Los ahorradores tendrán que esperar para ser protegidos

Ocho años después de que la crisis financiera se hubiera extendido por todo el planeta, técnicos y políticos siguen discutiendo sobre las medidas que han de implantarse para procurar una mayor protección de los pequeños inversores. Sus discrepancias sobre la utilización de colores o números, cuando no sobre el lenguaje que debe utilizarse, sólo hace retrasar las decisiones que deberían evitar la ruina de más ahorradores. Es lo que ha ocurrido con el reglamento que pretendía un mayor control para la comercialización de determinados productos con alto riesgo y que suscriben un creciente número de pequeños inversores. El Parlamento Europeo rechazó la propuesta elaborada por la Comisión Europea y la Autoridad Europea de Valores y Mercados (ESMA) por falta de claridad. En conclusión: el ahorrador tendrá que esperar a enero de 2018 para encontrar una información más fiable sobre los riesgos que pueda asumir.

La gravedad de este retraso se pone en evidencia ante la decisión de las autoridades británicas, pese a las presiones de la City, de imponer una serie de restricciones en las operaciones de contratos por diferencias (CFD) donde un ahorrador puede perder buena parte de su inversión en muy poco tiempo. Los reguladores británicos se basan en un estudio que señala que el 80 por ciento de los que colocan una parte de su patrimonio en este producto, pierde dinero. Pero, mientras tanto, en Bruselas se discute sobre el sexo de los ángeles.

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