La CE aprueba el sistema de liquidación italiano para bancos pequeños

La Comisión Europea (CE) informó de que hoy ha dado el visto bueno al sistema de liquidación propuesto por Italia para facilitar la salida del mercado de los bancos en quiebra cuando los activos totales de los mismos no superen los 3.000 millones de euros.

El esquema prevé que Italia pueda utilizar su sistema nacional de garantía de depósitos -destinado a proteger los depósitos de hasta 100.000 euros en caso de quiebra- para apoyar la transferencia de los activos de bancos en quiebra a otras entidades conforme a los procedimientos de insolvencia nacionales.

"El esquema facilitará el trabajo de las autoridades italianas en caso de que se necesite acción urgente, como cuando las autoridades nacionales competentes encuentran que un banco está en quiebra", explicó la CE en un comunicado.

El Ejecutivo comunitario considera que el apoyo por parte del fondo de garantía de depósitos es compatible con las normas de ayuda de Estado, así como con las reglas europeas de rescates bancarios.

En este sentido, recordó que accionistas y tenedores de deuda subordinada tendrán que asumir pérdidas, tal como prevén estas normas, que fueron diseñadas con el fin de que los contribuyentes no tengan que financiar los rescates bancarios.

"Los fondos del sistema de garantía de depósitos se utilizarán para preservar el acceso de los depositantes a los depósitos cubiertos, y los costes de financiación no excederán la cantidad neta necesaria para compensar a los depositantes del banco en quiebra", insistió la Comisión.

El Ejecutivo comunitario ya ha aprobado para Croacia, Dinamarca, Irlanda y Polonia este tipo de esquemas, que permiten a los Estados prestar ayuda para la liquidación ordenada de los bancos cuando se dan ciertas condiciones.

La autorización para el esquema italiano es válida para los próximos doce meses.

El año pasado, Italia liquidó conforme a sus normas de insolvencia nacionales las entidades Banca Popolare de Vincenza y Veneto Banca, después de que el Banco Central Europeo declarase que ambas eran inviables.

La Junta Única de Resolución europea decidió entonces no ordenar su resolución conforme a las normas comunitarias por considerar que no era necesario para salvaguardar el "interés público" puesto que su quiebra no tendría un impacto adverso importante sobre la estabilidad financiera.

Esto les permitió evitar las duras reglas de reestructuración y resolución bancaria europea que contemplan imponer pérdidas a acreedores y accionistas.

También se rescataron con apoyo público los bancos regionales Carismi, Carim y CariCesena.

La banca italiana es objeto de preocupación en la eurozona, debido en particular al alto nivel de préstamos fallidos que acumula: 349.000 millones de euros al final de 2017, un 15,3 % de la cartera crediticia frente al 5,1 % de media en la eurozona, según datos del Banco de Italia.

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