Gestionar el riesgo: la falsa sensación de seguridad nos mata

Coincide que todos los gestores de fondos a los que sigo y estudio han centrado en la gestión del riesgo[…]

Coincide que todos los gestores de fondos a los que sigo y estudio han centrado en la gestión del riesgo sus mayores esfuerzos. Y yo, como auténtico obsesivo de la gestión de cada posición, y de la cartera en su conjunto, no hago más que plantearme posibles escenarios.

En la actualidad, el enfoque que más me interesa es la sensación falsa de seguridad que se tienen con algunas estrategias o filosofías de inversión, y la conclusión a la que llego es que aquí lo único que vale son las cuentas y no los cuentos; el famoso George Soros lo resumía en su frase "lo que importa es cuánto ganas cuando ganas y cuánto pierdes cuando pierdes"

Estos últimos meses hemos visto derrumbarse "a plomo" la cotización de un banco español que hasta hace poco era el más eficiente de Europa. Muchos gestores value lo han llevado en su cartera (y lo siguen llevando) amparados en su gran descuento sobre el valor contable en libros, por poner un ejemplo. El hecho de que se hayan "anclado" mentalmente a este argumento ha supuesto un error garrafal para la estrategia en esta posición en concreto. Se puede decir que tenían una falsa sensación de seguridad.

También en los últimos meses he seguido la gestión de una famosa sicav, cuyo gestor ha decidido ponerse corto en varios índices basando su estrategia en la extrema sobrecompra de algunos indicadores, y cómo este hecho motivó en el pasado fuertes caídas del mercado. Mientras tanto, su rentabilidad este año está siendo muy mala a diferencia de la obtenida por la mayor parte de los fondos. En mi opinión, ese anclaje mental respecto de la "extrema sobrecompra de los indicadores" que él utiliza le está haciendo morir lentamente. No sé si la sicav podrá aguantar hasta que finalmente el mercado se dé la vuelta a la baja, si es que se la da.

Otro ejemplo de lo que quiero exponer en este artículo fue el tremendo crash que sufrió el par de divisas Euro/Franco Suizo cuando el Banco de Suiza hizo pública su intención de dejar de comprar euros (dejó de intervenir) y de vender Francos Suizos. En este caso no sólo quebraron cuentas de traders, sino varias empresas de brokeraje. Probablemente los traders estaban muy tranquilos al haber puesto un stoploss a su posición, y las empresas de brokeraje se sentían cómodas con la diversificación de clientes que tenían...

Por último, y quizás uno de los anclajes mentales más potentes que existen, por tener como argumento una base matemática, lo cual parece aguantarlo todo, es la asignación de activos tomando como una de las principales referencias su descorrelación de los unos con los otros.

Tomando como referencia una larga serie histórica entre dos activos, al menos en muchos de ellos podemos comprobar cómo han discurrido grandes periodos de descorrelación, pero también otros en los que se han correlacionado. Mi conclusión ante esto, resumida y en bruto es que dos activos están descorrelacionados hasta que se correlacionan... Y entonces todo se desarma.

Entiendo que hay que escoger criterios de gestión que ayuden a diversificar el riesgo sistemático, a posicionarnos con betas positivas o negativas, mayores o menores a uno, etc. en función de nuestra estrategia en cada momento. Desde luego, no soy la persona más formada ni con más experiencia en la materia. Eso lo tengo muy presente.

Pero el planteamiento de esta exposición es más bien filosófico. Cuando un analista o gestor se "ancla mentalmente" en un argumento(matemático o no), está cerrando involuntariamente su mente a posibilidades no conocidas, pero plausibles. Tengamos presente que nuestra experiencia como personas se reduce a unas pocas series históricas vividas, que son las que importan.

Cerrarse la mente a escenarios no vistos hasta la fecha supone un sesgo muy peligroso para un gestor de riesgos, puesto que pueden introducirnos en espirales muy destructivas para ese término tan de moda ahora denominado "seekingalpha".

Y de hecho, estas espirales destructivas que llevan a posicionarse obcecadamente contra el mercado o contra un activo pueden derivar en pesadillas cuando surgen shocks de mercado, que aunque no son habituales sí que aparecen con bastante frecuencia.

Por citar algunos, pudieron vivir su particular pesadilla algunos gestores que apostaron contra activos que creían absolutamente sobrevalorados como: el petróleo, el oro, las acciones de Inditex, las acciones de Amazon, contra el Bitcoin, y así un muy largo etc.

Pero e incluso el brillante y talentoso gestor que observó que las acciones de Terra estaban muy sobrevaloradas en la época de las dotcom, y fue en contra de sus homólogos, si comenzó su apuesta cuando éstas cotizaban a 60€-70€ se arruinó antes de percatarse que estaba en lo cierto.

De ahí que, humilde y sencillamente, yo haya llegado a la conclusión de que cualquier método puede llegar a ser bueno para aproximarse al mercado y obtener buenas rentabilidades (el value, el análisis técnico, el mono que tira dardos a la diana, etc.) sin que sea más acertado el que tenga una base matemática más compleja, puesto que la historia ha dado ejemplos de ello.

Como decía el gran especulador George Soros, lo importante es "cuánto ganas cuando ganas y cuánto pierdes cuando pierdes", y el trasfondo de esta reflexión lleva una gran carga filosófica de gestión del riesgo.

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