Las claves para conseguir la financiación de una hipoteca por encima del 80 % en 2026
Existen varios aspectos a tener en cuenta antes de pedir una financiación del 80 % en tu hipoteca
Comprar una vivienda sigue exigiendo en pleno 2026 contar con una importante cantidad de ahorros previos. El modelo actual del mercado hipotecario español establece que las entidades financian únicamente una parte del valor del inmueble, lo que obliga al comprador a asumir el resto del desembolso con recursos propios.
Sin embargo, existen alternativas para quienes no disponen del dinero suficiente para afrontar una entrada elevada. Las hipotecas que superan el 80 % de financiación permiten reducir considerablemente el ahorro inicial necesario e incluso pueden llegar a cubrir el 90 % o la totalidad del precio de una vivienda.
En este sentido, las cuentas son evidentes: cuanto mayor sea el porcentaje financiado, menor será el dinero que el comprador tendrá que aportar inicialmente. Pero conseguir estas condiciones requiere cumplir determinadas circunstancias.
Por ello, Miquel Riera, experto financiero de HelpMyCash, habla sobre las distintas vías para aumentar las posibilidades de obtener una financiación superior al límite habitual, aunque también recomienda tener presentes los riesgos que implica asumir una deuda más elevada.
Recurrir a un intermediario hipotecario, primera opción
Una de las opciones para aumentar las posibilidades de obtener una financiación superior al 80 % consiste en contratar los servicios de un intermediario o bróker hipotecario. Este consiste en un perfil profesional que conoce qué entidades pueden estar dispuestas a conceder préstamos con un porcentaje de financiación más elevado.
Su papel puede resultar especialmente útil para aquellos compradores que no cuentan con dinero suficiente para pagar la entrada completa de una vivienda, aunque también es útil en aquellos casos en los que existe una diferencia entre el precio de compra y el valor de tasación.
Aunque no es la situación más habitual, hay bancos que pueden financiar hasta el 90 % de la adquisición o incluso un porcentaje superior siempre que la cantidad prestada no supere el 80 % del valor de tasación. Esto permite que una operación supere el límite tradicional tomando como referencia el precio pagado por la vivienda, pero mantenga una relación inferior respecto a la tasación del inmueble.
Un perfil solvente, clave
Otro aspecto clave señalado como un factor clave es la solvencia del cliente. Cuanto mejor sea el perfil financiero, mayor capacidad tendrá el comprador para negociar una financiación superior al 80 %. Y entre las características que pueden favorecer la aprobación se encuentran disponer de ingresos elevados y contar con una situación laboral y financiera estable.
Un contrato indefinido y unos ingresos superiores a 2.000 euros netos mensuales pueden aumentar las posibilidades de que algunas entidades acepten conceder una mayor cantidad. Además, también habla de reforzar la solicitud mediante garantías adicionales. Entre ellas se encuentran el aval de una tercera persona o la aportación de otro inmueble como garantía.
Por otro lado, los avales públicos constituyen otra de las alternativas disponibles. Algunas comunidades autónomas y el Gobierno de España ofrecen mecanismos para avalar hasta el 20 % de la hipoteca en determinados casos, especialmente entre jóvenes y familias con hijos a cargo.
Comprar una vivienda al banco, tercera vía
Existe una última vía que puede abrir la puerta a una financiación más elevada: adquirir una vivienda propiedad de la propia entidad bancaria. Algunos bancos están dispuestos a conceder hipotecas de hasta el 90% o incluso del 100% cuando el inmueble forma parte de su cartera.
El motivo de la viabilidad de esto es que tienen interés en desprenderse de esas viviendas. Sin embargo, contar con esta posibilidad no garantiza automáticamente la aprobación del préstamo, pues la decisión final seguirá dependiendo del perfil económico y financiero del solicitante.
En cualquier caso, estas alternativas permiten acceder a un mayor porcentaje de financiación. Una posibilidad especialmente atractiva para quienes disponen de pocos ahorros y encuentran dificultades para reunir el dinero necesario para afrontar la entrada.
Ventajas y consecuencias de apostar por esta vía
La principal ventaja de las hipotecas de más del 80% es la reducción del desembolso inicial. El comprador puede financiar una parte mayor del precio y necesita aportar menos dinero de su bolsillo para completar la adquisición.
Además, también permiten acceder a viviendas de mayor valor sin necesidad de haber acumulado previamente una gran cantidad de ahorro, ya que, al aumentar el porcentaje financiado, se amplía la capacidad económica disponible para comprar.
Sin embargo, esta fórmula también tiene inconvenientes. Financiar una mayor parte del inmueble significa, directamente, pedir más dinero prestado. En este sentido, la consecuencia de ello es que las cuotas serán más elevadas y el coste total de la operación aumentará. El comprador asumirá una deuda superior y tendrá que devolver una cantidad mayor durante la vida del préstamo.
Existe además otra dificultad relacionada con una futura venta: durante los primeros años de la hipoteca todavía quedará una cantidad importante de capital pendiente de amortizar, y esto puede complicar la venta del inmueble, ya que será necesario contar con más dinero para poder saldar la deuda.
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