FAES alerta del elevado volumen de activos en los balances de bancos débiles
La Fundación FAES ha advertido del elevado volumen de activos que, diez años después del inicio de la crisis, permanecen[…]
La Fundación FAES ha advertido del elevado volumen de activos que, diez años después del inicio de la crisis, permanecen en los balances de lo que denominan "bancos débiles", cuya rentabilidad por recursos propios (ROE) no alcanza el 8 %, sobre todo en Italia, Francia, España y Grecia.
En un documento elaborado por el profesor Joaquín Maudos, FAES destaca la baja rentabilidad de las entidades de la zona del euro (3 % de rentabilidad sobre recursos), que pone en cuestión la viabilidad de algunas entidades.
Después de que el FMI advirtiera en su informe de estabilidad financiera de 2016 de que casi la mitad del negocio bancario europeo (en concreto, el 47 %) estaba en los balances de bancos débiles, FAES destaca que "incluso con una recuperación del ciclo económico y la implementación de reformas estructurales", aún quedaría un 18 % activos bancarios en manos de bancos débiles.
FAES atribuye este estado de cosas a tres factores, el elevado volumen de activos improductivos, la persistencia de un escenario de tipos de interés muy reducidos y la "asfixiante" presión regulatoria, que pide más capital y pasivos con capacidad de absorber pérdidas.
El informe constata que en los balances de la banca europea hay alrededor de un billón de euros de préstamos morosos que no generan ingresos, pero sí costes, y consumen capital.
De esa cantidad, Italia concentra la mayor parte (298.000 millones de euros), seguida de Francia (150.000), España (136.000) y Grecia (115.000), aunque las tasas de morosidad más altas aparecen en Grecia, Chipre y Portugal.
Para atajar este problema se han puesto en marcha varias iniciativas, como la creación de un banco malo con participación pública y/o privada, o facilitar el funcionamiento de mercados secundarios de activos dudosos.
Asimismo, el Banco Central Europeo (BCE) ha elaborado una guía sobre la gestión de los préstamos morosos, en la que solicita a las entidades la aplicación de "estrategias realistas y ambiciosas" para la reducción de dichos préstamos.
Aunque la política monetaria "acomodaticia" del BCE ha dado sus frutos en términos de mejora en el acceso a la financiación, y de que la primera etapa de rebaja de tipos "fue un maná" para los bancos, ahora "el maná se ha convertido en una pesadilla", ya que han situado los márgenes de intermediación bancarios en niveles preocupantes para la cuenta de resultados.
A ello se une una curva de tipos muy plana, lo que indica que la diferencia entre el tipo de interés a largo plazo al que presta la banca y el tipo a corto al que se financia es muy reducida.
Por lo que respecta a la regulación, el informe señala que la presión no proviene únicamente de los requerimientos de capital, sino también de la incertidumbre sobre la fecha en la que concluirán estas exigencias.
"La banca se queja -y con razón- de no saber cuándo va a terminar lo que se ha calificado como el 'tsunami' regulatorio", indica el documento, ya que es difícil tomar decisiones en un escenario de incertidumbre.
En este contexto, la banca europea debe hacer un esfuerzo por reducir costes e incrementar su eficiencia, y tal y como ha señalado el BCE, debe diversificar las fuentes de ingresos y aprovechar las oportunidades que ofrece la digitalización.
FAES apuesta por la consolidación del sector, sobre todo entre bancos de distintos países, "asignatura pendiente que demuestra la existencia de barreras a la integración incompatibles con un mercado único bancario", así como por un ajuste de su capacidad instalada, "otra asignatura pendiente en muchos países".
En todo caso, se reconoce el esfuerzo de capitalización que ha realizado el sector en los últimos años, gracias al cual "sólo un reducido número de bancos de pequeño tamaño tendrían problemas de solvencia en un escenario adverso".