Las gestoras miran a España: Bank of America y Jupiter recomiendan bonos del Tesoro
Las gestoras advierten de que advierten de que buena parte del atractivo de la deuda española depende de que se mantenga la estabilidad política
La deuda española está ganando atractivo en un entorno de incertidumbre fiscal y política en Europa, gracias al mayor crecimiento económico de España, la liquidez de los bonos españoles y unas perspectivas de oferta y demanda más favorables que las de otros mercados soberanos de la región.
Esa es la idea que comparten dos grandes gestoras de activos: Bank of America y Jupiter AM: la deuda soberana española vuelve a destacar dentro de Europa.
Así lo han reflejado en sendos informes difundidos esta semana. Aunque ambos documentos parten de enfoques distintos —uno más técnico y otro más macroeconómico—, las dos firmas consideran que los bonos españoles ofrecen actualmente una combinación atractiva de rentabilidad, liquidez y estabilidad relativa frente a otros mercados europeos.
"España parte de una posición relativamente mejor, porque su crecimiento económico ha sido superior al de muchas otras economías de la región", apunta el documento de Jupiter.
BOFA propone comprar bonos españoles y vender portugueses
En el caso de Bank of America, la apuesta es muy concreta. La entidad recomienda tomar posiciones largas en bonos españoles a largo plazo frente a bonos portugueses, al considerar que la deuda española tiene mejores perspectivas por factores de oferta y demanda.
En concreto, el banco estadounidense aconseja comprar deuda española con vencimiento en 2052 y vender deuda portuguesa equivalente, al prever que el diferencial entre ambas se reduzca.
Detrás de esta recomendación hay varios argumentos técnicos. Por un lado, Bank of America considera que España está más avanzada en sus necesidades de financiación anuales que Portugal y que el Tesoro español emitirá relativamente menos deuda a largo plazo en los próximos ejercicios. Eso implica una menor presión de oferta sobre los bonos españoles.
Además, la firma destaca que España ya realizó este año una gran emisión sindicada a 30 años, lo que hace pensar que habrá pocas reaperturas adicionales en la parte larga de la curva. Portugal, en cambio, todavía podría lanzar nuevas emisiones a muy largo plazo.
Pero la tesis de Bank of America no se basa únicamente en la oferta. También anticipa una demanda creciente de deuda española por parte de inversores institucionales europeos, especialmente aseguradoras y fondos de pensiones. Según el banco, los bonos españoles ofrecen un atractivo diferencial de rentabilidad frente a otros soberanos europeos, combinado con una mayor liquidez que otros mercados periféricos.
La entidad incluso apunta a los fondos de pensiones holandeses como posibles compradores relevantes de deuda española en los próximos trimestres, en un contexto de transición hacia sistemas de contribución definida y búsqueda de activos con rentabilidad adicional dentro del universo europeo.
Jupiter AM apuesta por bonos de España e Italia
Aunque con un enfoque diferente, Jupiter AM llega a una conclusión similar. La gestora considera que los bonos periféricos europeos —especialmente los españoles e italianos— siguen ofreciendo valor relativo en el contexto actual, siempre que se mantenga una cierta estabilidad política.
El análisis de Jupiter pone más el foco en el entorno macroeconómico europeo y en la percepción de los mercados sobre la sostenibilidad fiscal de cada país. En este sentido, la firma cree que España parte de una posición relativamente mejor que otras grandes economías europeas gracias a un crecimiento económico superior al de muchos de sus vecinos.
La gestora subraya que el problema para los mercados no es únicamente el nivel de deuda o déficit, sino la combinación de desequilibrios fiscales con incertidumbre política. Y aunque reconoce que la situación política española es un elemento a vigilar, considera que otros países europeos afrontan riesgos más evidentes.
Jupiter cita expresamente el caso de Francia, donde el déficit fiscal ha generado episodios de preocupación en los mercados, y también Reino Unido, donde la volatilidad política y las dudas sobre las cuentas públicas siguen pesando sobre los activos británicos.
En ese contexto, España consigue diferenciarse por un crecimiento más sólido y por una percepción de estabilidad relativamente mejor dentro del bloque europeo. Según la gestora, eso permite que los bonos españoles sigan siendo atractivos desde una perspectiva de valor relativo, incluso en un entorno de costes de financiación elevados.
Las dos firmas coinciden además en otro punto clave: el atractivo de la deuda española no depende solo de factores internos, sino también del deterioro relativo de otros mercados europeos. El giro fiscal de Alemania, las dudas sobre Francia o la incertidumbre política en Reino Unido han llevado a muchos inversores a replantearse dónde encontrar rentabilidad dentro de la deuda soberana europea.
Y en esa búsqueda de equilibrio entre rentabilidad, liquidez y estabilidad, España vuelve a ganar protagonismo entre los grandes inversores internacionales.
El gran riesgo: la estabilidad política
No obstante, tanto Bank of America como Jupiter AM advierten de que buena parte del atractivo de la deuda española depende de que se mantenga la estabilidad política.
La gestora británica señala que los mercados suelen tolerar niveles elevados de déficit o deuda siempre que exista una percepción de control institucional y previsibilidad política.
"Muchos países periféricos europeos siguen ofreciendo valor, siempre que mantengan una situación política estable”, dice el documento.
"La volatilidad política podría ser un factor a vigilar”, añade.
En este sentido, considera que España parte actualmente de una posición relativamente favorable frente a otros países europeos, aunque alerta de que un aumento de la volatilidad política podría alterar esa percepción y penalizar a los bonos españoles.
Bank of America, por su parte, también identifica como principal riesgo para su estrategia un deterioro del crecimiento económico que termine empeorando las cuentas públicas y obligue a elevar las emisiones de deuda.
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