La CNMV dice que la bolsa española tuvo un estrés bajo el año pasado

La CNMV permitirá que las cotizadas publiquen información privilegiada en sus redes sociales.

La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) ha constatado que el indicador de estrés de los mercados financieros en España mostró durante el año 2018 valores que se corresponden con niveles de estrés bajo (inferior a 0,27), aunque experimentó repuntes transitorios asociados a varios elementos de incertidumbre.

Según el informe de coyuntura de mercados recogido en el boletín trimestral correspondiente al cuarto trimestre de 2018 de la CNMV, el indicador cerró el ejercicio en 0,18.

En cuanto a los repuntes asociados a varios elementos de incertidumbre, a principios de febrero el indicador creció de forma significativa hasta situarse cerca del nivel de estrés medio (entre 0,27 y 0,49), debido a las turbulencias observadas en las bolsas estadounidenses.

Tras un leve descenso, volvió a aumentar en junio como consecuencia de las dudas sobre las finanzas públicas en Italia y, en menor medida, de otras fuentes de incertidumbre como los acuerdos sobre los intercambios comerciales, las tensiones en algunas economías emergentes o la incertidumbre regulatoria.

En la parte final del año se observa un nivel de estrés elevado (por encima de 0,49) en el segmento de intermediarios financieros, compuesto fundamentalmente por bancos, debido a la fuerte caída de las cotizaciones de estas compañías. No obstante, la CNMV ha apuntado que el nivel global de estrés no experimenta un aumento significativo, pues todos los indicadores de volatilidad se mantienen en niveles reducidos ante la escasa variación de los precios en la última semana de 2018.

En cuanto a la renta variable, el Ibex 35 perdió un 15% de su valor en el conjunto del año, y la cuota de las Bolsas españolas en la negociación de renta variable aceleró su pérdida, pasando del 68,3% de la negociación total en 2017 al 62,6% en 2018, un porcentaje similar al de países como Francia o Alemania.

Asimismo, en 2018 continuó la tendencia a emitir renta fija cotizada en mercados de otros países europeos. En los mercados de deuda, la rentabilidad del bono soberano a diez años y la prima de riesgo experimentaron ligeras oscilaciones en el año, pero acabaron en niveles muy parecidos a los de finales de 2017, el 1,43% y 118 puntos básicos, respectivamente.

Factores de incertidumbre

La evolución de los mercados financieros españoles estuvo delimitada por los mismos factores que afectaron al resto de los mercados de referencia.

En este sentido, el informe destaca el contexto de desaceleración del crecimiento mundial, las divergencias en las políticas monetarias adoptadas en la zona euro respecto a EE.UU. y las numerosas fuentes de incertidumbre presentes, que condicionaron la evolución de los mercados especialmente en el tramo final del año.

Entre estas incertidumbres resaltaron las dudas relacionadas con el comercio mundial, las tensiones en algunas economías emergentes, el Brexit y la falta de acuerdo inicial entre el Gobierno italiano y la Comisión Europea en relación con las cuentas públicas de la economía europea.

El dividendo flexible, en declive

El boletín también incluye un artículo analítico referido a los dividendos flexibles (scrip dividends), en el que sus autores, que pertenecen a la Dirección General de Política Estratégica y Asuntos Internacionales de la CNMV, a la Universidad Carlos III (Madrid) y a la Universidad Autónoma de Madrid, prevén que este tipo de dividendo experimente un declive en los próximos años.

Según la información analizada, tanto el número de sociedades españolas que ofreció programas de dividendo flexible como el número de programas se incrementó entre 2009 y 2016 y descendió en 2017.

Mientras que en 2009 solo Banco Santander ofreció este tipo de dividendo y la distribución de efectivo fue de 181,95 millones de euros, en 2016 lo hicieron once compañías que repartieron 2.214,43 millones en 18 programas y, en 2017, seis empresas distribuyeron 1.312,17 millones de euros en nueve programas.

El efectivo distribuido en pagos de dividendos flexibles se incrementó hasta 2012 y descendió después, excepto en 2014, cuando se produjo un repunte significativo. El nivel más elevado de distribución se alcanzó en 2012, cuando ocho sociedades repartieron más de 3.600 millones de euros en efectivo a sus accionistas a través de 15 programas de dividendos flexibles, un ejercicio en el que también se produjo un máximo en el porcentaje del capital social que escogió cobrar en efectivo, un 32,2% de media.

La CNMV prevé que el volumen de recursos asociado a los programas de dividendos flexibles en España experimentará un declive en los próximos años. Entre los motivos se encuentran la desaparición de las ventajas fiscales de las que se beneficiaron los dividendos flexibles hasta 2017, la mejora en la salud financiera de las sociedades (que les permite retomar progresivamente las políticas retributivas tradicionales) y el interés por evitar la caída en la cifra del beneficio por acción.

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