El austriaco Holzmann, miembro del BCE, contradice a Lagarde y apuesta por subir tipos

El responsable de la política monetaria del BCE asegura que el organismo podría lanzar próximamente un mensaje claro sobre la[…]

El miembro del Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE), Robert Holzmann, contradice las declaraciones de la presidenta del organismo, Christine Lagarde, y considera que se necesita cuanto antes un aumento de los tipos de interés para frenar la inflación. 

Holzmann concedió una entrevista al medio austriaco Krone y aseguró que si el BCE sube ya el precio del dinero antes de poner fin a su programa de estímulos estaría lanzando un mensaje claro contra la inflación. 

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En cambio, Lagarde, y gran parte del Comité de Política Monetaria, son contrario a ello y aunque se reduzcan los estímulos, la primera subida de tipos de interés llegaría, como pronto, a finales de este año. 

Holzmann, que también es el gobernador del banco central de Austria, comentó en la entrevista que apoya la decisión mayoritaria del BCE, pero afirmó que el sistema de compra de bonos “es difícil de entender para la población. Un alza de las tasas de interés habría sido una señal que todo el mundo habría entendido”.

Problemas para el crecimiento económico

Y es que Holzmann comentó que espera que la inflación baje al objetivo del 2 por ciento a medio plazo o que, de lo contrario, habría que tomar medidas adecuadas en materia de tasas de interés. 

Las nuevas previsiones del BCE apuntan que los precios escalarán hasta el 5,1 por ciento a cierre de año y para 2023 la inflación se situaría en el 2,1 por ciento, desde el 1,8 por ciento de la anterior estimación. 

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Sería en 2024 cuando los precios volverían al objetivo y bajarían al 1,9 por ciento. “Las expectativas de inflación a más largo plazo se han vuelto a anclar en el nivel objetivo”, expresó Lagarde en la rueda de prensa posterior a la última reunión del BCE.  

Respecto al crecimiento económico, Holzmann apuntó que la economía de la zona del euro “habría estado en una senda de crecimiento maravillosa si no fuera por la guerra en Ucrania”. 

De este modo, el BCE ha rebajo las previsiones de la zona del euro y proyecta que la economía crecerá el 3,7 por ciento, desde el 4,2 por ciento de la anterior estimación. En 2023 el crecimiento se reduciría al 2,8 por ciento, una décima menos que en las estimaciones ofrecidas en diciembre.

Alto endeudamiento

El miembro del BCE también fue preguntado por el alto nivel de endeudamiento de algunos Estados del euro y si esto le preocupa, a lo que respondió que el Eurogrupo “se toma muy en serio este tema, pero como es sabido, hay diferentes formas de verlo".  

 “Un simple recorte del gasto público no sería suficiente si no se producen cambios estructurales”, explicó, y cree que el reto es promover un crecimiento que pueda crear un margen de maniobra financiero suficiente y al mismo tiempo combatir la crisis climática. 

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 "Esta transición, más aún en un contexto de una crisis, cuesta dinero. Mucho dinero. Tiene sentido desarrollar nuevas fuentes de energía renovables, pero esto no es gratis", remachó. 

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