Las posibles pérdidas futuras complican la venta del Novo Banco

Las posibles pérdidas que el Novo Banco podría tener en el futuro debido a la venta de algunos activos problemáticos y a procesos legales derivados de la quiebra del Banco Espírito Santo (BES) están complicando la venta de la entidad.

El futuro del Novo Banco ha sido una de las principales preocupaciones de Lisboa desde agosto de 2014, cuando fue creado a partir de los activos saludables del antiguo BES y recapitalizado con 4.900 millones de euros, la mayor parte procedentes de un crédito público.

La entidad nació como un banco de transición y la intención del Gobierno portugués siempre fue venderlo, pero el proceso está resultando más difícil de lo esperado.

Tras un primer intento fallido en 2015, el Novo Banco se encuentra ahora en la fase final de su segundo proceso de venta, en el que el Banco de Portugal ha elegido como mejor candidato al fondo estadounidense Lone Star, con quien se están profundizando las negociaciones.

Aunque oficialmente no se han dado números, la prensa portuguesa apunta a que Lone Star presentó una oferta de 750 millones de euros por la entidad, montante muy inferior a los 4.900 millones con los que fue recapitalizado.

Las dudas existentes sobre el valor de ciertos activos del banco y sobre quién pagará las indemnizaciones derivadas de los procesos judiciales en los que está implicado son los motivos por los que los potenciales compradores están ofreciendo un precio tan bajo, explicó a Efe el director de inversiones del Banco Carregosa, João Leite.

Según el analista, se desconoce a cuánto asciende exactamente el crédito moroso de la entidad y por qué precio podrán ser vendidos otros activos que no forman parte de la actividad del banco que se encuentran a la venta y que podrían suponer futuras pérdidas.

"Los compradores están pidiendo al Gobierno una garantía que les asegure la diferencia entre el valor que está registrado en las cuentas por esos activos y el potencial valor de venta cuando sea ejecutada", señaló João Leite.

Ni los compradores ni el Estado portugués quieren asumir todos estos riesgos, lo que está dificultando las conversaciones.

En concreto, la oferta de Lone Star incluye la concesión de una garantía estatal para hacer frente a riesgos futuros de hasta 2.500 millones de euros que no quiere aceptar el Gobierno luso, que ha reiterado que quiere una solución que no implique costes para las arcas públicas.

Además, una venta por un valor muy bajo supondría un revés para el sistema financiero portugués, ya que la diferencia entre los 4.900 millones inyectados en 2014 en la entidad y el precio final de venta deberá ser asumida por el resto de bancos lusos.

Ante estas dificultades, en las últimas semanas cada vez más voces se han mostrado a favor de la nacionalización del banco, una opción que hace unos meses el Gobierno ni ponía sobre la mesa.

El propio ministro de Finanzas portugués, Mário Centeno, fue uno de los primeros en admitir que no descarta que se nacionalice el banco, en una entrevista publicada horas antes de que el Banco de Portugal diera a conocer la elección de su candidato.

Desde entonces, varios miembros del gobernante Partido Socialista -entre ellos el presidente, Carlos César- han defendido la nacionalización de la entidad, al menos de forma temporal hasta que se consiga ejecutar una venta en mejores condiciones.

Este mismo martes, el primer ministro, António Costa, admitió durante una intervención en el Parlamento que no descarta "ninguna solución".

El Banco de Portugal canceló en 2015 el primer proceso de venta del Novo Banco al entender que ninguna de las ofertas recibidas era atractiva, aunque en ese caso contaba con un margen de tiempo que ahora no existe, ya que si la entidad no es vendida o nacionalizada antes de agosto de este año, será liquidada.

Curiosamente, "las propuestas de hoy son mucho peores que las presentadas hace poco más de un año", según el analista del Banco Carregosa.

Se desconoce el coste que supondría para el Estado la nacionalización del Novo Banco, aunque la entidad necesita ser recapitalizada ya este año con al menos 750 millones de euros.

Para nacionalizarla, Lisboa necesitaría además una autorización de Bruselas y Portugal pasaría a tener dos bancos públicos, el Novo Banco y la Caixa Geral de Depósitos, que se encuentra actualmente en un proceso de recapitalización que supera los 4.000 millones de euros.

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