Telefónica se hunde por Brasil y el riesgo de ampliación de capital que detecta JP Morgan 

Telefónica llega a caer hasta un 8%, su mayor descenso en un año. JP Morgan cree que puede necesitar una ampliación de capital para futuras operaciones corporativas

Las acciones de Telefónica llegaron a desplomarse este lunes el 8,4%, su mayor caída desde noviembre de 2025, después del triunfo de Luiz Ignacio Lula da Silva en las elecciones presidenciales de Brasil y de una rebaja de calificación por parte de JP Morgan.  

El mercado ya contaba con que la victoria de Lula sería negativa para algunas cotizadas del IBEX 35, como es el caso de Santander, Iberdrola o Telefónica, pero la noticia inesperada ha sido el recorte del banco estadounidense.  

En concreto, JP Morgan ha rebajado su recomendación sobre la operadora de neutral a infraponderar y ha recortado su precio objetivo desde los 3,70 hasta los 3,20 euros por acción, un ajuste del 13,5%, tras advertir de los riesgos financieros a los que se enfrenta el grupo, en especial por una posible ampliación de capital. 

Telefónica, con riesgo de ampliación de capital según JP Morgan 

El banco estadounidense considera incluso que Telefónica podría necesitar una ampliación de capital para financiar futuras operaciones de consolidación, una posibilidad que introduce nuevas incertidumbres para los accionistas y que se suma a los problemas que atraviesa su negocio británico. 

El informe del banco estadounidense pone el foco en la estructura financiera de Telefónica, que presenta un elevado endeudamiento en comparación con sus principales competidores europeos. 

En concreto, el banco calcula que la deuda representa el 75% del valor empresarial proporcional de Telefónica, frente al 25% que corresponde a los fondos propios (el equity, en la jerga financiera), una distribución que aumenta la sensibilidad de la compañía a los costes de financiación. 

La firma también cuestiona la capacidad relativa del grupo para generar caja. La rentabilidad de su flujo de caja libre operativo sin apalancamiento se sitúa en el 5,5%, claramente por debajo del 7,2% que ofrece la media del sector europeo de telecomunicaciones. 

Esta diferencia resulta especialmente relevante en un momento en que las operadoras necesitan seguir invirtiendo en sus redes y, al mismo tiempo, buscan ganar tamaño mediante operaciones de consolidación. 

Margen de maniobra limitado 

JP Morgan no cuestiona la gestión de Telefónica, que considera una compañía bien dirigida, pero sí advierte de que su estructura financiera puede limitar el margen de maniobra para acometer nuevas operaciones corporativas. 

El banco estadounidense llega a plantear una ampliación de capital como alternativa para financiar adquisiciones o fusiones en sus principales mercados. 

En realidad, los analistas no plantean la posible ampliación de capital como una amenaza, sino más bien como una posible solución a los problemas que soporta Telefónica y como medida para financiar futuras adquisiciones sin inrementar el apalancamiento.  

Virgin Media y O2, la patata caliente de Telefónica 

Buena parte de las preocupaciones de JP Morgan se concentran en Virgin Media O2, la sociedad conjunta que Telefónica mantiene con Liberty Global en el Reino Unido. 

Según el análisis, Virgin Media O2 afronta graves dificultades relacionadas con su endeudamiento que podrían terminar contagiándose al perfil crediticio del grupo español. 

La firma calcula que la compañía británica terminará 2026 con un apalancamiento próximo a seis veces y una deuda cercana a los 22.000 millones de libras, mientras que su generación anual de caja se ha reducido hasta aproximadamente 200 millones de libras. 

A ello se suma el deterioro de las condiciones de financiación. La rentabilidad exigida por los inversores a determinados bonos de Virgin Media O2 supera ya el 15%, un nivel que refleja la preocupación del mercado por la capacidad de la compañía para gestionar sus compromisos financieros. 

JP Morgan advierte así del riesgo de contagio crediticio desde el negocio británico hacia Telefónica, aunque esto no supone que exista un impago inminente ni que la matriz española tenga que asumir automáticamente toda la deuda de su participada.  

Brasil mete presión 

Por otro lado, el resultado de las elecciones ha provocado una reacción negativa entre los inversores internacionales, que habían apostado por una victoria de Flávio Bolsonaro y un giro hacia políticas económicas más favorables a la disciplina fiscal. 

La principal preocupación del mercado es que el nuevo mandato de Lula pueda traducirse en un mayor gasto público y un deterioro de las cuentas del país, con consecuencias negativas para el real brasileño, los tipos de interés y la inversión extranjera. 

En el caso de Telefónica, la exposición es especialmente elevada. Brasil representa aproximadamente el 30% de los ingresos del grupo, a través de Vivo, uno de sus principales negocios y uno de los motores de crecimiento de la operadora. 

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