La bolsa de China pierde 3,5 billones y su crisis de beneficios amenaza aún más a Europa 

El desplome de la bolsa china y el hundimiento de los beneficios empresariales agravan la guerra de precios y amenazan a la industria europea

El mercado bursátil de China ha perdido más de 3,5 billones de dólares de capitalización desde los máximos de mayo, un serio contratiempo para las cotizadas del gigante asiático, pero un drama todavía mayo para la industria europea, que puede ver cómo China redobla sus esfuerzos para vender en el exterior y compensar el pinchazo interno.

Detrás del desplome del parqué chino subyace la verdadera raíz del problema, la debilidad del consumo doméstico, que junto con el exceso de capacidad industrial, está obligando a muchas empresas chinas a competir a precios cada vez más bajos, sacrificando sus márgenes para mantener las ventas.

La consecuencia es una paradoja de difícil encaje para Europa. Por un lado, las empresas chinas están perdiendo rentabilidad, pero esta misma presión las está obligando a buscar más compradores en el extranjero, agravando las dificultades de los fabricantes europeos en sectores como el automóvil, la maquinaria, la química o el acero. 

Esta es otra de las caras que los economistas de BofA bautizaron como el China Shock 2.0. del que ha venido informando finanzas.com, y que describe la presión competitiva de China sobre la industria del Viejo Continente.

Los beneficios en China se hunden

De acuerdo con los datos de Bloomberg, el índice CSI 300 de China, el que sirve de referencia a las grandes cotizadas, acaba de entrar en lo que se conoce técnicamente como “mercado bajista”, es decir, que la caída desde los últimos máximos supera el 20%.

Al mismo tiempo, los valores tecnológicos de Hong Kong se acercan a perder todas las ganancias acumuladas desde el gran paquete de estímulos anunciado por Pekín hace dos años. 

Pero lo más preocupante para los inversores no es tanto la caída de las cotizaciones como el deterioro de las expectativas de beneficios empresariales. 

Desde finales de marzo, las previsiones de ganancias para 2026 de las compañías integrantes del MSCI China se han reducido más de un 4%, según Bloomberg. El castigo es todavía mayor entre las tecnológicas del Hang Seng Tech, cuyas estimaciones de beneficios se han desplomado más de un 13% durante el mismo periodo. 

Y las revisiones podrían no haber terminado. Las empresas del MSCI China que ya han publicado sus resultados han incumplido las previsiones de los analistas en una media del 9%, lo que apunta al segundo peor trimestre de sorpresas negativas en dos años. 

Para Ulrich Urbahn, responsable de estrategia multiactivo e investigación de Berenberg, todavía es demasiado pronto para dar por terminado el ajuste. El problema reside en que la enorme capacidad de producción y exportación china no se está traduciendo en una mejora equivalente de la demanda interna ni de los beneficios empresariales. 

La crisis de rentabilidad de China llama a las puertas de Europa

El problema es que el exceso de producción chino está alimentando una competencia de precios que afecta cada vez a más sectores industriales europeos. 

El instituto alemán MERICS advierte de que el 23,8% de las empresas industriales chinas registra pérdidas, un récord que refleja hasta qué punto la competencia doméstica está deteriorando la rentabilidad del sector. 

También sucede que muchas compañías deficitarias continúan produciendo gracias al respaldo financiero público y al acceso al crédito, lo que retrasa los ajustes de capacidad que normalmente se producirían en una economía de mercado. 

Con una demanda interna incapaz de absorber toda esa producción, las exportaciones se convierten en una salida para las empresas, aunque ello implique vender con márgenes muy estrechos o incluso asumir pérdidas. 

Los datos de Roland Berger analizan el Shock 2.0 de China y arrojan mucha luz en este sentido. Desde 2022, los sectores chinos con una demanda doméstica debilitada, como los automóviles, el acero, la maquinaria y el textil, han aumentado sus volúmenes de exportación alrededor de un 75%, frente al 30% de las industrias con un consumo interno más resistente. 

Como era de esperar, los sectores donde más han crecido las exportaciones son también aquellos en los que se han registrado las mayores caídas de precios. 

China no tiene prisa por acudir al rescate

Mientras los exportadores chinos encuentren en Europa el remedio a buena parte de sus males, las autoridades del gigante asiático tampoco parecen dispuestos a aprobar inmediatamente un gran programa de estímulos.

La economía de China creció un 4,5% interanual en el tercer trimestre, una cifra que permite a Pekín mantenerse cerca de su objetivo de expansión del 4,5%-5% para el conjunto de 2026. 

Ese crecimiento es insuficiente para aliviar las dificultades de muchas empresas, pero a su vez reduce la urgencia política de adoptar medidas extraordinarias para estimular el consumo. 

William Bratton, responsable de análisis de renta variable de Asia-Pacífico en BNP Paribas, considera que las autoridades chinas se muestran relativamente cómodas con el ritmo actual de crecimiento y no ven necesidad de recurrir a grandes estímulos fiscales. 

La consecuencia es un escenario incómodo para los inversores, especialmente los europeos, en la medida en que China sigue produciendo mucho más de lo que puede absorber su propio mercado, un exceso de oferta que alimenta la guerra comercial y se convierte en un drama para los gigantes del Viejo Continente.

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