El impacto de las elecciones en España será... limitado

La política monetaria del BCE va a evitar que las tensiones se desplacen a la prima de riesgo, que cotiza sobre los 140 puntos básicos actualmente

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Los españoles están llamados a las urnas el 26 de junio, seis meses después de que las elecciones generales celebradas en diciembre se saldaran con un resultado no concluyente. Aunque ningún partido parece tener garantizada la mayoría absoluta, la presión para formar gobierno será alta.

Si bien las encuestas apenas han cambiado, hay una novedad respecto a diciembre: el partido populista de izquierdas Podemos se ha unido al partido comunista Izquierda Unida. Juntos, ahora cuentan con el apoyo del 24% de la población. El 76% restante está dividido entre el partido de centro derecha Partido Popular (PP) del actual presidente en funciones Mariano Rajoy, el nuevo partido centrista Ciudadanos, los socialistas (PSOE) y diversos partidos nacionalistas e independentistas (véase la Tabla).

Las alianzas que se formen después de los comicios decidirán el futuro gobierno. Tal como está la situación, prevemos dos opciones principales: 1) una coalición moderada PP-Ciudadanos, con apoyo exterior del PSOE (más probable) o 2) una coalición de izquierdas PSOE-Podemos, con un posible apoyo exterior de los partidos nacionalistas e independentistas (menos probable).

Todo apunta a que el PSOE, para el que se prevé un retroceso de 90 a 81 escaños, se convertirá en el partido bisagra, aunque es probable que ambas opciones les parezcan difíciles de aceptar. Entre las dos, creemos que lo más probable es que se sumen a la primera, lo que se traducirá en un resultado favorable a los mercados. Sin embargo, no podemos darlo por sentado: ha quedado demostrada la escasa fiabilidad de las encuestas en toda Europa en el pasado y los cálculos políticos socialistas no son sencillos. Si se impone la coalición izquierdista, puede que los mercados respondan de manera desfavorable, lo que derivaría en un repunte de los rendimientos de la deuda soberana española y en un retroceso de los activos de riesgo europeos.

Cabe tener en cuenta, no obstante, que la formación de gobierno llevará algo de tiempo, por lo que el impacto de las elecciones en el mercado a corto plazo probablemente será limitado. Actualmente, los diferenciales de la deuda soberana española que cotizan alrededor de los 140 puntos básicos sobre el bono alemán a 10 años, incorporando en el precio el lastre de la incertidumbre política, continuarán siendo apoyados por la política monetaria expansiva del BCE. El referéndum sobre el Brexit del 23 de junio acarrea un mayor riesgo para los activos europeos, y seguramente se impondrá sobre cualquier reacción a los acontecimientos en España.

A largo plazo, España y el Reino Unido son solo elementos de una evolución del panorama en la que los riesgos políticos tienden al alza en toda Europa. El hecho de no haber logrado un crecimiento suficientemente rápido y las preocupaciones sobre los flujos migratorios están alimentando el auge del populismo y el euroescepticismo. Creemos que se trata de factores importantes en las perspectivas seculares para la región, que justifican una posición cautelosa en las carteras de riesgo europeas.

(Nicola Mai, Executive Vice President & Portfolio Manager)

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