¿Hacia dónde va el S&P 500?

Las caídas también llegan a Estados Unidos y golpean al principal selectivo del mundo, el S&P500. Luis García Langa y Borja Rubio analizan las perspectivas de este indicador.

Luis García Langa, analista de corredordefondos.com: «EL S&P500 ha respetado dos grandes soportes que pueden ser la referencia»

El S&P500 no ha parado de dar alegrías a sus inversores, al menos hasta ahora: en el momento de escribir este artículo, desde los máximos del 21 de septiembre (a precios de cierre) hasta el 23 de noviembre perdía un 10,08 por ciento. Caída fuerte que no es suficiente para demostrar un cambio de tendencia: desde 2009 hasta ahora ha habido varios drowdowns similares y dos significativamente superiores: desde el 07/07/2011 al 30/09/2011 se dejó un 16,39 por ciento; y desde 20/07/2015 a 11/02/2016 un 14,05 por ciento. Desde estos dos mínimos hasta ahora el índice se ha revalorizado un 133 y un 44 por ciento respectivamente.

Hay que analizar cuatro factores antes que la simple caída.

1.- Entorno macro-geopolítico: El tiempo dirá si los últimos acontecimientos realmente son noticias o simples ruidos con los que algunos «poderosos» están ganando dinero: ¿se concretará el cierre comercial con China? Y si lo hace, ¿afecta tanto al mercado? Son algunas cuestiones que darán para reflexionar. Respecto a la distribución entre republicanos y demócratas en Senado y Congreso, podemos ver problemas a la hora de aprobar una segunda reforma fiscal; sin embargo con una inflación en subida, ¿sería positiva o es una medida populista que realmente afectaría negativamente a las empresas?

2.- Resultados empresariales: Nunca hay que olvidar que, al invertir en bolsa se están comprando empresas: 484 de los 500 componentes del S&P han presentado los resultados del tercer trimestre, pues bien 401 de ellas (el 83,20 por ciento) lo ha hecho por encima de las expectativas. Sin duda, esta cifra muestra que hay potencial, pero también podemos encontrar un análisis negativo: el PER de Shiller. Este ratio mide el precio de un índice en relación al beneficio medio de 10 años y se utiliza para valorar si actualmente está más caro o más barato que la media de ese periodo ajustado a sus beneficios. Pues bien, los 29,58 del día 23 son muy superiores a la media (15,68), aunque también es cierto que lleva siendo así muchos años.

3.- Ley del Sentimiento Contrario: Históricamente en momentos de pánico, las bolsas han subido: quien mentaliza a los pequeños que hay que vender es porque ya lo ha hecho. En estos momentos el nivel de alcistas según la AAII ha caído fuertemente (25,25 a 22 de noviembre), muy inferior a la media (38,50 por ciento). Otro factor fácil de estudiar es la volatilidad. Un índice VIX superior a 23 suele ser el paso previo a subidas (el cierre del día 23 es de 21,52).

4.- Análisis técnico: Como se ve en el gráfico diario del S&P la caída de estas semanas ha perforado la media de 200 días y la directriz alcista que comenzaba en 2016. Sin embargo ha respetado dos grandes soportes que pueden servir como gran referencia: los mínimos anuales en torno a 2.575 y el 38,20 por ciento de retroceso de la subida de 2016 a 2018 (2.510). Incluso los más largoplacistas tienen referencias algo más laxas: la directriz alcista que comienza en 2008 y la media de 200 semanas (no aparece en el gráfico) que coinciden en torno a los 2.330 puntos.

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Borja Rubio, account manager de Rentamarkets: «El soporte de los 2.600 puntos, referencia para un posible rebote del S&P500»

vamos a poner en contexto la evolución que han tenido los principales índices de EE.UU desde comienzos de año, destacando el comportamiento del último trimestre, en el cual el mercado ha comenzado a girarse a la baja con correcciones de doble dígito desde máximos; como observamos en la tabla  número 1. 

Estas fuertes caídas vienen explicadas en gran parte por el mal comportamiento que durante este periodo han experimentado las compañías tecnológicas y en concreto las FAANG (Facebook, Amazon, Apple, Netflix y Google). Esto es debido al fuerte peso que mantienen estas compañías dentro de la composición del SP500 (12 por ciento actual) y que han provocado en gran medida el «rally» alcista durante los últimos años. (Ver tabla 2).

De un vistazo rápido nos damos cuenta que dichas compañías han tenido un «performance» peor que los índices de referencia y que su evolución durante los próximos meses/años determinarán el futuro de tales índices. A continuación, vamos a analizar 2 escenarios técnicos para el índice SP500:

1.- Escenario (largo plazo). Continúa vigente la tendencia alcista de los últimos 9 años (máximos y mínimos crecientes), desde los mínimos de 2009 cuando el SP500 cotizaba sobre los 750 puntos. Durante este mercado alcista sólo ha habido 2 periodos en los cuales el precio ha corregido en más de un 10 por ciento respecto a sus últimos máximos relevantes. Esto ocurrió en 2011 y 2015, con esto simplemente quiero poner en relevancia que durante un gran periodo alcista existen correcciones por encima del doble dígito (como en el momento actual), aunque no es menos cierto que las valoraciones cada vez están más ajustadas respecto a sus medias históricas a pesar del crecimiento exponencial de los beneficios de ciertas compañías. Si dibujamos una directriz alcista desde mínimos de 2009, al precio aún le podría quedar espacio de caídas cercanas al 10 por ciento, lo que supondría niveles ligeramente por encima de los 2.000 puntos. La pérdida de estos últimos supondría la confirmación del comienzo de un mercado bajista.

2.- Escenario (corto plazo). Desde comienzos del último trimestre del año, el precio ha realizado un movimiento correctivo que por el momento le ha llevado a caer más de un 10 por ciento desde máximos (2.940 puntos). Esto la cotización lo ha confirmado con una ruptura de su media móvil simple de 30 semanas y él posterior «pullback» sobre la misma. La actual referencia operativa más cercana son los 2.600 puntos, donde ya se produjo el apoyo el pasado octubre y durante el primer trimestre del año, dejando un posible escenario de rebote sobre tal nivel. La pérdida del mismo, anularía el escenario de rebote e incrementaría la presión bajista sobre el principal índice americano marcando como objetivo niveles cercanos a los 2.000 puntos.

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