Accionistas del BPI votan contra propuesta de escindir su negocio en África

La propuesta llevada hoy a votación entre los accionistas por la administración del Banco Portugués de Inversiones (BPI) para escindir el negocio que posee la entidad en África fue rechazada al no lograr la mayoría de dos tercios exigida para aprobarla.

Así lo señaló el BPI -cuyo principal accionista es el español Caixabank- en un comunicado enviado al regulador bursátil luso, en el que precisó que la iniciativa contó con el visto bueno del 63 % de los votos emitidos, tres puntos menos de lo necesario para salir adelante.

Los administradores de la entidad plantearon la creación de una nueva sociedad a la que serían transferidos sus activos en Angola -donde posee el 50 % del Banco de Fomento- y Mozambique.

La medida tiene por objetivo adecuarse a las normas del Banco Central Europeo, que exige a las entidades europeas reducir su exposición a Angola tras considerar que Luanda no cuenta con un sistema de supervisión bancaria equivalente al europeo.

El BPI tiene de plazo hasta el próximo 31 de marzo para no ver penalizada su inversión en el mercado angoleño, lo que perjudicaría sus ratios de solvencia.

A la operación planteada hoy se opuso la segunda mayor accionista del BPI, la multimillonaria angoleña Isabel dos Santos, que cuenta con una participación del 18,6 % a través de la sociedad Santoro.

La que es considerada como la mujer más rica de toda África -hija del presidente del país desde hace más de tres décadas, José Eduardo dos Santos- se ve beneficiada por los actuales estatutos del BPI, que establecen en el 20 % el límite a los derechos de voto.

En la práctica, esta cláusula iguala el poder de la entidad española y el de Santoro, pese a que la participación del Caixabank es superior (44,1 %).

Españoles y angoleños ya mostraron sus divergencias hace justo un año, cuando Caixabank lanzó una OPA por el BPI que fue rechazada por Dos Santos, quien a su vez contraatacó con un proyecto de fusión con otro de los grandes bancos lusos, el BCP, que tampoco llegó a fructificar.

El consejero delegado del BPI, Fernando Ulrich, defendió la solución propuesta hoy por la administración a los accionistas y aseguró que "no había un único argumento contra la escisión".

De hecho, Ulrich lamentó que "estando en cuestión los intereses del banco, fue la primera vez que otros intereses han impedido una buena solución para la entidad".

El administrador de la firma explicó que en diciembre incluso se llegó a un acuerdo con Santoro para que aceptase la escisión a cambio de quedarse con el 33 % de la nueva sociedad creada con los activos africanos, pero su negativa a lanzar una OPA, como exigió el supervisor bursátil, invalidó este compromiso.

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