No estamos ante otra burbuja tecnológica

Uno de los aspectos más sorprendentes de los mercados de renta variable los últimos doce meses es el buen comportamiento[…]

Uno de los aspectos más sorprendentes de los mercados de renta variable los últimos doce meses es el buen comportamiento del sector tecnológico. Medios y expertos se deshacen en elogios sobre un valor tecnológico u otro, hasta el punto de que la palabra "burbuja" se está usando con frecuencia mientras los inversores de preguntan hasta qué punto estas acciones han alcanzado niveles de burbuja y la volatilidad vista en el sector es precursora de que lo peor está por venir. ¿Debe ser motivo de preocupación?
En pocas palabras, la respuesta a estas preguntas es realmente no, si bien el inversor debe tener cierta prudencia y ser selectivo.

Es verdad que desde comienzos del verano se han visto sesiones bursátiles dramáticas, con fuertes caídas en estos valores. Pero las pérdidas se han recuperado y a finales de junio la rentabilidad del sector tecnológico seguía siendo doble de la del mercado en general lo que iba de año. Aunque a simple vista haya algo de cierto hay en los rumores de "burbuja", pues el ratio de cotizaciones/beneficios del sector se encuentra en máximo de siete años frente al mercado, con una prima de 1,11 veces más, antes de apresurarnos a sacar conclusiones debemos recordar que en los últimos cinco años esta prima ha estado entre una y 1,1 veces más, de manera que los niveles actuales son elevados, si bien no exageradamente.

De hecho, aunque sin duda ciertas acciones del sector están sobrecompradas, no se está produciendo una repetición de la burbuja "puntocom" del año 2000. Estamos muy lejos de lo que vimos entonces. El ratio cotización/beneficios en tecnología llegó a tocar máximo en 55 veces, más del doble que la media del mercado, frente a 18 veces actualmente. En términos simples, las valoraciones son altas en relación con la historia reciente pero muy inferiores a lo que calificamos de burbuja puntocom en el año 2000.

A ello se añade que estas empresas generan cantidades prodigiosas de flujo libre de caja, mientras que el periodo de la burbuja puntocom estuvo marcado por una falta casi completa de valor fundamental: todo el mundo sabía que se trataba de una burbuja pero la situación era como la del juego de las sillas, a ver quién se sienta el último. Ahora sucede lo contrario. La mayoría de las empresas tecnológicas de gran capitalización genera mucho más efectivo que muchas de las más destacadas empresas de otros sectores. Es el caso de los 53.000 millones de dólares de flujo libre de caja que Apple obtuvo en 2016, lo que equivale a tres veces el volumen conseguido por el fabricante de dispositivos médicos, productos farmacéuticos y cuidado personal estadounidense Johnson & Johnson, fundado en 1886, cuatro el de Nestlé y cinco el de la mayor petrolera cotizada del mundo, ExxonMobil, fundada como Standard Oil Company en 1870 o la multinacional farmacéutica de origen suizo Roche fundada en Suiza hace más de cien años.

Además esta gran generación de efectivo no es solo característica de empresas con negocios hiper-maduros. Algunas tecnológicas no tan viejas de mega capitalizaciones bursátiles siguen creciendo y también producen cifras prodigiosas de flujo de caja. Google, cuya cuota de mercado es del 17% del gasto en publicidad, con crecimiento anual del 15%, generó 28.000 millones de dólares de efectivo en 2016; Facebook 12.000 millones, con una cuota de mercado del 5% y crecimiento de más del 30% y Amazon, con solo 2% de cuota de las ventas minoristas de EEUU, generó 10.000 millones de dólares. Así pues el crecimiento de los beneficios de estas tecnológicas de mega capitalización sigue bastante sólido.

De todas formas algunas valoraciones de empresas en el sector están volviéndose un poco disparatadas. Es el caso de Tesla Inc. compañía estadounidense ubicada en Silicon Valley, que diseña, fabrica y vende coches eléctricos, componentes para propulsión de vehículos eléctricos y sistemas de almacenamiento a baterías; de Nvidia Corporation, multinacional especializada en desarrollo de unidades de procesamiento gráfico y tecnologías de circuitos integrados e incluso Micron Technology, entre las cinco mayores empresas productoras de semiconductores del mundo. Estas empresas han experimentado aumentos en sus cotizaciones que van mucho más allá del crecimiento actual de sus beneficios empresariales e incluso de lo que se puede justificar por su futuro crecimiento. Tesla, por ejemplo, no tiene beneficios, pero su acción ha llegado a subir 75% en doce meses hasta finales de junio y nVidia un 233%, a pesar de que sus beneficios "solo" lo han hecho un 132%.

Así pues, claramente algunas acciones presentan déficit de crecimiento de beneficios y, sobrecompradas, se encuentran en riesgo. Además es previsible que muchas otras alcancen múltiplos algo elevados. En algunos casos eso puede suceder más rápido de lo que muchos piensan. En cualquier caso una pizca de sentido común es el principal ingrediente a la hora de evaluar el potencial de revalorización de las acciones tecnológicas.

Christopher Seilern, analista financiero senior Pictet WM.

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