La nueva guerra de Oriente Medio cambia las reglas del mercado

Las bolsas mundiales siguen en tensión por culpa de la guerra entre Irán y Estados Unidos, un conflicto que, lejos[…]

Las bolsas mundiales siguen en tensión por culpa de la guerra entre Irán y Estados Unidos, un conflicto que, lejos de solucionarse, amenaza con un bloqueo prolongado del estrecho de Ormuz y amenace el desempeño del mercado en la segunda mitad del año.

No obstante, como explican los analistas de XTB en un reciente informe, el verdadero riesgo no reside únicamente en el conflicto, sino en que los inversores lo estén interpretando como una simple continuación de la crisis vivida hace unos meses, lo que genera riesgos añadidos.

Los expertos del bróker consideran que el escenario ha cambiado por completo: “Esta guerra no es la misma que empezó en marzo”, añaden, por lo que el mercado se enfrenta a una nueva realidad, con implicaciones potencialmente más graves para el petróleo, la inflación y los activos financieros.

La advertencia llega, además, en un momento en el que el sentimiento de mercado continúa siendo claramente favorable a los activos de riesgo. La moderación de la inflación en Estados Unidos y el buen comienzo de la temporada de resultados empresariales han reforzado las expectativas de que la Reserva Federal mantenga una política monetaria menos agresiva.

Una nueva guerra con serios peligros

Esto puede crear en los inversores una sensación de falsa seguridad que les impida apreciar peligros importantes, como el encarecimiento de la energía, que sigue siendo uno de los principales riesgos capaces de alterar ese escenario de optimismo.

"No es una continuación de la guerra, es un nuevo conflicto", resume el equipo de análisis de XTB. En su opinión, la tregua alcanzada entre Washington y Teherán el pasado mes de junio no puso fin al enfrentamiento, sino que representó únicamente una pausa temporal antes de una nueva fase con objetivos estratégicos completamente diferentes.

Mientras que en la primera etapa Estados Unidos buscaba debilitar la capacidad militar del régimen iraní, el foco se ha desplazado ahora hacia el control del estrecho de Ormuz, una de las principales rutas por las que transita el petróleo mundial.

Irán tiene claro lo importante que es el estrecho y pretende utilizarlo como su principal herramienta de presión económica y geopolítica, lo que incrementa el riesgo de interrupciones en el transporte de crudo y de una prima de riesgo energética más persistente.

Un mercado del petróleo mucho más vulnerable

En este sentido, los analistas de XTB argumentan que la principal diferencia respecto a marzo no está solo en el terreno militar, sino en los problemas del mercado energético.

Durante la primera fase de la guerra, el impacto sobre el suministro pudo amortiguarse gracias a la debilidad de la demanda china, la utilización de reservas estratégicas y el excedente de algunos grandes productores. Hoy ese colchón prácticamente ha desaparecido.

La firma destaca que las reservas estratégicas de petróleo de Estados Unidos se encuentran en su nivel más bajo en más de cuatro décadas y que los inventarios de la OCDE también han caído de forma significativa.

Al mismo tiempo, la capacidad adicional de producción de la OPEP se ha reducido notablemente, limitando el margen para compensar una interrupción prolongada del suministro mundial.

A ello se suma que buena parte de las rutas alternativas para exportar petróleo evitando el estrecho de Ormuz ya funcionan cerca de su capacidad máxima, por lo que un bloqueo prolongado tendría un impacto mucho mayor sobre la oferta global que el registrado durante los primeros meses del conflicto.

El petróleo amenaza el escenario de optimismo

Precisamente ahí radica la principal preocupación de XTB. Mientras buena parte del mercado celebra unos datos de inflación mejores de lo esperado y unos resultados empresariales que, por el momento, están cumpliendo las expectativas, el conflicto en Oriente Medio amenaza con devolver el protagonismo al precio de la energía.

No es una inquietud aislada. Como explicó recientemente la revista INVERSIÓN, el petróleo ha vuelto a incorporar la prima de guerra en su cotización, una circunstancia que no es menor, puesto que un repunte sostenido puede disparar las expectativas de inflación y llevarse por delante la hoja de ruta con los tipos de los bancos centrales.

El problema ya no es solo el crudo

Por si fuera poco, los expertos de XTB ponen el acento en un factor que consideran está siendo infravalorado por el mercado.

El verdadero cuello de botella podría encontrarse en los combustibles refinados. Los ataques contra infraestructuras energéticas en Oriente Medio y Rusia, junto con la menor actividad de las refinerías chinas, están reduciendo la capacidad mundial para producir diésel, gasolina o combustible para aviación.

En otras palabras, el problema deja de ser exclusivamente la disponibilidad de petróleo y pasa a centrarse también en la capacidad para transformarlo en productos que necesita la economía mundial.

Para XTB, el mercado todavía no ha terminado de incorporar este cambio de escenario. La firma considera que muchos inversores siguen analizando el conflicto con los parámetros de marzo, cuando las condiciones de oferta permitían absorber con relativa facilidad cualquier interrupción del suministro. Ahora, en cambio, el sistema dispone de muchas menos herramientas para hacer frente a un shock energético prolongado.

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