Las empresas comienzan a estimar la reforma fiscal de Estados Unidos con impactos negativos
"La reforma fiscal será como echar combustible de cohetes a los motores de la economía estadounidense", así de seguro se[…]
"La reforma fiscal será como echar combustible de cohetes a los motores de la economía estadounidense", así de seguro se mostraba el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tras la aprobación de su ansiada promesa de una reforma fiscal. "Representa una victoria extraordinaria para las familias, los trabajadores y las empresas estadounidenses", celebraba Trump. El caso es que se trata de la primera reforma tributaria en Estados Unidos desde 1986. Con su aprobación Trump también ha logrado reagrupar a los líderes republicanos en el Congreso y es que la notable rebaja del impuesto de sociedades pasará del 35% al 21%. Este recorte de impuestos supone una agregación en los próximos de 10 años de 1,5 billones de dólares de deuda pública, que actualmente supera los 20 billones de dólares, según los datos de la Oficina Presupuestaria del Congreso (CBO).
La reforma en cifras clave
Los cinco puntos más ambiciosos de esta reforma pasan por la ya mencionada bajada de impuestos para las sociedades, del 35 al 21%. Que la deuda pública federal alcance el 95 y 98% del PIB en 2017, frente al 91% si se hubiese mantenido la ley anterior. Se trata de la tasa máxima de impuestos sobre la renta. La más baja queda en un 10%, mientras que la más alta pasa de 39,6% al 37% para los ingresos superiores a 600.000 dólares por pareja casada. Y la bajada de impuestos para particulares llegará a su fin en 2026, porque los legisladores no quisieron buscar una fórmula que la hiciera permanente.
El gobierno de Estados Unidos busca, con estas claves, impulsar el crecimiento económico, que aumente el déficit federal o que se vea un reflejo positivo en los salarios a partir de 2018, entre otros.
Pero varios analistas estiman que la reforma fiscal "podría chocar con el muro de la deuda". Se basan en el histórico de que las precedentes reformas fiscales en Estados Unidos llevaron al país, en varias ocasiones, a un aumento fuerte de deuda, que obligó en los años siguientes a elevar de nuevo los impuestos. Estas son las observaciones que sostiene, entre otros, Larry Summers, el que fuese director del Tesoro durante los gobiernos de Bill Clinton (1993-2001). Considera a la reforma incluso como "peligrosa, sobre todo por sus efectos sobre la financiación de la protección social". Los analistas más críticos con la reforma fijan su punto de mira en las elecciones para el Congreso en noviembre de 2018. Los críticos piensan que si la deuda sigue aumentando a un nivel superior al PIB y los demócratas retoman el control del Congreso, la reforma se puede ir al traste. "El futuro de las rebajas de impuestos dependerá ampliamente del resultado de las próximas elecciones", asegura el experto Bernstein.
Las empresas prevén impactos negativos por la reforma, pero se muestran positivas
Comienza la cascada de empresas que anuncian el impacto que les supondrá la reforma tributaria de Donald Trump en sus cuentas tanto para el cierre del cuarto trimestre como para el cierre anual de 2017.
Una de las primeras en lanzar sus estimaciones ha sido Credit Suisse que sufrirá una depreciación equivalente a 2.300 millones de francos suizos (unos 1960 millones de euros), como consecuencia de la nueva ley. En el caso de los bancos, la reforma les obliga a recudir el valor de sus activos de impuestos deferidos en Estados Unidos. La depreciación la ha descontado el banco suizo para sus resultados del cuarto trimestre. La entidad ha comunicado que realizará un ajuste contable único que tendrá "un impacto mínimo en nuestros fondos propios reglamentarios". Además, ha añadido que la reforma traerá un impacto positivo en la economía estadounidense "y en nuestras actividades en este país, en particular en la banca de inversiones, en actividades de conserjería y en la evaluación de riesgos".
