Patrimonia: el futuro de empresas y patrimonio en 3 claves

Los ponentes de la segunda sesión de Patrimonia piden al Gobierno mayor seguridad jurídica y que no suba los impuestos de patrimonio y de sucesiones y donaciones

La seguridad jurídica y un marco fiscal estable y óptimo son fundamentales para el desarrollo y la continuidad de las empresas familiares, y más en momentos de crisis como el actual en el que al menoscabo económico que sufren estas compañías se suma la amenaza derivada de la subida de los impuestos de patrimonio, sucesiones, donaciones y sociedades que baraja el Gobierno.

Así quedó patente en la segunda mesa de debate de Patrimonia titulada ‘Un nuevo marco fiscal para la empresa familiar', moderada por Alejandro Ramírez, director de INVERSIÓN, en la que participaron Ignacio Jiménez, subdirector del departamento de Planificación Patrimonial de Andbank España, Luis Bravo, socio de Cuatrecasas, y Bárbara Mambrilla, abogada especializada en fiscalidad y vinculada a ADEFAM.

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Los ponentes incidieron en que la seguridad jurídica es primordial al realizar la planificación patrimonial de los empresarios familiares para que las estrategias diseñadas sean válidas a lo largo del tiempo, argumentó Ignacio Jiménez.

Atraer capital

Otra de sus ventajas es su capacidad de atracción de capital. «Cuanta más seguridad jurídica tengamos y menos castiguemos al ahorro más capital extranjero llegará», sentenció Luis Bravo.

Recordó que España tiene ahora una gran oportunidad debido a sus vínculos con Latinoamérica y a que el actual escenario geopolítico le ha convertido en un país refugio para esos capitales, por lo que «dar mayor seguridad jurídica atraería a nuevos inversores que ayudarían a las empresas y al país a remontar la crisis».

Demorar la subida de impuestos

La inseguridad jurídica no es el único obstáculo con que se encuentran los empresarios familiares, otro son los impuestos. Ignacio Jiménez considera que la tributación sobre el ahorro y el patrimonio en España es mayor que en países de nuestro entorno, por lo que su subida perjudicará a las empresas familiares.

«España es uno de los pocos países que tiene un impuesto sobre el patrimonio y sus tipos impositivos son altos, el marginal puede llegar hasta el 3,5 por ciento», argumenta.

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Reforma fiscal económica, no política

Por ello, la reforma fiscal en la que trabaja el Gobierno debe huir del sesgo político y optar por un sesgo de eficiencia económica, recomienda Luis Bravo.

«No debe asfixiar a los empresarios con más impuestos porque si ordeña demasiado a la vaca la acabará matando. Debe ordeñarla lo justo para que dé la mayor cantidad de leche posible, pero dejando que esté sana para que siga produciendo durante mucho tiempo».

Bravo cree que este año, en plena crisis, la presión fiscal tiene que ser más «relajada» para que los empresarios familiares puedan recuperarse. Y puso como ejemplo las medidas que se están tomando en Italia.

También es necesaria mayor homogeneidad impositiva, reclama Bárbara Mambrilla, ya que las competencias sobre los impuestos de sucesiones, donaciones y patrimonio están cedidas a las comunidades autónomas por lo que su tributación es muy distinta dependiendo de la comunidad autónoma en la que se abonan, lo que puede generar desigualdades y conflictos.

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Separar el patrimonio

Otro de los problemas que se ha agudizado con la crisis es la tendencia de los empresarios familiares a mezclar su patrimonio empresarial con el personal, lo que a juicio de los expertos es un gran error.

«Ante este hecho es prácticamente imposible generar cortafuegos para blindarlos, apunta Bravo. Por ello, si se quiere ayudar a las empresas familiares, además de no machacarlas con elevados impuestos, hay que empezar a pensar en un estatuto de la empresa familiar que no sea estrictamente fiscal, sino civil».

Una forma de tener separados ambos patrimonios es mediante unit linked, recomienda Ignacio Jiménez, ya que «están funcionando bien». Luis Bravo también apuesta por las sociedades holding y por los seguros de vida.

Adiós a las sicavs

El endurecimiento de los requisitos para poseer una sociedad de inversión de capital variable (sicav) es otra de las dificultades a las que se enfrentan los empresarios familiares en plena crisis, al ser vehículos de inversión muy utilizado por ellos.

No obstante, y a pesar de las nuevas exigencias, «hay familias empresarias que se quedarán con ellas, aunque tengan que tributar al 25 por ciento, porque es un vehículo de gestión de tesorería muy válido», advierte Ignacio Jiménez.

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A juicio de Luis Bravo, el Gobierno ha cometido un error endureciendo los requerimientos a las sicavs: «Han ido a pegar al abuelo y me parece una cobardía tremenda. Han castigado al vehículo de inversión más simple, que está regulado, inscrito en la CNMV y con publicación diaria de valor liquidativo. Hablar de fraude fiscal de las sicavs es una falacia porque es mentira».

El daño puede ser menor del que se espera, ya que, en opinión de Barbara Mambrilla, las sicavs han perdido en los últimos años atractivo para las empresas familiares respecto a otros productos como las socimis o el capital riesgo.

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