El 'hooliganismo' de las previsiones ata de manos a los inversores

Las previsiones de crecimiento económico son fundamentales en las decisiones de inversión. Pero los escenarios extremos dificultan la toma de posiciones

Las previsiones de crecimiento económico juegan un papel clave en la hoja de ruta de los inversores cada año. Buena parte de las decisiones de inversión están bajo la influencia de ese dato, que es analizado con lupa antes de destinar el dinero a un determinado país. 

Este año, todas las previsiones conocidas a finales de diciembre no sirven ya para nada. La invasión de Ucrania y la inflación que no cede han convertido en papel mojado las perspectivas de crecimiento para 2022. 

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Por ello, ante la dificultad de hacer predicciones en este incierto escenario, los inversores siguen con atención las pistas que van dejando las encuestas entre grandes gestores, los indicadores de sentimiento económico y las declaraciones de los banqueros centrales. 

Escenarios económicos extremos

Pero más que encontrar pistas fiables, lo que han detectado hasta ahora son escenarios muy extremos. El 'hooliganismo' se ha instalado en las previsiones. Por ejemplo, en cuestión de horas conocieron visiones muy opuestas, tanto en el resultado de la encuesta mensual de gestores de Bank of America como en unas declaraciones de la presidenta del BCE, Christine Lagarde, sobre el crecimiento económico en la zona euro. 

Mientras los gestores esperan una economía tan anémica como la que siguió a la caída de Lehman Brothers, Lagarde dijo que la economía de la eurozona está preparada para un crecimiento robusto este año, incluso si la guerra en Ucrania sigue siendo un lastre por los altos precios de las materias primas. 

"Si el escenario de referencia de las proyecciones de los expertos se materializa, la economía debería  seguir creciendo con fuerza en 2022", afirmó Lagarde en un discurso. 

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Y por medio se publicó el indicador de sentimiento económico que elabora el instituto alemán Zew, que registró la mayor caída desde que comenzó a publicarse en 1991. El desplome que ha sufrido no se vio ni en marzo de 2020, el peor mes de la pandemia. 

El indicador descuenta que la desaceleración económica ya se notará en Alemania este mismo mes de marzo. 

La difícil elección de un escenario

Tras conocer estos datos, ¿Con qué escenario se quedan los inversores? ¿Con el de una economía anémica, similar a la que trajo la crisis financiera de 2008 o con el crecimiento robusto que anticipa Christine Lagarde para la zona del euro? 

A la espera de más previsiones, el desconcierto es notable entre los inversores, que se ven atados de manos, mientras los 'hooligans' de las perspectivas económicas no ceden.

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