Deutsche Bank: alivio si se rebaja la multa, pero no cura

Si se llega a rebajar sustancialmente el volumen de la multa, Deutsche Bank tendrá un respiro a corto plazo, pero los analistas coinciden en que es necesario que ataje cualquier duda con un plan de acción claro y eficaz.

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Deutsche Bank nos ha devuelto a los peores tiempos de la crisis financiera, cuando grandes entidades llegaron a estar en cuestión e incluso a caer. Aunque ha habido conatos de crisis en otros momentos del año, estas últimas semanas las alarmas han sonado más fuerte, por las intenciones de la justicia americana de imponerle una multa por un volumen similar al de su capitalización. Sus acciones se hundieron, mientras los CDS (seguros contra el impago) se dispararon. Y hubo algún momento de contagio al resto del sector, sobre todo cuando se supo que ciertos clientes habían retirado fondos y cuando trascendió que las peticiones de dólares al BCE habían llegado a niveles que no se habían visto en dos años. 

Los ánimos se han calmado y Deutsche Bank ha recuperado posiciones. En primer lugar, por declaraciones de analistas respecto a su buena posición de liquidez y al apoyo ilimitado del BCE. Pero, sobre todo, debido a que esa multa podría renegociarse y rebajarse hasta el entorno de los 4.000 millones de euros desde los 14.000 millones iniciales. «Será porque la ley dice que eso es lo que hay que hacer, o será porque el Departamento de Justicia no se atreve a pulsar el botón de destrucción del sistema financiero, pero sin duda se trata de una buenísima noticia para la banca europea en su conjunto», valora Amílcar Barrios, de Tressis. Para Jaume Puig, de GVC Gaesco Gestión, siempre el importe está lejos de lo que se acaba pagando. Alega, además, que las multas que han abonado las entidades anglosajonas por volúmenes similares de 'subprime' ha oscilado entre los 3.000 y los 4.000 millones. Ello significa que con la cifra provisionada el banco para litigios (5.000 millones), tendría suficiente para sortear esta dificultad. 

Dudas al margen de la multa

Pero las dudas no acabarían ahí. Así, Joaquín Maudos, investigador del IVIE, plantea: «El problema de Deutsche Bank va más allá de la multa, ya que es un banco sistémico con un apalancamiento excesivo». Y añade que «hay dudas sobre la viabilidad de su modelo de negocio y como es un banco con un reducido porcentaje de capital de calidad, ello es un claro factor de riesgo». En su opinión existe un problema adicional: su reducida eficiencia, es decir, le cuesta mucho generar margen de negocio. En definitiva: Deutsche Bank está abocado a una reestructuración con objeto de mejorar su eficiencia y capacidad de generar ingresos que alimenten sus recursos propios. 

Para Santiago Carbó-Valverde, catedrático de Economía de la Bangor University, la posible rebaja de la multa puede ayudar a aliviar la crisis, pero coincide en que tiene problemas más allá, como posibles riesgos no reconocidos, y pérdidas que han de aflorar. Carbó-Valverde insiste en la necesidad de una hoja de ruta para no volver a encallar, para acallar las dudas de una vez por todas. Y ese plan de contingencia lo habría posiblemente de capitanear el Gobierno alemán. «El plan sería menos perentorio si la multa se rebaja, pero seguiría siendo necesario», asegura. Así, cree posible que necesite más capital y que le sería difícil captarlo en el mercado. En esa hoja de ruta, pues, se habría de incluir la conversión de los 'cocos' en capital, pero también observar el alcance de una eventual intervención pública. Además de posibles ventas de activos o, quizás, alguna operación de integración con otras entidades. 

¿Ayuda pública?

¿Podría intervenir el Estado con una inyección de capital? La nueva normativa comunitaria prohibe los rescates con dinero público e impone el 'bail-in' (pérdidas para accionistas y bonistas hasta cubrir las necesidades del banco) a menos que, como recuerda Borja Gómez, de Inverseguros, se considere que puede provocar riesgo sistémico. Y, según Ignacio Cantos, de Atl Capital, sí puede, dadas sus ramificaciones y las contrapartidas con el conjunto del sistema financiero mundial. 

Otra cosa es que el Gobierno alemán quiera intervenir. De momento, ha dicho que no. Según Patrice Gautry, economista jefe de UBP, el banco es un problema para el Gobierno y si la situación se agrava no descarta que haya dinero público. Así, más allá de la presión que pueda haber en el mercado para que no pague los cupones, no cree que haya más pérdidas para los bonistas. Sería demasiado traumático para el mercado que la nueva normativa de rescates bancarios (con dinero de accionistas y bonistas) se experimente por primera vez con una entidad tan grande como Deutsche Bank. Como dice Gómez, la gran cuestión es qué hacer con los bonistas: a los senior no cree que se les impusiera pérdidas, pero recuerda que cuando sólo se especuló con la posibilidad de que los subordinados no cobraran los cupones, el mercado de esos títulos se rompió. Gómez apunta cómo Angela Merkel puede ser esclava de sus actuaciones previas: fue parte activa contra una recapitalización pública de la banca italiana este año y a favor de cumplir al pie de la letra la regulación de 'bail-in'. Además, está la presión adicional de la cita electoral de 2017 y la creciente popularidad de la extrema derecha a costa de los apoyos a Merkel.

La confianza ha de volver a la entidad. Quizás, si se confirma la multimillonaria multa o no llega a ganarse el crédito del mercado, sea necesario provocar un desastre político para evitar una catástrofe económica. Para Jaume Puig, esa pérdida de crédito obedece a los recelos existentes ante una entidad, en la que la banca de inversión pesa mucho, que jamás ha necesitado ayuda pública. Y lo que observa, además, es la existencia de inversores a la baja que quieren presionar a la entidad a que realice una ampliación de capital. Si lo consiguen, dice Puig, aunque para los actuales accionistas la operación sería dañina, la cotización puede saltar después, como pasó con ArcelorMittal cuando anunció su ampliación.

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