Las tres opciones idóneas para refinanciar una hipoteca
La novación, la subrogación y la contratación son las tres vías para renegociar una hipoteca
En el mercado actual, obtener una hipoteca cada vez es más complejo. Y aquellos que firmen hoy una hipoteca, podrían hacerlo bajo unas condiciones que mañana se considerasen excesivas. Pero es importante saber que las condiciones de una hipoteca no son inamovibles.
Aunque el contrato se firme ante notario, existen distintas alternativas para modificarlo y adaptarlo a las necesidades del titular. En este sentido, la refinanciación hipotecaria permite renegociar aspectos del préstamo para mejorar sus condiciones, reducir los gastos o afrontar una nueva situación económica.
Según el análisis de Miquel Riera, experto en finanzas de HelpMyCash, esta operación consiste en cambiar las condiciones de una hipoteca ya contratada. Para hacerlo, es necesario seguir un procedimiento determinado, ya que implica modificar las cláusulas de una escritura formalizada ante notario.
¿Para qué refinanciar una hipoteca?
Tal y como explica el experto, uno de los principales motivos para renegociar el préstamo es ahorrar dinero. El titular puede intentar reducir el tipo de interés, eliminar comisiones o prescindir de productos asociados que encarecen la operación, mejorando así las condiciones de su pago.
Otra posibilidad es cambiar una hipoteca variable por una fija. De esta forma, el cliente consigue una cuota constante y evita que aumente si sube el euríbor, puesto que la refinanciación también permite modificar las garantías del contrato, por ejemplo, para eliminar el aval de los padres o cambiar la titularidad de la vivienda y del préstamo tras una separación.
Además, esta operación puede servir para ampliar la hipoteca. El titular puede solicitar más capital para financiar otros proyectos o alargar el plazo de devolución con el objetivo de reducir las cuotas mensuales y hacer el pago de sus cuotas más viable.
Las tres vías de negociación
Riera habla sobre las tres alternativas para refinanciar una hipoteca. La primera es la novación, que consiste en llegar a un acuerdo con el banco que concedió el préstamo. Si ambas partes aceptan, pueden modificarse cláusulas como el interés, el plazo, el capital pendiente o las garantías.
La segunda opción es la subrogación de acreedor, que permite trasladar la hipoteca a otra entidad para mejorar sus condiciones. Con esta vía es posible negociar el tipo de interés, las comisiones, los productos vinculados y el plazo de devolución, aunque Riera explica que no permite modificar el resto de las cláusulas del contrato.
La tercera alternativa consiste en contratar una nueva hipoteca para cancelar la anterior, con un nuevo préstamo que puede formalizarse con el banco actual o con otra entidad. Esta opción permite renegociar aspectos como el precio, el plazo, el capital o la titularidad, aunque será necesario conseguir la aprobación de la nueva financiación y acordar las condiciones deseadas.
¿Cuál es el coste total de una refinanciación?
Ahora bien, cada una de estas prácticas trae consigo un coste concreto. Sin embargo, tal y como explica Riera, el coste depende de la vía elegida, y uno de los gastos principales que contempla el experto es la tasación de la vivienda, que cuesta unos 300 euros de media y debe abonarse en cualquiera de las tres operaciones.
Sin embargo, no es el único, ya que también pueden aplicarse comisiones de novación, subrogación o amortización anticipada, según el procedimiento utilizado. Estas pueden situarse entre el 0 % y el 2 % del importe pendiente y deben figurar en la escritura.
Por otro lado, si el titular contrata una nueva hipoteca para cancelar la anterior, tendrá que afrontar además la cancelación registral, cuyo coste medio ronda los 1.000 euros. Este gasto no se aplica a las otras dos vías de refinanciación.
Ahora bien, según Riera, más allá de los gastos iniciales, es importante analizar cómo quedan las nuevas condiciones. Una entidad puede aceptar alargar el plazo de devolución a cambio de subir el interés, y, sin embargo, aunque esta modificación reduzca las cuotas mensuales, puede elevar el coste total del préstamo a largo plazo.
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