El crudo sigue volátil... ¿afloran oportunidades en el sector petrolero?

Aunque pueden estar gestándose buenas opciones de inversión entre las petroleras, siguen siendo apuestas de riesgo

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El precio del petróleo sigue volátil, muy sensible a cualquier noticia y, con él, el conjunto de los mercados financieros. El acuerdo al que llegaron Arabia Saudí y Rusia para congelar la producción ayudó a que el crudo repuntara. Las advertencias de las agencias de calificación crediticia a muchos países productores, como la propia Arabia Saudí, Bahrein o Brasil, hizo pensar que el próximo paso podría ser un recorte de la producción y ello hinchó un poco el valor del barril. Pero el ministro saudí del petróleo negó que se fuera a adoptar esa medida: muy al contrario, afirmó que quien debe asumir el coste de reducir la sobreoferta de crudo es quien tiene costes más elevados de extracción y eso volvió a tirar abajo el precio del petróleo. En otras palabras, como explica Raphael Moreau, gestor de Amiral Gestión, «Arabia Saudí quiere hacer mucho daño a los productores de 'shale oil' para evitar que sigan creciendo. Además quiere que el resto de países de la OPEP, especialmente Irán, contengan su producción. El mejor modo de lograr esa disciplina es el dolor de los precios bajos. Sin embargo, nadie está haciendo dinero a estos niveles, por lo que el barril tendrá que rebotar en 10 o 20 dólares al menos para mantener la producción global». Además, como señala Daniel Lacalle, director de inversiones de Tressis Gestión, los saudíes también quieren demostrar la inviabilidad de las energías alternativas, sean verdes, sean innovadoras en cuanto a los modos de extracción de las fósiles.

Por ahora, pues, parece que la estabilidad en el precio del petróleo está lejos. Diego Jiménez-Albarracín, de Deutsche Bank, comenta: «Con los niveles actuales, el exceso de oferta no se corregirá hasta bien entrado 2017 o hasta que la OPEP decida recortar producción, algo que ha rechazado Arabia Saudí. Pensamos que la demanda no corre peligro, pero de momento el único recorte de oferta que esperamos es el de los cierres de algunas explotaciones de 'shale oil' en EE.UU.». Aunque éstas, como apunta Daniel Lacalle, podrían volver a incrementar la producción con cualquier repunte del precio del petróleo. 

¿Hemos visto el suelo en el precio del crudo? «Un activo que ha caído un 70% desde máximos no puede tener ya mucho recorrido a la baja», comenta Fernando Hernández, de Andbank. «La volatilidad sigue siendo muy alta, lo que impide marcar objetivos, pero si sigue respetando el nivel de los 27 dólares, sí podríamos decir que se ha marcado un suelo», afirma Hernández. Al cierre de la sesión del viernes, el crudo Brent superaba los 36 dólares, tras haberse repuesto de las declaraciones saudíes contra el recorte de producción.

Pero Daniel Lacalle no descarta que el crudo reemprenda su tendencia bajista e intente irse hasta los 20 dólares el barril. En su opinión, con sus avances, el petróleo estaba recogiendo un pacto perfecto, sin tener en cuenta que el 80% de los acuerdos de la OPEP se han incumplido, que Rusia es un país muy difícil de controlar y que todos los países incrementaron su producción en enero, por lo que la congelación ha tenido lugar en niveles récord. También pone de manifiesto Lacalle el hecho de que las estimaciones de demanda global puedan ser un poco optimistas, por lo que una decepción podría tirar del crudo a la baja. 

Álvaro Navarro, de Intermoney, se muestra escéptico sobre la posibilidad de que el crudo pueda llegar a estabilizarse en el corto plazo. «Veo todo menos estabilidad», asegura. 

Esta indefinición, esta incertidumbre sobre el petróleo, hace difícil definir una estrategia para invertir en el sector petrolero. «Aunque pensamos que el precio del crudo no sólo responde al exceso de oferta, sino también a factores puramente especulativos, creemos que la inversión en el sector sigue teniendo mucho riesgo, por lo que de momento permanece fuera de nuestras carteras moderadas y conservadoras», explica Jiménez-Albarracín. «Para inversores que estén dispuestos a aceptar mayores riesgos hay oportunidades atractivas en Europa», añade este experto. Pero no incluye a Repsol entre estas opciones, sino a Total, Shell y British Petroleum. 

¿Qué pasa con Repsol?

