Los analistas esperan que los precios sigan subiendo pero, posiblemente, a menor ritmo, sobre todo en las zonas que más han crecido en los últimos años.
La alta volatilidad es la gran protagonista del comienzo de año unido a los síntomas de desaceleración económica que provocan fuertes vaivenes de capital en las bolsas mundiales. Las caídas de Wall Street han sido definitorias para el cierre negativo.