Empieza a desmantelarse la subestación de Poblenou, que será una zona verde

Endesa ha comenzado hoy a desmantelar la subestación eléctrica del Poblenou, después de que la semana pasada desconectara la instalación,[…]

Endesa ha comenzado hoy a desmantelar la subestación eléctrica del Poblenou, después de que la semana pasada desconectara la instalación, para poder entregar a los vecinos del barrio el terreno que ocupa, que se destinará a zona verde.

Hace dos años, el Ayuntamiento de Barcelona llegó a un acuerdo con la compañía eléctrica para derribar la instalación y expropiar el terreno para convertirlo en un espacio verde, que supuso al consistorio un coste de 4,4 millones de euros.

El uso que se le dará al espacio, que tiene una superficie total de más 1.300 metros cuadrados, será decidido por los vecinos del distrito de Sant Martí y por la comunidad educativa de la escuela que se encuentra junto a la instalación, aunque el uso tendrá que tener en cuenta su catalogación como zona verde.

En una rueda de prensa en la misma subestación, el consejero técnico del distrito de Sant Martí, Marc Andreu, ha explicado esta mañana que el nuevo curso empezará con un proceso participativo entre los vecinos, que han reclamado históricamente este espacio.

Andreu ha informado de que este nuevo espacio vecinal estará disponible en 2019, pero que, antes de esta fecha, el terreno se abrirá a la ciudadanía y se habilitarán algunos bancos y árboles para que se pueda utilizar de manera provisional.

El consistorio, de momento, aún no tiene una previsión del presupuesto total que se puede destinar a esta iniciativa.

Antes de septiembre, Endesa ha de haber desmantelado y derribado la subestación, de casi 100 años de historia.

Una vez haya finalizado este proceso, la compañía entregará un certificado al ayuntamiento que garantizará que el terreno que entrega está completamente descontaminado y limpio.

La instalación eléctrica, que ha llegado a abastecer hasta casi 11.000 clientes, fue construida alrededor de 1920, cuando, según el responsable de suministros de Endesa, August Plaza, su implantación respondía a las necesidades de la ciudad, que se encontraba en una fase de crecimiento industrial.

Sin embargo, con el paso de los años, Plaza ha señalado que los vecinos fueron reclamando la recuperación del espacio que la subestación ocupaba para poderle dar otro uso, sobre todo, a partir de la década de los años noventa del pasado siglo.

Es por ello que, según ha explicado Plaza, Endesa dejó de dar nuevos suministros a esta subestación cuando las demandas vecinales fueron haciéndose más fuertes, con la intención de facilitar su derribo, que no se ha concretado hasta ahora.

Marc Andreu ha recordado que, con la transformación de la ciudad, que fue alejando a la industria de su núcleo y fue substituyendo las fábricas por viviendas y escuelas, esta instalación eléctrica dejó de tener sentido para los vecinos del Poblenou.

La desconexión de la subestación ha requerido un proceso previo, que Plaza ha valorado como "largo, costoso y complejo", para poder mantener el servicio de los clientes existentes, con la necesaria reconfiguración de la red eléctrica.

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