La petrolera española hacía públicos sus números el pasado jueves. Los había avanzado ya, por lo que sus pérdidas de 1.227 millones de euros a causa de un saneamiento histórico de 2.957 millones de euros de provisiones extraordinarias para adaptarse al escenario de precios del crudo no sorprendieron. Pero sí tuvo impacto su decisión de recortar el dividendo complementario un 40%, hasta los 0,3 euros por acción, lo que implica una reducción de la retribución anual al accionista del 20%, hasta los 0,8 euros por acción. «Este recorte supondrá un ahorro para Repsol muy limitado de 100 millones de euros, que no resuelve el riesgo de rebaja del 'investment grade', por lo que seguimos esperando una desinversión en Gas Natural», comenta Javier Esteban, de Banco Sabadell. De acuerdo con este experto, en Repsol hay valor, pero a largo plazo, y sitúa su precio objetivo en los 12 euros por acción. Álvaro Navarro, por su parte, apunta que si las agencias de calificación confirman que su deuda se mantiene en grado de inversión, este hecho podría marcar un punto de inflexión en el valor. Desde la presentación de resultados, hasta el momento en que se manifestarán las agencias de rating pasarán, como máximo, dos semanas. Los expertos de Barclays apuntan que el reto de la compañía es recuperar la confianza del inversor y que ello va a ser un trabajo que durará un tiempo. Por lo tanto, a pesar de elevar su precio objetivo hasta los 16 euros por acción, la firma británica mantiene una recomendación neutral. 

A Fernando Hernández no le gusta Repsol porque, dice, su balance está muy estresado, dado que desde que surgieron problemas en Argentina, no ha levantado cabeza, lo que culminó con la compra de Talismán cuando el precio del petróleo estaba aún en niveles elevados. Aunque, en su opinión, el recorte del dividendo no tiene por qué ser negativo, estaría más cómodo siendo bonista de la compañía que siendo accionista. Añade, además, el riesgo de que pueda verse obligado a malvender activos para salvar su «rating».

Oportunidades en petróleo

Precisamente, Fernando Hernández comenta que, para escoger una compañía petrolera a la que tener exposición en estas circunstancias, habría que apostar por las que cuentan con balances lo suficientemente sólidos como para soportar un par de años de malos márgenes y de retornos negativos. Moreau, por su parte, reconoce que las valoraciones del sector petrolero se encuentran en niveles históricamente bajos, por lo que sería, claramente, un buen momento para entrar, con un horizonte de inversión de largo plazo y siempre que uno esté preparado para la volatilidad (incrementando posiciones si los precios caen más). Pero el experto de Amiral Gestión recomienda evitar compañías sobreendeudadas o con elevados costes. 

En este sentido, por este orden, desde Andbank, que ahora mismo sí tiene exposición al sector petrolero, apuestan por Royal Dutch Shell, Total y Eni. Para Deutsche Bank, las opciones favoritas son Total, Shell y BP.

Albert Enguix, de GVC Gaesco, a la vista de la inestabilidad en los mercados, aún no se atreve a entrar en ninguna acción petrolera en concreto. Ahora mismo se encuentra monitorizando los datos. Sobre todo, los de inventarios. Que dejen de crecer y comiencen a disminuir podría ser la premisa para comenzar a pensar en una, quizás, estabilización de los precios del crudo. A este respecto, el jueves se publicaba en EE.UU. la primera caída de inventarios de gasolina desde el mes de noviembre. Para apostar por unas compañías o por otras recomienda fijarse en si han acometido procesos de reestructuración, o no. Aunque en Europa se queda con Total, reconoce que en Estados Unidos las empresas han sido más diligentes a la hora de hacer los deberes. Y prácticamente de esta misma opinión es Diego Jiménez-Albarracín: «Creemos que los esfuerzos por mejorar eficiencia y recortar costes han permitido que muchas de las grandes compañías americanas ofrezcan un atractivo potencial a medio plazo, confiando en que hayamos tocado suelo. Nuestras favoritas serían Chevron, Occidental y ConocoPhilips». 

Visiones más pesimistas

Daniel Lacalle también se inclina por las compañías americanas antes que por las europeas. «Si fuese un inversor y jugara al rebote del petróleo, el último sitio en el que lo haría sería en Europa, así como en los conglomerados estatales de los países emergentes», comenta Lacalle. Cree que es mejor hacerlo en las compañías americanas, en parte porque sus gestores tienen un nivel de identificación superior con el accionista que sus homólogos europeos. Como opciones más seguras, Daniel Lacalle señala los casos de Exxon Mobil y Chevron, por su mayor rentabilidad sobre el capital y su estrategia mejor orientada. Como opción más especulativa, para aprovechar rebotes técnicos en el precio del barril, se queda con opciones como Anadarko. 

Pero, en general, no tiene buena opinión sobre el sector petrolero en su conjunto. «Se pueden aprovechar rebotes técnicos, pero a largo plazo las compañías tienen problemas estructurales que no han solucionado», dado que, en su opinión, «las reestructuraciones, en términos generales, han sido muy cosméticas». Uno de los problemas que apunta de las compañías petroleras es que prácticamente ninguna estaba generando caja cuando el crudo estaba a 110 dólares el barril. Además, casi ninguna empresa genera rentabilidad por encima de su coste de capital. Por lo tanto, es un sector que barato no está.

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