La Audiencia Nacional reactiva las pesquisas sobre la 'lista Falciani'

Una decena de directivos de Banco Santander y BNP declaran esta semana por el posible blanqueo de fondos opacos del HSBC suizo

La Audiencia Nacional reactiva esta semana que viene las pesquisas sobre las entidades financieras que pudieron ayudar a los presuntos defraudadores fiscales de la llamada 'lista Falciani' -­algunos ya condenados y en la que figuraban medio millar de contribuyentes españoles-­ a «repatriar» su dinero «ocultándolo» al erario público entre, al menos, los años 2005 y 2008.

La investigación iniciada hace un año por la Fiscalía Anticorrupción, la Guardia Civil y el Banco de Espala, coordinada por el magistrado José de la Mata, tiene en el punto de mira a la filial suiza del HSBC, considerado el tercer mayor banco del mundo por activos y, a la vez, presunto cooperador necesario en la «ocultación de las transacciones» de sus clientes radicados en España. A raíz de ello, el instructor del caso tiene imputados a siete ex altos cargos suyos por delitos de organización criminal y blanqueo de capitales.

Según De la Mata, el HSBC recurrió al uso de «cuentas cifradas que impiden su identificación», contando a priori con la colaboración de una entidad española, Banco Santander, y la filial aquí del banco francés BNP Paribas. Esa es la razón por la que entre los próximos lunes, martes y miércoles interrogará a una decena de sus altos directivos. Lo hará en calidad de investigado por un presunto delito continuado de blanqueo de capitales, castigado con hasta seis años de prisión y, en su caso como intermediarios financieros, hasta 10 de inhabilitación especial.

Se trata de las personas que eran responsables de los comités de análisis y resolución, prevención del blanqueo de capitales, banca de corresponsales y cumplimiento normativo, por ser las áreas clave de ambas entidades desde las que, a juicio del magistrado, se realizaron «una serie de operativas tendentes a la gestión, utilización y aprovechamiento de fondos, depósitos y valores, ocultos al erario público español, entre otros sujetos que debían conocer su existencia de posición dominante en sociedades». En concreto, señala el abuso de cuentas de valores, conocidas como ómnibus por su carácter global, para dificultar luego que se pudiera «identificar a sus verdaderos propietarios».

Dichas cuentas las mantenía el HSBC en el Banco Santander (entonces Santander Central Hispano) y luego en la filial de éste SCH Investment, recurriendo en alguna actuación concreta también a otra cuenta en BNP Paribas. Es lo que se conoce como banca de corresponsales, pues la entidad suiza acudía así a otras que servían de intermediarias para prestar sus servicios.

Lo llamativo de este caso es que esa figura, sobre la que todas las instituciones ponen una señal de alarma ante el riesgo de que pueda «ser utilizada por blanqueadores de capitales», se suele utilizar cuando un banco tiene que actuar en un tercer país donde no tiene presencia. Pero el HSBC ya estaba en España desde 1981 y tenía oficina en Madrid, aunque el juez estima que hay «numerosos indicios» de que esos servicios de banca privada los ofrecían directamente gestores llegados desde Suiza al margen de su otra sucursal.

Este dato debería haber servido por sí solo, según los inspectores del Banco de España, para que Santander y BNP Paribas adoptaran medidas preventivas. Y es que ya en 2007 el Servicio Ejecutivo de la Comisión de Prevención del Blanqueo de Capitales (Sepblac) advirtió en un informe que era «necesaria una mayor profundización por parte de las entidades españolas» en la vigilancia de las cuentas corresponsales.

Máxime cuando hablamos de Suiza, «país con fuerte tradición de secreto bancario y que ha venido dificultando el intercambio de información fiscal», critica el juez.

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