Sabadell mira más al dividendo que al crecimiento y divide a los analistas
Sabadell fía su atractivo a un ambicioso plan de retribución de 2.500 millones de euros, mientras el mercado debate si su potencial de subida ya se ha agotado.
Banco Sabadell ha cerrado el primer trimestre con una caída superior al 6% en el IBEX 35, un balance mejor de lo que parece teniendo en cuenta el castigo sufrido por los bancos debido a la guerra en Irán, pero que obligará a la entidad a apretar el paso para cumplir con su hoja de ruta y convencer a los inversores.
Tras la opa fallida de BBVA y la venta de TSB, y en un contexto de mayor incertidumbre macro, el banco catalán ha reforzado su mensaje. Más capital, más dividendo y una evolución del negocio sólida, aunque sin grandes alardes. Una combinación que convence a parte del mercado… pero que también despierta dudas entre los analistas.
Los expertos prevén que el margen de intereses haga suelo en el primer trimestre del año, y partir de aquí, cuentan con la recuperación tras estabilizarse los tipos (o incluso subir si la inflación se dispara) y aumentar los volúmenes de créditos concedidos.
Sin embargo, el verdadero atractivo de la historia de inversión no está en el crecimiento, sino en el retorno al accionista.
El dividendo, en el centro de la estrategia de Sabadell
El foco del mercado en estos momentos están la generación y distribución de capital. La venta de TSB marca un antes y un después. Sabadell prevé repartir un dividendo extraordinario de 0,50 euros por acción, al que se suma un ambicioso plan de retribución que podría alcanzar unos 2.500 millones de euros entre 2026 y 2027.
Desde Barclays destacan precisamente este enfoque, aunque con matices. La entidad subraya que “la dirección reiteró su compromiso de distribuir capital por encima de una ratio CET1 del 13%”, apoyándose en una sólida generación orgánica de capital en los próximos años.
Este giro hacia el dividendo refuerza el atractivo de Sabadell como valor defensivo dentro del sector bancario, especialmente en un entorno de elevada volatilidad marcada por la guerra en Irán y las dudas sobre el ciclo económico. Pero también plantea una cuestión clave: ¿está sacrificando crecimiento por retribución?
Crecimiento sí, pero sin excesos
Tras el esfuerzo defensivo por la opa de BBVA, la entidad que preside Josep Oliú espera un incremento del margen de intereses en torno al 1% en 2026, con una mejora a partir del segundo trimestre.
El crecimiento del crédito será uno de los motores, con avances cercanos al 6%, apoyados en hipotecas, pymes y financiación corporativa.
Aun así, el propio banco reconoce que el contexto macro puede introducir cierta volatilidad. Barclays advierte de que “un escenario de conflicto de corta duración podría reducir las previsiones de crecimiento del PIB en España en unos 50 puntos básicos”, lo que podría retrasar la expansión del crédito.
Se trata de un perfil de crecimiento moderado para Banco Sabadell, si bien es cierto que la entidad debería tener un impacto nulo por la guerra, más allá del ruido generado para todo el sector, dado su escasa exposición a las zonas de conflicto, lo que protege la calidad de los activos.
Un valor que divide al mercado
Es en la valoración donde emerge el verdadero debate. Por un lado, GVC Gaesco incluye a Sabadell entre sus valores preferidos en España, con un precio objetivo de 3,9 euros por acción, lo que implica un potencial cercano al 27% desde los niveles actuales.
El banco cotiza con múltiplos contenidos, en torno a 10 veces beneficios, y ofrece una atractiva rentabilidad por dividendo, lo que, para algunos analistas, justifica una visión constructiva.
Pero no todos comparten este optimismo. Barclays mantiene una recomendación de infraponderar y un precio objetivo de 3,20 euros, lo que limita el potencial de Sabadell a apenas un 6%. La firma reconoce la mejora operativa, pero considera que gran parte de las buenas noticias ya están recogidas en la cotización.
El consenso de analistas de Bloomberg es algo más optimista, pero sin excesos, y calcula un precio objetivo de 3,53 euros, con potencial de retorno del 12%.
Además, el banco sigue arrastrando ciertas dudas estructurales. La opa de BBVA y el ruido corporativo afectaron al crecimiento en segmentos clave como pymes, y aunque no hubo fuga significativa de clientes, sí se observó una ralentización en la actividad comercial.
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