Cartera de guerra: acciones para ganar o resistir si el conflicto de Irán se enquista 

Cartera de guerra para un escenario de conflicto prolongado en Irán, con el petróleo en 150 dólares, inflación al alza y oportunidades en energía, defensa, consumo básico y utilities.

El IBEX 35 y sus homólogos finalizaron el primer trimestre del año envueltos en la volatilidad y con todo por decidir en la guerra de Irán, cuyo desenlace es incierto y está moviendo la aguja del parqué a golpe de titulares y declaraciones contradictorias de Donald Trump.

Las esperanzas de alcanzar una tregua que permite la reapertura del estrecho de Ormuz han ido en aumento, pero tampoco se puede descartar un giro bajista del mercado, especialmente con los días festivos que vienen por delante y los datos macro que saldrán el viernes, sobre todo el empleo en Estados Unidos, que llegarán con las bolsas mundiales cerradas.

En este escenario lleno de incertidumbres, los estrategas tienen claro que, si la guerra en Irán se prolonga, la situación puede cambiar rápidamente a peor, con el petróleo disparado, las expectativas de inflación al alza y las de crecimiento a la baja.

El peor escenario dejaría al crudo en 150 dólares

Para navegar por este mercado, los analistas de UBS han trazado una hoja de ruta clara para los inversores, una “cartera de guerra” en toda regla, diseñada para resistir, e incluso aprovechar, un entorno de elevada incertidumbre. 

El banco suizo advierte de que, en el peor escenario, el crudo podría escalar hasta los 130–150 dólares por barril, con un impacto significativo sobre la economía global y un repunte de la inflación que podría alcanzar casi dos puntos porcentuales adicionales.  

La consecuencia es un cóctel complejo para los mercados: riesgo de estanflación, presión sobre los bancos centrales y caídas potenciales en bolsa. De hecho, UBS alerta de que los inversores aún descuentan una resolución rápida del conflicto, lo que deja margen para correcciones si la situación se alarga. 

Energía, la gran beneficiada por la guerra

Si hay un sector claramente beneficiado por el conflicto es el energético. El actual contexto refuerza los flujos de caja y las valoraciones de las petroleras, especialmente aquellas con mayor exposición al upstream (exploración y producción).

Entre los valores UBS destaca Eni, que combina crecimiento de producción, disciplina de capital y capacidad para generar caja en un entorno de precios elevados.  

No obstante, Repsol aparece como uno de los nombres mejor posicionados en el corto plazo para beneficiarse del repunte del crudo. 

Defensa, el otro gran pilar estructural

La guerra no solo impulsa la energía, también acelera una tendencia que ya venía haciendo mucho ruido en el mercado desde la invasión rusa de Ucrania, el incremento del gasto en defensa.

UBS apuesta por compañías como BAE Systems o Rolls-Royce, especialmente por su exposición a tecnología militar avanzada y guerra electrónica.  

En el universo de valores del IBEX 35, Indra, que encaja perfectamente en este contexto por su perfil híbrido entre defensa y tecnología. 

Sector consumo para resistir el arreón de la inflación

Más allá de lo evidente, los inversores también deben pensar en un entorno de inflación elevada y menor crecimiento, o incluso en un escenario de estanflación, para nada descartable si el petróleo se asienta en los 150 dólares.

Entonces, una de las alternativas más defensivas son las compañías capaces de trasladar a los consumidores el incremento de los precios.

Así, la cartera de guerra que propone UBS incluye nombres de cotizadas que cumplen con este criterio, lo que incluye a Danone, Reckitt Benckiser, Tesco o Carlsberg.

Este tipo de compañías gozan de demanda estable de sus productos y actúan como refugio en momentos de volatilidad, especialmente cuando el consumidor recorta gasto en bienes discrecionales, pero mantiene el consumo básico. 

Salud y químicas, los sectores defensivos clásicos

En momentos de incertidumbre extrema, el mercado vuelve a mirar hacia sectores tradicionalmente defensivos. 

Aquí, UBS señala a la farmacéutica Roche, a Alcon, compañía especializada en fabricación de productos tecnológicos para el sector médico y a Air Liquide, líder europeo en producción de gases industriales.

Son valores ideales para resistir, más que para brillar. El denominador común que justifica su inclusión en la cartera de guerra es que estas compañías gozan de una demanda poco cíclica y cuenta con fuerte capacidad de fijación de precios, incluso en recesión.  

Infraestructuras y utilities para proteger los márgenes

Otro de los pilares de esta cartera de guerra son los activos con ingresos ligados a la inflación. Aquí, las apuestas del banco suizo son Vinci y Engie.

Estas compañías cuentan con negocios regulados o contratos indexados a precios, lo que les permite proteger márgenes en entornos inflacionistas.  

Además, el contexto geopolítico refuerza tendencias estructurales como la independencia energética, lo que añade una capa extra de visibilidad a sus ingresos. 

Oportunidades selectivas en tecnología

Finalmente, aunque el entorno no es favorable para todo el sector tecnológico, UBS identifica nichos claros de crecimiento. 

Por un lado, los analistas destacan a ASML y ASM International, beneficiadas por la inversión estructural en inteligencia artificial.  

Además, Euronext gana con el aumento de la volatilidad y el volumen de negociación, mientras que Wise, que se beneficia de tipos más altos y de un modelo diversificado.  

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