Guerra comercial, desaceleración económica, incertidumbre monetaria, tensiones geopolíticas, Brexit... aumentan las dificultades en el ciclo económico y los Estados mueven ficha para protegerse de las turbulencias venideras. El activo elegido, el oro.
El ataque contra infraestructuras petrolíferas de Arabia Saudí ha hinchado el precio del petróleo, lo que implica añadir un riesgo más a la coctelera de peligros que afrontan los mercados.