El té de Sri Lanka inspira a otros países a proteger productos, dice experto

El negocio del té de Sri Lanka representa un modelo que puede inspirar a otros países en desarrollo para proteger[…]

El negocio del té de Sri Lanka representa un modelo que puede inspirar a otros países en desarrollo para proteger la calidad de los productos locales frente al poder de las multinacionales, dijo hoy en Roma el experto Michael Bloomfield.

El especialista de la Universidad inglesa de Bath precisó en una charla que la antigua colonia británica de Ceilán ha cambiado mucho su modelo de producir y vender su conocido té desde que obtuviera la independencia en 1948.

Si entonces el 90 % de las exportaciones de esa isla al sureste de la India se atribuía al té, actualmente este producto apenas representa un 10 % del valor de las ventas al exterior dentro de una estrategia por diversificar su economía, según Bloomfield.

A diferencia de la época colonial, cuando el comercio dependía de la Compañía británica de las islas orientales y los precios se fijaban en Londres, actualmente el número de empresas que operan en el mercado se ha multiplicado y las subastas se realizan en la capital del país, Colombo.

Ese centro local de subastas "ha permitido capturar el valor del producto en la etapa comercial. Todo el té pasa por Colombo y desde ahí se puede controlar su calidad y proteger su valor", indicó el experto.

Además de multinacionales como Unilever, han surgido en las diferentes fases de la cadena de valor -desde la producción al procesamiento y el marketing- empresas locales como Dilmah o Akbar Brothers, que también están compitiendo a nivel global.

Bloomfield consideró fundamental la cooperación entre los actores domésticos y el Estado para proteger la producción local en un ambiente globalizado y, en ese sentido, destacó el apoyo del gobierno a través de medidas como el fomento de la investigación o los subsidios.

En ese proceso de transformación, los pequeños agricultores han ganado cuota y actualmente representan el 70 % de la producción, mientras que los sindicatos han logrado avances en materia de salarios, beneficios y días laborales garantizados, según el investigador.

Además, destacó que la marca del té de Ceilán ha servido para diferenciarlo de otros productos y no bajar los precios ni los estándares ambientales o laborales pese a la presión de las grandes corporaciones.

A su juicio, las multinacionales están ahora innovando con el diseño de las bolsas de té para venderlas más caras a los consumidores de los países ricos y pagar menos a los productores en los países pobres.

El negocio del té en Sri Lanka, más dirigido a la cooperación Sur-Sur y a la venta en otros países como Rusia, Irán o Irak, por ahora ha resistido esos intentos y mantiene su valor a través de la marca, la denominación de origen y el control de calidad, dijo Bloomfield, quien resaltó lo importante que es la política para que los países pobres "superen las barreras del mercado".

Sri Lanka es el cuarto exportador por volumen de producción, que a nivel mundial sumó 5,5 millones de toneladas en 2014, sobre todo por el empuje de China y la India, que lo utilizan principalmente para consumo interno.

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