La Bolsa de Londres no se altera con la subida de tipos
La City respiró con el tono suave que imprimió el Banco de Inglaterra a la primera subida de los tipos de interés en una década. Pero el panorama sigue lleno de incertidumbres derivadas de las negociaciones sobre el 'Brexit' y sus consecuencias económicas. La debilidad de la libra ayuda a su mercado de valores, pero puede no ser suficiente.
Poco a poco, todos los bancos centrales del mundo se van sumando a los procesos de normalización monetaria. El último ha sido el Banco de Inglaterra, que el pasado 2 de noviembre subía los tipos de interés por primera vez en una década. El Ftse 100 británico, el principal selectivo de la Bolsa británica, cerraba la jornada con ganancias de un 0,90 por ciento, frente a las pérdidas que sufría el conjunto de los mercados del Viejo Continente. La bolsa británica se vio favorecida por la caída de la libra, que ayudó a las empresas exportadoras. Además, se observó un movimiento muy raro cuando hay subidas de tipos de interés: los inversores compraron bonos británicos, lo que llevó a un descenso intenso de sus rentabilidades.
Este movimiento se dio, posiblemente, porque, como explican Sajiv Vaid y Lars Salmon, de Fidelity, fue un endurecimiento monetario suave y además no fue respaldado de forma unánime por parte de todos sus miembros, dado que dos de los nueve se opusieron al incremento. Las incertidumbres sobre el 'Brexit', el debilitamiento de la confianza del consumidor y la sensibilidad de la economía a tipos de interés más altos provocaron que en su conjunto el comité del Banco de Inglaterra se mostrara cauto. También en cuanto a las previsiones sobre los próximos movimientos: sólo anticipó dos incrementos en el precio del dinero de aquí a 2020. Los expertos de Fidelity comentan que un mensaje más agresivo por parte de la autoridad monetaria británica podría haber cotizado en los mercados como un error político.
Anna Stupnytska, economista global de la misma firma, señala que con la economía británica desacelerándose y con el 'Brexit' con un probable efecto negativo en la demanda doméstica, es difícil ver al Banco de Inglaterra incrementando los tipos de interés otra vez en un futuro próximo. Si bien existen riesgos de que el crecimiento global sorprenda al alza y de un resultado benigno de las negociaciones del 'Brexit', las autoridades británicas son conscientes de que una normalización más pronunciada de la política monetaria puede ser problemática para la economía del Reino Unido.
Según Axa IM, el mayor riesgo al que se enfrenta el Reino Unido en los próximos trimestres es al modo en que se resuelva el 'Brexit', puesto que la dirección que tome modificará las previsiones macro y de la evolución de los tipos de interés. Los expertos de la firma francesa consideran que es probable que el Banco de Inglaterra suba los tipos de interés más rápido de lo que está actualmente en precio.
Los expertos de Citi plantean un escenario más abierto: «El riesgo de que no haya más subidas, o incluso que la última se revierta por peligros ligados al 'Brexit' es muy elevado. Irónicamente, la subida de tipos ha provocado una relajación de las condiciones financieras en el país y ello puede impulsar el crecimiento y las proyecciones de IPC en las próximas reuniones. Los miembros del consejo del Banco de Inglaterra más agresivos pueden utilizar este argumento contra la visión más prudente, con lo que no podemos descartar que haya dos subidas de tipos en 2018». El panorama está tan abierto que Lucy O'Carroll, de Aberdeen Standard Investments, no descarta un aumento del programa de expansión cuantitativa si el 'Brexit' tiene efectos más negativos de los esperados.
Desde Robeco, Léon Cornelissen señala dos debilidades que pueden impedir subidas de tipos más agresivas: aunque el paro está en mínimos de 42 años, no hay señales de aumentos salariales, y el 'Brexit' implica que la disminución de la inversión es un claro riesgo para el crecimiento futuro.
¿Qué hacer con la bolsa?
En un escenario tan abierto, ¿qué esperar de la bolsa británica? En lo que llevamos de año, con su revalorización de poco más de un 5 por ciento, es la peor de Europa, pero no hay que perder de vista que está en niveles récord.
Indriatti van Hein, gestora del Henderson UK Alpha Fund, explica que si la libra sigue debilitándose, el Ftse 100 británico podría hacerlo muy bien, dado que el 70 por ciento de sus ingresos se generan fuera del Reino Unido. Además, señala que el comportamiento del Ftse 100 podría mejorar si el petróleo continúa subiendo, dado que el 14 por ciento del índice está compuesto de compañías energéticas.
Pero, al menos hasta ahora, las compañías de pequeña y mediana capitalización lo están haciendo mejor que las grandes: así, mientras el Ftse 100 británico gana apenas un 5 por ciento este año, mucho menos que cualquier otro selectivo europeo, el Ftse 250 sube más de un 12 por ciento, en línea con las principales plazas del Viejo Continente. Ello se debe, según apunta Indriatti van Hein, a que en el Ftse 250 hay más compañías cíclicas (el 51 por ciento de sus componentes son de este estilo, frente al 27 por ciento del Ftse 100) que se han podido beneficiar del 'reflation trade' que ha sido el que ha dirigido al mercado en varios momentos del último año. Van Hein cree que el mejor comportamiento de las pequeñas y medianas compañías puede continuar a medio y largo plazo por razones estructurales: presentan un mayor crecimiento orgánico, sus equipos gestores suelen responder en mayor medida a un perfil emprendedor, su menor tamaño les permite ser más ágiles ante los cambios, sus productos y servicios están ligados a nuevas áreas de la economía y en ellos se dan más oportunidades de movimientos corporativos. Ahora mismo, tres de sus acciones favoritas son Cineworld, que da acceso a la fortaleza que muestran las economías del este de Europa, área donde gestiona salas de cine; Sanne, proveedora de servicios, que permite sacar partido de la creciente regulación a la que se enfrenta el sector financiero; y John Laing, del sector de las infraestructuras en el Reino Unido, el continente europeo, la región Asia-Pacífico y América del Norte.
Los expertos de Amundi AM no se muestran muy positivos con los activos británicos en su conjunto: «En este punto, creemos que los inversores deberían mantener la cautela. Creemos que la subida de los tipos ha llegado en el momento equivocado e incrementa el riesgo de estanflación en el Reino Unido, con el IPC en el 3 por ciento, su nivel más alto en cinco años, y un débil crecimiento del PIB. Como esperamos que la libra continúe bajo presión, creemos que los inversores deberían mantenerse cortos de libras frente al euro y el dólar. En el mercado de renta fija, pensamos que los tipos reales deberían estar más bajos. En la bolsa, tenemos una visión neutral: aunque una libra depreciada es un viento de cola para los exportadores, la previsión para la demanda doméstica es más débil».
Según Nick Kirrage, de Schroders, si bien la bolsa británica no está tan cara como otra que está en récord, la estadounidense, ya no está barata.