El Banco de Japón mantiene intacta su política de flexibilización monetaria

El Banco de Japón (BoJ) decidió hoy seguir adelante con su agresiva batería de medidas de flexibilización monetaria sin introducir[…]

El Banco de Japón (BoJ) decidió hoy seguir adelante con su agresiva batería de medidas de flexibilización monetaria sin introducir cambios, con el objetivo de lograr una inflación de en torno al 2 por ciento hacia 2019.

Al término de su reunión mensual de dos días, la junta de política monetaria de la entidad apostó por mantener la estrategia que viene aplicando desde hace cinco años con vistas a alcanzar dicha meta inflacionaria, que continúa lejos del alcance de la tercera economía mundial.

El BoJ puso en marcha en 2013 un ambicioso programa de flexibilización monetaria para lograr alcanzar una inflación del 2 por ciento, aunque la caída de los precios del crudo y la ralentización global han obligado a la entidad a retrasar su plazo de consecución y a activar otras medidas adicionales.

Entre estas se cuentan una tasa negativa del -0,1 por ciento para los depósitos de los bancos y un control de la curva de rendimientos para mantener en torno al 0 por ciento los tipos a largo plazo.

El índice de precios al consumo (IPC) se situó en enero en el 0,9 por ciento, lejos de la meta que la entidad quiere lograr hacia 2019, por lo que el banco central nipón se resiste a modificar sus medidas de estímulo, como sí han hecho otras entidades como el Banco Central Europeo (BCE) o la Reserva Federal estadounidense (Fed).

La reunión del BoJ fue la última presidida por el gobernador de la entidad, Haruhiko Kuroda, durante su mandato actual, y en la que participaron dos vicegobernadores que abandonarán el cargo el próximo día 19.

En la rueda de prensa posterior al encuentro, Kuroda insinuó que el BoJ podría ahondar en su agresiva política monetaria al indicar que "si el impulso (para lograr la meta inflacionaria) no se mantiene, consideraremos adoptar medidas de flexibilización adicionales", según declaraciones recogidas por la agencia de noticias Kyodo.

Kuroda, quien ha sido nominado por el Ejecutivo para un segundo mandado al frente del banco central nipón, también afirmó que no se plantea relajar las medidas antes de lograr la meta de inflación.

En referencia a la decisión de Washington de imponer aranceles a las importaciones de acero y aluminio, que fue tildada hoy de "lamentable" por el ministro nipón de Exteriores, Kuroda destacó que la importancia del libre comercio ha sido reconocida globalmente y agregó que el BoJ "observará atentamente" el desarrollo de los efectos que tendrá en la economía global y los mercados financieros.

Se espera que la reelección de Kuroda al frente del BoJ sea refrendada a mediados de mes por el Parlamento nipón, así como el nombramiento de los nuevos vicegobernadores Masayoshi Amamiya, actualmente en el cargo de director ejecutivo de la entidad, y Masazumi Wakatabe, doctor en economía de la universidad tokiota de Waseda.

Todos estos nombramientos para la junta de nueve miembros del BoJ apuntan a una continuidad en las políticas del banco central nipón, según consideran los analistas del país asiático.

Durante una intervención ante la Cámara Baja parlamentaria la semana pasada, Kuroda señaló que la entidad se planteará la retirada de sus medidas de estímulo en 2019, cuando tiene previsto alcanzar su objetivo inflacionario.

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