Warsh (FED) se estrena en Jackson Hole bajo la presión de los bonos 

El nuevo presidente de la Reserva Federal pone a prueba su novedosa estrategia de comunicación, que ha causado incomodidad en los mercados

Jackson Hole, el simposio anual de banqueros centrales más influyente del mundo, está a punto de comenzar con la atención concentrada en la intervención del presidente de la Fed, Kevin Warsh, una figura muy próxima al presidente estadounidense Donald Trump y que aún resulta una incógnita para los mercados, pues ha realizado muy pocas comparecencias oficiales desde que sustituyó al respetado Jerome Powell, el 14 de mayo pasado. 

Según el calendario previsto, la reunión arrancará el jueves, pero la comparecencia de Warsh no llegará hasta el viernes, en el que será el discurso más esperado del encuentro.  

Durante el mismo, los inversores buscarán pistas sobre su estrategia frente a una inflación que se sitúa muy por encima del objetivo del 2 % y también sobre el giro estratégico que quiere dar a la política de comunicación de la Fed, un cambio que tiene totalmente desconcertado al mercado. 

Sin directrices de política monetaria en la Fed

En virtud de esta nueva política de comunicación mucho más parca que la de sus predecesores, Warsh evitó ofrecer pistas sobre la política monetaria futura de la Fed después de la reunión que el organismo mantuvo en julio.  

Si bien, en lugar de interpretarlo como una estrategia para mantener intacto el margen de maniobra de la institución, el mercado lo percibió como una falta de capacidad para embridar la persistente inflación, lo que contribuyó en parte a la reciente tormenta que ha vivido el mercado de los bonos. 

“El principal problema no es solo la ausencia de indicaciones sobre la evolución futura de la política monetaria, sino la falta de una definición clara de su función de reacción”, ha explicado Erik Weisman, economista jefe de MFS Investment Management.  

Crece la presión para retomar una política de comunicación más clara

Por eso, se ha elevado la presión para que Warsh retome la política de comunicación de sus predecesores, ofreciendo directrices de política monetaria, en lugar de repetir su compromiso con la estabilidad de precios. 

Por suerte para él, la inflación en Estados Unidos ha dado un relativo respiro al situarse en el 3,4 % en julio, lo que supone una disminución de una décima respecto al 3,5 % registrado en el mes de junio. 

No obstante, los expertos advierten de que la presión sobre los bonos y el dólar podría volver, en caso de que el discurso de Warsh resulte demasiado tibio. 

“Si Warsh no ofrece un plan y una función de reacción suficientemente claros para devolver la inflación al 2 %, el rendimiento del Treasury a 30 años podría subir rápidamente hasta el 5,5 % o más, mientras que el dólar podría sufrir una nueva caída”, ha advertido Bank of America. 

Riesgo de decepción en los mercados

En la misma línea, Mabrouk Chetouane, estratega de mercados globales de Natixis IM Solutions, ha avisado de que “esta reunión podría decepcionar a los mercados o incluso incrementar las tensiones en el tramo largo de la curva de tipos, que ya se encuentra sometido a una presión considerable”. 

Por todo ello, Weisman cree que Warsh debería debe señalar qué factores tiene en cuenta a la hora de decidir el rumbo de la política monetaria. “Sin un conjunto creíble de posibles respuestas ante la nueva información que vaya surgiendo, la promesa de estabilidad de precios queda vacía de contenido”, ha defendido. 

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