Votar frente a las puertas de Daesh

En apenas unos metros de distancia, cruzando una sola calle dentro de Damasco, los sirios pasan de poder votar un nuevo parlamento a vivir bajo la bandera negra del grupo yihadista Daesh. ?Aquí nunca va a llegar Daesh (acrónimo en árabe del grupo yihadista Estado Islámico). Estuvieron a punto en 2012, pero nunca más han podido superar el cerco del Ejército y si lo consiguieran, serían liquidados?, es la opinión de Qaseem Sreidi, funcionario que acude a su centro de voto en el barrio de Al Zahera de Damasco, a las puertas del campo de refugiados del Yarmouk donde Daesh ha dado un golpe de autoridad y se ha hecho con las partes que controlaba el Frente Al Nusra, brazo de Al Qaida en Siria. Los vecinos de Al Zahera han podido escuchar los combates de los últimos cinco días, pero confían en que Daesh no supere el perímetro de seguridad del Ejército.

Las zonas de Siria que controla el Gobierno eligieron a los nuevos 250 miembros de la Asamblea del Pueblo. Se presentaron 3.500 candidatos, la mitad que en los comicios parlamentarios de 2012, y se abrieron 7.000 centros de voto en todas las provincias del país excepto Idlib y Raqqa, feudos del Frente Al Nusra y de Daesh. En ciudades como Alepo y Damasco se votó por barrios y bajo fuertes medidas de seguridad en una jornada en la que, pese a la discreta participación que este enviado especial pudo apreciar en los centros visitados en Damasco, las autoridades decidieron alargar hasta la media noche debido a ?la fuerte afluencia de votantes?. Hace cuatro años había 14,8 millones de sirios con derecho a voto y la participación fue del 51 por ciento, esta vez no hubo manera de que alguno de los responsables consultados se atreviera a dar una cifra estimada de los sirios con derecho a voto que quedan en el país.

En el colegio de enseñanza primaria Qaseem Amin de Al Zahera la fachada muestra las heridas de guerra de este barrio que en el estallido de las revueltas contra Bashar Al Assad fue escenario de combates con las fuerzas de seguridad. ?Aquello pasó y ahora a nadie le interesa lo que ocurre dentro del Yarmouk, ni las ideas de esos grupos, queremos hacer vida normal?, confiesa Hanadi Qaddah, profesora del centro y responsable del centro de voto al que en la primera mitad del día apenas se habían acercado 30 personas. Mohamed Asasa, comerciante, es uno de los votantes y dice que ?no tengo miedo porque ahora veo al Ejército fuerte y pienso que frenarán el avance terrorista?.

En las calles de Al Zahera los puestos de control vigilan cada coche que se dirige al centro de la capital. Los colores de la bandera nacional decoran las paredes y los muros de cemento que bloquean las calles secundarias y es complicado mirar en alguna dirección sin toparse con fotos del presidente. Así marcan la frontera unas autoridades que con estos comicios tratan de dar una imagen de aparente normalidad al mundo coincidiendo con la reanudación de las conversaciones con la oposición en Ginebra. Los enviados del Gobierno llegarán mañana a Suiza para otra ronda de diez de negociación en los que los temas clave serán ?la transición política, la gobernanza y los principios constitucionales", según adelantó el mediador de la ONU, Staffan De Mistura.

Entre la farsa y la legalidad

Lo que los opositores, Francia o Reino Unido calificaron de ?farsa?, se transformó en ?un proceso para evitar el vacío legal? hasta que se organicen los comicios que pretende convocar Naciones Unidas para todos los sirios en un plazo de 18 meses, en boca del ministro de Exteriores de Rusia, Sergei Lavrov, uno de los apoyos más firmes del Gobierno sirio junto a Irán.

En los centros de voto de Damasco se veía por momentos más repartidores de propaganda electoral que votantes. Al acercarse a cualquier urna había que superar al ejército de jóvenes contratados por la Lista de Damasco, caracterizada por el color verde y compuesta por importantes comerciantes y hombres de negocios, y sobre todo por la Lista de la Unidad Nacional, encabezada por el partido Baaz que gobierna el país desde hace medio siglo y cuyo secretario general es el presidente Bashar Al Assad. Esta lista cuenta con 182 nombres y nadie duda de su victoria. ?Lo más importante es demostrar al mundo que, aunque la guerra nos afecta en el día a día, mantenemos nuestros principios y somos capaces de organizar unas elecciones?, señalaba a pie de urna Hasna Quara, funcionaria del ministerio de Electricidad. Una frase similar a la pronunciada por el presidente Assad cuando depositó su papeleta junto a su esposa y, sonriente, afirmó que la guerra no había podido acabar con la ?estructura social y la identidad nacional? del país.

Siria votó, pero no fue jornada festiva, por lo que se adecuaron urnas en ministerios, fábricas, agencias de turismo y de la compañía Syrian Air? ?hay tantos lugares para votar en tan corta distancia que por eso no se registran aglomeraciones?, destacaban a la hora prevista para el cierre en un céntrico colegio de la capital que tenía la urna a medio llenar. Las mayores colas se podían ver en el momento de entrada de los empleados a sus trabajos ya que las urnas les esperaban en la misma puerta, y en algunos casos con las papeletas ya listas, así que solo debían depositarlas en las urnas.










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