Digi aterriza en bolsa con luces y sombras para el inversor
La OPV de Digi Spain pone a prueba el apetito del mercado con una historia de crecimiento que busca romper el maleficio de las telecos en bolsa
La inminente salida a bolsa de Digi Spain ha despertado el interés del mercado, aunque la oferta está dirigida exclusivamente a inversores institucionales.
Para el pequeño inversor, la oportunidad llegará una vez las acciones comiencen a cotizar en el mercado continuo, probablemente en algún momento de este mes (la fecha exacta de su estreno bursátil dependerá de la aprobación del folleto por la CNMV y de las condiciones del mercado).
Una vez que llegue ese momento, la pregunta será inevitable: ¿es una compañía en la que merece la pena invertir?
La respuesta, por ahora, tiene más matices que certezas.
Digi: una historia de crecimiento
El primer aspecto que juega a favor de Digi Spain es que se trata de una empresa con una historia de crecimiento poco habitual en el mercado español.
La operadora se ha convertido en un jugador de referencia del sector de las telecomunicaciones gracias a una estrategia basada en precios competitivos, una rápida captación de clientes y un despliegue acelerado de infraestructuras.
En 2025, facturó 929 millones de euros y prevé seguir invirtiendo con fuerza para consolidar su expansión en España.
Precisamente, esa capacidad de crecimiento explica que la salida a bolsa no tenga como objetivo resolver problemas operativos, sino financiar una nueva fase de expansión.
Una OPV destinada a financiar el crecimiento
Así, la empresa destinará los fondos captados mediante la ampliación de capital (unos 136 millones de euros netos) al despliegue de fibra óptica y de su propia red móvil, dos inversiones que deberían reducir su dependencia de terceros y mejorar la rentabilidad a medio plazo, según defiende la compañía.
Otro elemento positivo para los futuros accionistas es la presencia de un inversor de referencia antes incluso del debut bursátil. Global Portfolio Investments, la sociedad de inversión de la familia Domínguez de la Maza (propietaria del Grupo Mayoral y uno de los accionistas de referencia de la antigua MásMóvil), se ha comprometido a invertir 100 millones de euros, siempre que la valoración previa a la ampliación no supere los 1.700 millones.
Este tipo de compromisos suele interpretarse como una señal de confianza en la operación y reduce el riesgo de una colocación fallida.
El endeudamiento, una de las sombras en la OPV de Digi
Sin embargo, también existen factores que invitan a la prudencia. El principal es el endeudamiento. Digi necesita seguir invirtiendo cientos de millones de euros cada año para esa ampliación de su red y competir con Telefónica, MasOrange y Vodafone, lo que ha elevado la deuda del grupo.
También conviene fijarse en la valoración elegida para la OPV. Hace apenas unos meses, los encuentros con inversores institucionales situaban el valor de Digi Spain alrededor de los 2.000 millones de euros, mientras que Citi llegó a estimar una valoración cercana a los 2.170 millones.
Finalmente, la operación se ha estructurado sobre una valoración de hasta 1.700 millones, una rebaja que puede interpretarse de dos maneras: por un lado, refleja un contexto de mercado más exigente; por otro, aumenta las probabilidades de que la acción tenga un buen comportamiento en sus primeros meses de cotización si el precio resulta atractivo.
A la espera del precio de la OPV de Digi
En relación con lo anterior, hay un aspecto fundamental que todavía permanece sin respuesta: el precio. La compañía aún no ha publicado la horquilla de colocación por acción, el dato que permitirá calcular los múltiplos a los que debutará en bolsa y compararlos con los de otras telecos europeas.
Sin esa referencia resulta difícil determinar si Digi llegará al mercado barata, cara o razonablemente valorada.
Adrián Hostaled, analista de XTB, realiza la siguiente valoración: "Considero que Digi Spain es un negocio de crecimiento real, aunque en un mercado maduro. Digi tiene una propuesta de valor diferenciada y un plan inversor claro. El riesgo principal no está en el negocio operativo, sino en el precio al que salga y en su generación de caja libre neta. Para un inversor con horizonte de 3-5 años, podría ser interesante si la compañía cumple con su hoja de ruta. Por contra, si la valoración final supera los 1.700 millones de equity, el potencial de revalorización a corto plazo se estrecha considerablemente, dado el capex pendiente y el horizonte de generación de caja libre".
Asimismo, también hay que analizar la operación a la luz del comportamiento de su sector, pues invertir en Digi también supone hacerlo en un negocio que no atraviesa precisamente su mejor momento bursátil.
Las telecos no viven su mejor momento en bolsa
Las grandes telecos europeas llevan años cotizando con múltiplos inferiores a los del mercado debido al elevado nivel de inversión que exige el negocio, la fuerte competencia en precios y el crecimiento limitado de sus ingresos.
Compañías como Telefónica, Orange, Vodafone o Deutsche Telekom han tenido que destinar miles de millones al despliegue de fibra y redes 5G, lo que ha presionado su rentabilidad y reducido el atractivo del sector frente a industrias con mayor capacidad de crecimiento.
Con todo, hay quien opina que Digi juega una baza diferente. Mientras los grandes operadores centran su discurso en la generación de caja y la remuneración al accionista, la operadora rumana quiere vender una historia de crecimiento.
La compañía sigue ganando clientes a un ritmo superior al de sus competidores y utilizará los recursos captados en la salida a bolsa para seguir expandiendo su red, una narrativa que recuerda más a una empresa en fase de expansión que a una teleco madura.
La cuestión clave para el inversor es si ese crecimiento será suficiente para justificar un mejor comportamiento en bolsa que sus competidoras.
Alfonso Escárate, experto en family offices, es muy cauto al respecto y, de hecho, descarta valorar a Digi como una historia de crecimiento.
"Las telecos ya no son crecimiento. Estamos hablando de otra cosa. Que puedan quitarle cuota de mercado a una competidora, vale. Pero que lo vendan como una historia de crecimiento, cuesta de ver. En principio, una empresa de telecomunicaciones no puede cotizar con un múltiplo de crecimiento", dice.
De hecho, explica que él no tiene ninguna empresa del sector en cartera: "Una teleco ahora mismo es como una comodity. No les veo ningún atractivo para estar salvo que estén muy baratas o paguen un buen dividendo".
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