Cae el mito del 'Sell in May': el verano apunta a ser positivo para las bolsas
El viejo aforismo de Wall Street, vender en mayo y salir corriendo, ha fallado en los últimos años y apunta a ser una mala estrategia en las bolsas
El aforismo más popular en las bolsas, 'Sell in May and go away', literalmente 'vende en mayo y sal corriendo' puede tener los días contados porque los datos descartan la validez de esta estrategia que muchos inversores han aplicado invariablente en el arranque de mayo.
La idea es sencilla: vender en mayo, evitar los meses de verano y volver en septiembre. El problema es que los datos ponen en tela de juicio la validez de una de las estrategias más populares en las bolsas mundiales.
En concreto, tanto Deutsche Bank como los estrategas de Bloomberg coinciden al señalar que el famoso patrón estacional del mes de mayo ya no funciona.
Una pauta engañosa para las bolsas
El banco alemán ha vuelto a analizar esta estrategia en su última revisión anual y el veredicto es contundente. Aunque a primera vista el Sell in May parece ofrecer una rentabilidad superior (con un 9% anual frente al 7,4% de una estrategia de comprar y mantener), el resultado es engañoso.
En realidad, la estrategia ha quedado por detrás del mercado en 25 de los últimos 39 años, lo que, en la práctica, la convierte en algo tan impredecible como la famosa metáfora de la cartera del mono expuesta por Burton Malkiel en su libro 'Un paseo aleatorio por Wall Street'.
La explicación está en que buena parte de su supuesto éxito se concentra en unos pocos episodios muy concretos, especialmente las caídas bursátiles de 1998, 2001 y 2002. Sin esos años, el rendimiento relativo se diluye y deja de justificar la estrategia.
De hecho, en la última década su comportamiento ha sido especialmente pobre: ha fallado en 8 de los últimos 10 años y en 2025 llegó a quedarse por detrás del mercado en casi tres puntos porcentuales.
Menor volatilidad en verano
Según los datos analizados por los estrategas de Bloomberg, el MSCI World ha registrado rentabilidades positivas de media entre mayo y julio en los últimos diez años, con mayo siendo negativo apenas en el 30% de las ocasiones.
Es más, hay meses históricamente peores para la bolsa, como febrero, que presentan un patrón más débil que el inicio del verano.
De hecho, en contra de muchas creencias populares, los meses de verano tienen una característica especial que los suelen hacer especialmente más interesantes, la menor volatilidad.
En primer lugar, los bancos centrales suelen tener una agenda más relajada, a lo que se suma un menor flujo de noticias para configurar en entorno más estable.
En este contexto, la calma veraniega no es necesariamente un síntoma de debilidad, sino un factor que puede sostener el apetito por el riesgo.
Inestabilidad geopolítica
No obstante, los estrategas también tiene claro que esta estacionalidad, por sí sola, no es un factor decisivo. En un entorno como el actual, marcado por las tensiones geopolíticas, subidas del precio del petróleo y cambios en las expectativas de tipos de interés, los grandes catalizadores macro tienen mucho más peso que cualquier patrón histórico.
Así, factores como la evolución del conflicto en Oriente Medio o el impacto de la energía sobre la inflación serán determinantes para la bolsa en las próximas semanas. Frente a estos elementos, confiar en reglas simples como el Sell in May parece, cada vez más, una apuesta arriesgada.
Así las cosas, confiar en el viejo aforismo de Wall Street no es la mejor estrategia para encarar los próximos movimientos de las bolsas.
Si algo dejan claro los datos recientes es que el verano ya no es sinónimo de caídas, sino, en muchos casos, de estabilidad e incluso de oportunidades para los inversores.
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