Royal Dutch Shell espera un cargo en sus resultados de 2000-2500 millones de dólares, unos 1682 y 2.102 millones de euros al cambio, para el cuatro trimestre del año. La estimación la ha sacado en relación a sus resultados del tercer trimestre. La petrolera tendrá que volver a calcular sus impuestos diferidos y reflejar, de este modo, la menor tasa fiscal de impuesto de sociedades. "El impacto definitivo aún no se conoce y el cargo estimado será un ajuste no en efectivo y se reflejará con una entrada concreta en nuestras cuentas", señalan desde Shell. Al igual que Credit Suisse, Shell ha señalado que el impacto potencial de la reforma fiscal "nos será favorable tanto a la compañía como a nuestras operaciones en Estados Unidos".
Un impacto negativo de más de 1.000 millones de libras esterlinas (1.128 millones de euros) es el impacto que tendrá que asumir Barclays en 2017. Pese a ello, el banco británico considera que la reforma "afectará positivamente en el futuro a los ingresos después de impuestos de Estados Unidos", y aseguran que también "se verá bajar en unos 20 puntos básicos el ratio de capital básico CET1". Respecto a su impacto definitivo advierten que está sujeto al efecto de otras provisiones contempladas en la legislación y que lo están "analizando actualmente".
En cambio, el consorcio automovilístico alemán Daimler incrementará su beneficio neto hasta en 1.700 millones de euros este año, superando los 8.748 millones de euros del ejercicio anterior, el cual ya fue un récord para la compañía. Daimler ha explicado que la reforma "no afectará al 'free cash flow' ni al resultado operativo en el ejercicio de 2017". Pero han señalado que se encuentran analizando "otros aspectos con más detalle que si pueden tener un impacto negativo en las cuentas de la empresa". Iberdrola también arrojará beneficios, según sus estimaciones, tras la reforma fiscal. La energética prevé unos ingresos extraordinarios de 1.200 millones de euros después de impuestos, según ha comunicado a la CNMV. Aunque este ingreso no alterará "significativamente" el beneficio neto de 2017, señalan desde la compañía. Recordar que Iberdrola opera en Estados Unidos desde 2015 a través de su filial Avangrid. La filial suma 31.000 millones de dólares en activos e instalaciones en un total de 27 estados.
Organizaciones internacionales y Estados no son tan positivos
El mundo empresarial parece ser muy positivo y se muestra muy conforme y satisfecho con la reforma fiscal de Estados Unidos. En cambio, organismos supranacionales como la Unión Europea o Estados en concreto, no parecen tener la misma visión y hacer el mismo análisis que las empresas.
La Unión Europea se ha mostrado "insatisfecha con algunas disposiciones de la reforma fiscal de Estados Unidos". Concretamente, han mostrado su preocupación en la deducción de beneficios derivados del extranjero así como en la disposición prevista para evitar "la erosión de la base" fiscal de las empresas estadounidenses, que le parece "discriminatoria" a la Unión. La Comisión Europea "va a pensar en todas las medidas posibles que podrían adoptarse si la ley comienza a funcionar tal cual está aprobada", sentenciando que "todas las opciones están sobre la mesa".
Y no sólo la Unión Europea en general se ha mostrado, cuanto menos, escéptica ante la nueva norma tributaria de Trump. Estados miembros de la Unión también han mostrado su malestar de forma oficial. Los ministros de economía de las cinco mayores economías de la Unión (Alemania, Francia, Reino Unido, España e Italia) dirigieron una carta al secretario estadounidense del Tesoro, Steve Mnuchin, para expresarle su preocupación sobre la reforma. "La introducción de algunas disposiciones podría ser contraria a los tratados de doble imposición y podría implicar riesgos de distorsiones significativas en el comercio internacional".
Hablando de países, la economía surcoreana se verá afectada negativamente la próxima década por la nueva legislación de Estados Unidos. Así lo aseguran numerosos expertos sobre la cuarta economía asiática. Al contrario que Estados Unidos, Corea del Sur ha optado por subir los impuestos corporativos, elevándolos al 25% desde el 22% actual. El Instituto de Investigación Económica de Corea (KERI), estimó que esta revisión de tasas provocará en su PIB una disminución anual de 22.740 millones de euros de promedio, un retroceso del 1,7%, perdiendo unos 105 empleos anualmente. El capital y los ingresos por salario también se verán reducidos en 1,9% y 1,5% anual respectivamente, lo que provocará una pérdida de poder adquisitivo de las familias.