Adidas ya tiene con qué seducir a los inversores

Los analistas valoran la venta de Reebok como catalizador para impulsar el dividendo de Adidas. La filial había perdido mucho lustre

Adidas alcanzó un acuerdo para vender Reebok a Authentic Brands por 2.100 millones de euros, una operación que incrementará el atractivo de su dividendo.

Con esta venta, Adidas pone fin a una historia agridulce. Pagó por la compañía 3.200 millones de euros en 2006 pero nunca pudo explotar todas sus posibilidades.

En la década de los 80, Reebok logró seducir con su marca a los consumidores e incluso consiguió colocarse por delante de Nike durante varios años en la venta de zapatillas deportivas.

Pero este impulso fue efímero y Adidas nunca logró impulsar la marca, pese a las medidas de reestructuración y ahorros de costes que introdujo en 2016. Al final, la colocó en el mercado por un 35 por ciento menos de lo que costó.

Operación positiva para Adidas

La operación no trastoca en esencia las perspectivas financieras de Adidas. El grupo alemán recibirá la mayor parte de esta cifra en efectivo y su intención es distribuir una gran cantidad entre sus accionistas.

Los analistas consideran que la venta es positiva para Adidas y permitirá a la multinacional gratificar a sus accionistas con mayores retornos.

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Se hizo a un precio que probablemente sea “un poco mejor” que las expectativas del mercado y es probable que “la mayoría de las ganancias se devuelvan a los accionistas a través de una recompra el próximo año”, explicó el bróker Berenberg.

Al mercado estos precios le sonaron muy bien, pues se habían filtrado informaciones que hablaban de ofertas en torno a los 1.000 millones de euros. Y Adidas al final obtuvo más del doble.

La cotización del grupo alemán reaccionó a la noticia con subidas en bolsa de en torno al 1 por ciento. No obstante, los analistas de Banco Sabadell explicaron que el impacto "es limitado", ya que "el tamaño de la operación no es muy grande".

Expectativas al alza para el dividendo

En toco caso, para Adidas supone un triunfo. En 2016, nada más aterrizar en el grupo alemán, el director ejecutivo, Kasper Rosted, diseñó un programa para racionalizar la filial. Así, cerró las tiendas poco rentables y permitió que expiraran algunas licencias.

Las medidas se tradujeron en un descenso de las ventas, pero también de los costes. Tres años después, Reebok volvió a ser rentable, pero la marca ya nunca volvió por sus fueros.

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Antes de conocerse la operación de Reebok, los analistas esperaban un reparto de dividendos de unos 1.000 millones de euros en 2021. La cifra incluye recompras y dividendo ordinario, para un rango de pay out de entre el 30 y el 50 por ciento.

El analista de Bryan Garnier, Cedric Rossi, apuntó que la desinversión de Reebok tendrá un "impacto positivo en la rentabilidad de los accionistas”. Además, calculó que el grupo alemán podría distribuir entre sus propietarios 1.000 millones extra respecto a su plan inicial.

Con estas cifras, la actual rentabilidad por dividendo de Adidas según el consenso de Bloomberg ronda el 0,8 por ciento, pero la expectativa a doce meses de esta misma variable escaló hasta el 1,22 por ciento.

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