Meliá abandona la batalla hotelera en Cuba con daños menores
Meliá sale de Cub en pleno endurecimiento de las sanciones de EEUU, aunque los analistas creen que el impacto financiero será prácticamente residual.
Meliá Holtels ha decidido soltar amarras y navegar lejos de Cuba, un mercado que se ha vuelto prácticamente imposible para los operadores turísticos por culpa de la crisis económica y el endurecimiento de las sanciones de Estados Unidos.
La decisión del grupo hotelero español no es una rara avis. Otros gigantes mundiales como Visa o Mastercard seguirán el mismo camino, ante un contexto geopolítico, legal y social que se ha vuelo muy hostil.
En España, Iberostar anunció esta misma semana que abandona la gestión de 12 hoteles en Cuba vinculados a las fuerzas armadas, en un intento de proteger las operaciones del grupo de la inestabilidad que vive el país.
No obstante, los analistas interpretan que la decisión de Meliá Hotels no supondrá un mayor contratiempo para su cuenta de resultados ni generará ansiedad en la comunidad inversora, en la medida en que la exposición a Cuba es muy limitada y el mercado ya venía anticipando la retirada como la solución más sensata.
Impacto limitado para Meliá por la salida de Cuba
En este sentido, los analistas de GVC Gaesco recuerdan que el negocio cubano alcanzó su máximo en 2016 con unos ingresos de 26 millones de euros, nada que ver con los ingresos de 11 millones reportados en 2025.
La cifra es prácticamente residual para el grupo hotelero, ya que equivale apenas al 1% del ebitda ex plusvalías obtenido por la compañía el pasado ejercicio.
“La decisión parece lógica teniendo en cuenta el contexto geopolítico”, señalan desde GVC Gaesco, que esperan además un buen ejercicio para Meliá gracias al crecimiento del RevPar (ingresos por habitaciones disponibles) y a la fortaleza del turismo vacacional.
En la misma línea, los analistas de Banco Sabadell también minimizan el impacto financiero de la salida del mercado cubano y apuntan que la noticia puede tener una lectura negativa más por el “ruido” que genera que por su impacto real sobre la cuenta de resultados.
De hecho, los expertos de la entidad catalana apuntan que Meliá ya venía cerrando hoteles en Cuba de manera progresiva, por culpa de la caída de la demanda y los problemas de suministro eléctrico que arrastra la isla.
Fuerte deterioro del turismo en Cuba
Lo cierto es que la salida de Meliá Hotels coincide con el fuerte deterioro del sector turístico en el país durante los últimos años.
Sin ir más lejos, los viajes internacionales a Cuba tocaron el año pasado niveles mínimos en dos décadas, según datos de Bloomberg, con unas perspectivas de que el contexto empeore aun más en 2016.
Entre enero y abril, el país recibió apenas 328.600 visitantes, un 56% menos que en el mismo periodo del año anterior, según las estadísticas oficiales cubanas.
Presiones de Estados Unidos
La ofensiva de Estados Unidos está agravando todavía más la situación. La Administración Trump ha endurecido las restricciones contra Cuba desde comienzos de año, limitando el suministro de petróleo venezolano y amenazando con aranceles a los países que mantengan relaciones energéticas con la isla.
Además, las últimas sanciones permiten a Estados Unidos actuar prácticamente contra cualquier empresa extranjera que haga negocios en Cuba, especialmente aquellas vinculadas al conglomerado militar Gaesa, que domina buena parte del sector turístico cubano, lo que motivó la salida de Iberostar.
Este contexto explica el repliegue de muchas compañías internacionales. Varias aerolíneas ya han suspendido operaciones tras las dificultades para repostar combustible en la isla, mientras países como Canadá o Reino Unido han recomendado evitar viajes no esenciales.
En el caso de Meliá, la retirada llega además en un momento de fortaleza operativa para el grupo. En los resultados del primer trimestre, la compañía ya reconocía una reducción de las comisiones procedentes de Cuba y un menor peso del negocio en la isla.
Al mismo tiempo, destacaba el fuerte aumento de reservas hacia España, beneficiada por su condición de destino turístico seguro en plena tensión geopolítica internacional.
De hecho, Banco Sabadell considera que 2026 será un año de transición para la hotelera por los cambios de perímetro y remodelaciones, pero mantiene que el negocio principal sigue mostrando fortaleza.
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