Así será la jubilación anticipada antes de la reforma de las pensiones

Los profesionales que deseen acogerse a la jubilación anticipada deben firmarla antes del 30 de septiembre si no quieren ver recortadas más sus pensiones

Los profesionales que estén pensando en jubilarse anticipadamente o cuyas empresas estén negociando ajustes de plantilla que incluyan esta modalidad de retiro podrán firmar el acuerdo con sus compañías antes del 30 de septiembre sin sufrir las penalizaciones en sus prestaciones que introducirá la reforma de las pensiones que está diseñando el Gobierno.

Este aplazamiento impulsado por el ministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá, coincide con la fecha en que termina la prórroga de los ERTE y permitirá a los profesionales que opten por la jubilación anticipada esquivar el endurecimiento de los coeficientes reductores en las pensiones que el departamento de Escrivá está proyectando.

Aprovechar el momento

Hasta el 30 de septiembre se mantendrán las actuales penalizaciones que hacen que los asalariados con mayores sueldos apenas noten una bajada de sus prestaciones en caso de que opten por jubilarse antes de cumplir su edad de retiro.

Esto es debido a que les afectan mínimamente los porcentajes de reducción que se aplican sobre la base reguladora, porque el importe resultante continúa siendo igual o superior a la pensión máxima. Lo que no ocurrirá tras la reforma de las pensiones.

“Los grandes beneficiados de acogerse ahora a la jubilación anticipada serán los trabajadores con salarios altos que tengan la pensión máxima topada”, asegura Isabel Casares, secretaria general de la Organización de Consultores de Pensiones (OCOPEN).

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Método regresivo

Esto es consecuencia, como reconoció el ministro Escrivá, de que el actual método de cálculo y de penalización de las jubilaciones anticipadas es regresivo, castiga más a las rentas medias y bajas, que pueden ver recortadas sus pensiones hasta un 8% al año, que a las altas que, en el peor de los casos, pueden sufrir una merma de sus pensiones del 2%.

Por ello, "ante estas previsiones, cada vez es más recomendable que los trabajadores que se estén planteando un retiro anticipado opten por él, y lo hagan antes de que se modifique la normativa”, recomienda Isabel Casares.

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Coeficientes disuasorios

Entre los inconvenientes de acogerse a la jubilación anticipada voluntaria destaca el hachazo que, en muchas ocasiones, esta decisión asesta a las pensiones.

Para calcularlas, la Seguridad Social aplica unos coeficientes reductores en función del tiempo cotizado y del tiempo que se adelante la jubilación. Cuanto más tiempo quede para el retiro, mayor será el coeficiente y menor la pensión.

“Estos coeficientes pretenden compensar el hecho de que aquellos que se jubilan con antelación van a percibir la pensión durante más años, por lo que la cuantía mensual deberá ajustarse a la baja para hacer equivalente el monto global”, apuntan fuentes del Instituto BBVA de Pensiones.

Aplicación trimestral

Los coeficientes correctores se aplican por cada trimestre que se adelante la jubilación y en función del tiempo que se haya cotizado.

Si el periodo cotizado es menor de 38 años y 6 meses, el coeficiente de reducción trimestral es del 2%; sube al 1,875% si el tiempo cotizado va de entre 38 años y seis meses a 41 años y seis meses; y alcanza el 1,750% si oscila entre 41 años y 6 meses y 44 años y 6 meses; y el 1,625% si supera los 44 años y 6 meses.

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Los cambios que se avecinan

Estos coeficientes no seguirán así durante mucho tiempo. Entre los cambios que el Gobierno pretende incluir en la reforma de las pensiones respecto a la jubilación anticipada destaca que los coeficientes reductores se calculen por meses de adelanto sobre la edad legal de jubilación y no por trimestres, como se hace hasta ahora. Lo que puede penalizar algunas pensiones hasta un 21%.

El ministro de Seguridad Social también pretende que los porcentajes reductores pasen a aplicarse sobre el importe de pensión previo que haya sido calculado y no sobre la base reguladora, para hacer más equitativa y menos regresiva la penalización, lo que afectaría especialmente a aquellas personas con salarios altos y con bases de cotización por encima de la pensión máxima.

Con estas medidas José Luis Escrivá pretende acercar la edad legal de jubilación, 66 años en 2021, a la edad real que ahora ronda los 64,5 años y reducir el número de jubilaciones anticipadas voluntarias, que el año pasado alcanzaron las 54.000.

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