Una década de José Elías en Audax: del rescate de Fersa al gran atasco bursátil
De la crisis de Fersa al estancamiento bursátil: ¿por qué el mercado sigue ignorando el giro de Audax?
José Elías aterrizó en Audax Renovables en 2016 cuando la compañía todavía se llamaba Fersa y atravesaba uno de los momentos más delicados de su historia. La antigua promotora eólica catalana acumulaba problemas financieros, arrastraba el impacto de la crisis renovable y cotizaba prácticamente en mínimos históricos.
Diez años después, el balance empresarial de Elías se salda con un negocio mucho más diversificado, con un ebitda recurrente cercano a los 100 millones de euros y gran presencia internacional, con más de 460.000 puntos de suministro.
Sin embargo, el balance bursátil es mucho más discutible, porque el mercado no termina de comprar la historia de Audax Renovables, lo que ha llevado a un gran atasco bursátil en el entorno de los 1,3 euros, un 80% por debajo de los máximos alcanzados por la cotizada.
En esta década, la compañía ha sobrevivido a la crisis energética, ha refinanciado su deuda y ha estabilizado márgenes, pero la cotización continúa atrapada muy lejos de los máximos alcanzados durante la euforia renovable.
El rescate de Fersa, germen de Audax Renovables
La aventura de Elías comenzó en agosto de 2016. Audax Energía, la comercializadora fundada por José Elías, lanzó una OPA voluntaria sobre Fersa a 0,50 euros por acción y terminó haciéndose con el control de más del 70% del capital.
La situación que encontró el nuevo equipo gestor era delicada. Fersa cerró aquel ejercicio con pérdidas superiores a 31 millones de euros tras deteriorar activos en Polonia y asumir el impacto de varios cambios regulatorios.
A partir de ahí comenzó, primero llegó el saneamiento financiero y posteriormente la gran fusión inversa entre Audax Renovables y Audax Energía en 2018, una operación que integró generación y comercialización bajo un único grupo cotizado.
La compañía pasó así de ser una pequeña firma renovable muy castigada a convertirse en una energética integrada con fuerte crecimiento comercial.
De la gran euforia bursátil a la crisis energética
A partir de aquí, Audax ha vivido una auténtica montaña rusa de emociones dispares. Entre 2018 y 2019 las acciones protagonizaron uno de los mayores rallies del mercado continuo, con un subida del 300% en apenas un año.
Es más, la capitalización bursátil rozó los 1.000 millones de euros y la compañía logró incluso entrar en índices como el IBEX Small Cap y el MSCI World Small Cap.
La cotizada de Elías representaba lo que los inversores esperan de una historia de éxito, crecimiento fuerte de ingresos, expansión internacional y una narrativa renovable que encajaba con el auge de las energías limpias en Europa.
Pero todo se torció a partir de 2022 con el estallido de la guerra en Ucrania, que derivó en una gran crisis energética con una brutal subida de los precios del gas y el petróleo.
La compañía se encontró atrapada entre contratos cerrados a precio fijo para sus clientes y unos costes de adquisición de energía completamente disparados, algo que también sucedió a muchos grupos energéticos.
Desde los máximos de la época de euforia, las acciones llegaron a hundirse cerca de un 84%, borrando prácticamente toda la revalorización acumulada durante los años anteriores.
La desconfianza se extendió también al mercado de deuda. Audax tuvo que recurrir a emisiones de bonos y aumentar las garantías financieras exigidas para operar en el mercado eléctrico, en uno de los momentos más delicados de toda la etapa de José Elías.
El acuerdo con Shell cambia la dinámica
No obstante, la dinámica volvió a tornarse positiva gracias al acuerdo firmado entre Audax y Shell Europe, mediante el que el grupo británico se convirtió en proveedor exclusivo de electricidad para Audax en España.
Esto liberó al grupo de José Elías de gran parte de las necesidades de capital circulante y de las enormes exigencias de avales que estaban presionando el balance.
Fue un antes y un después para Audax, que desplegó una estrategia mucho más centrada en rentabilidad y control de riesgos, cuyo resultado fue una mejora muy visible de márgenes y una estabilización progresiva del negocio.
Los números recientes reflejan claramente ese giro. Según el último informe de Lighthouse, Audax encadena ya tres ejercicios consecutivos con un ebitda recurrente próximo o superior a los 100 millones de euros.
Además, la firma cerró 2025 con 462.000 puntos de suministro, un 5,8% más que el año anterior, y elevó su capacidad instalada hasta los 259 MW operativos. Si es cierto que la deuda neta de 2,8 veces el ebitda es elevada, pero todavía se mantiene bajo control.
Mucho mejor empresa… pero una acción atascada
La gran paradoja es que, mientras que Audax es mucho mejor empresa que hace una década, la acción sigue atrapada en torno a 1,3 euros, muy lejos de los niveles alcanzados durante la gran euforia renovable.
Eso sí, para quien acudió a la OPA de José Elías en 2016 a 0,50 euros, la rentabilidad acumulada sigue siendo positiva y supera ampliamente el 150%.
El problema es que muchos inversores llegaron después, durante los años de máxima euforia, y todavía arrastran fuertes pérdidas.
Pese a ello, las firmas de análisis empiezan a volver a mirar a Audax con otros ojos. Por ejemplo, Lighthouse destaca que la compañía cotiza actualmente a múltiplos similares a grandes utilities integradas europeas, con un EV/ebitda previsto para 2026 de 8,7 veces.
El consenso de analistas de Bloomberg es muy estrecho, apenas cuatro brókers siguen al valor, pero calculan un potencial alcista de casi el 80%, hasta los 2,35 euros por acción.
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