Nestlé se apunta a la moda de la comida saludable, ¿triunfará?

El gigante suizo adapta su gama de productos ante el incremento de la preocupación mundial por una alimentación sana. Los analistas creen que es una compañía de calidad pero discrepan sobre si es momento de entrar.

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La alimentación saludable se ha convertido en una gran preocupación para los consumidores, al menos en los países desarrollados. Las cestas de la compra contienen hoy día menos azúcar, menos sal, menos grasas y menos manufacturados; al tiempo que se ha incrementado la proporción de frescos, ecológicos y bio. Solo en España, cuatro de cada diez hogares ha comprado algún producto bio o ecológico en el último año, mientras que el 74 por ciento dice seguir dietas sanas y el 69 por ciento prefiere productos locales por los que estaría dispuesto a pagar más, según el último informe de Kantar Worldmedia. Conscientes de esta tendencia en aumento (que están abrazando con más intensidad los milenials), los grandes fabricantes están adaptando su oferta para no quedarse atrás. Uno de ellos es Nestlé, que se ha comprometido a eliminar 18.000 toneladas de azúcar de sus productos hasta 2020 (un 5 por ciento menos). Uno de los primeros anuncios concretos en este sentido ha sido el reciente descubrimiento de un nuevo tipo de azúcar, que ha denominado azúcar poroso y que, supuestamente, mantiene el mismo dulzor con un 30 por ciento menos de endulzante. Asimismo, la multinacional anunció hace poco el lanzamiento de una gama eco en España que espera que alcance entre el 10 y el 15 por ciento de la cifra de negocio de la empresa en nuestro país, en los próximos 5 años. 

Para los analistas, se trata de medidas correctas: «Es una buena noticia porque permitirá adaptarse a las tendencias actuales de consumo que han venido erosionando las ventas del sector en los últimos años. Como referencia, el consumo de productos ecológicos en España aumentó un 14 por ciento en 2017», dice un informe de Bankinter. 

Alimentos bio en el supermercado

Asimismo, esta medida permitirá a Nestlé «posicionarse como líder, acelerando la venta de los productos bio en grandes superficies (hasta ahora, éstas se han concentrado en tiendas especializadas)», a juicio de Bankinter.
Sin embargo, los expertos descartan ver un efecto directo de estas acciones sobre la cotización, tal y como explica Victoria Torre, de Selfbank: «No creemos que esto tenga una influencia directa en el valor, pero aumentará la cifra de negocios y le valdrá para no quedarse atrás en este segmento, ya que compañías como Kellogg´s, Heinz o Ben Jerry´s están lanzando productos ecológicos, al igual que superficies como Lidl, Eroski o Aldi». 

En realidad, este tipo de acciones se enmarcan en las rotaciones de producto habituales que suelen hacer los gigantes de la alimentación en un intento de obtener mayores crecimientos, según asevera Javier Galán, de Renta 4. En el caso de Nestlé, se trata de una compañía muy innovadora en este aspecto, tal y como cuenta Jaume Puig, director de GVC Gaesco Gestión, quien pone el ejemplo del éxito obtenido con la invención de Nespresso. 

El problema, a juicio de este experto, es que replicar el triunfo de las cápsulas de café no es fácil. Ni tan siquiera gracias al millonario acuerdo alcanzado con Starbucks para comercializar los productos de la cadena fuera de sus cafeterías. Por eso, Puig descarta entrar en esta compañía en el momento actual: «Yo no veo que ninguno de los anuncios recientes vaya a tener el impacto de Nespresso. Nestlé es una empresa muy innovadora pero, para que bursátilmente constituya un aliciente, tienen que pasar más cosas. Por eso, no tengo acciones. Si no hay nada rompedor, tiene que ser un momento en el que esté muy barata y ahora no me lo parece».

Sin embargo, otros analistas sí creen que estamos ante un buen punto de entrada después de haber corregido un 12 por ciento desde los máximos históricos que alcanzó a finales del año pasado (caída que se produjo principalmente por la rotación de acciones propia del momento: los inversores estaban buscando compañías más cíclicas y vendiendo defensivas con dividendos altos). 

Javier Galán es uno de los optimistas: «Vuelve a estar en valoraciones muy razonables para una compañía que crece a doble dígito durante las últimas dos décadas (gana casi el doble de lo que ganaba en 2008. Ese año, tenía un beneficio por acción de 2,24 francos suizos y, ahora, de 3,8)». Asimismo, Galán destaca que está muy beneficiada por su exposición global: «En Europa crece menos pero en emergentes, mucho, donde hay más crecimiento de población y de la clase media». Por eso, opina que se podría comprar a los precios actuales, «aun sin estar barata (porque es difícil encontrar este tipo de compañías de calidad baratas)». En su caso concreto, no la tiene en cartera porque opina que hay otras opciones con más potencial. 

Pero eso es precisamente lo que también mantiene a Puig fuera del valor: «No es mi sector favorito en este momento. El año pasado subió hasta su valor justo y hay empresas de otro tipo de sectores no defensivos que lo están haciendo mejor. Los mercados prefieren ahora acciones más cíclicas, con más capacidad de crecimiento. Aunque no es nada específico de la compañía sino del sector pues, de hecho, hay competidores como Danone que están sufriendo más», explica.

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