Rajoy da otro paso para agotar la legislatura con el cupo vasco

El presidente Rajoy avanzó ayer un paso más para lograr su objetivo de agotar la legislatura, algo que pasa de forma inexcusable por aprobar los Presupuestos Generales del Estado de 2018. El Gobierno cumplió su compromiso previo con el PNV, al llevar al Parlamento la reforma de la ley del Concierto Económico y la revisión del Cupo, y ayer el Congreso lo aprobó por una amplia mayoría. Ahora, el Ejecutivo confía en que los nacionalistas vascos respondan con un acercamiento que permita aprobar las cuentas públicas en los primeros meses del año que viene. La luz verde a los Presupuestos de 2018 garantizaría a Rajoy llegar sin demasiadas dificultades hasta el año 2020, y aprovechar la estabilidad política para centrarse en el crecimiento económico.

Uno de los daños colaterales del golpe a la democracia de los independentistas fue la ruptura del PNV con el Gobierno de Rajoy. El partido de Andoni Ortuzar se desmarcó del proyecto de ley de Presupuestos de 2018 cuando el preacuerdo estaba encarrilado, en septiembre, y el Consejo de Ministros se disponía a darle el visto bueno. Sin en el PNV, a Rajoy no le salen las cuentas, pues necesita sus cinco votos en el Congreso, junto a los de Ciudadanos, UPN, Foro Asturias, Coalición Canaria y Nueva Canarias. No le sobra ni uno.

Desactivar el 155

El Ministerio de Hacienda metió el proyecto en un cajón, a la espera de que la situación en Cataluña se normalice y se desactive el artículo 155. Será entonces, y no antes, cuando recupere la negociación con el PNV. Desde este partido se advirtió ayer de que no se sentará a dialogar hasta que no acabe la «excepcionalidad política». El calendario que se maneja en La Moncloa es bastante parecido al de las cuentas de 2017, que no se aprobaron hasta finales del pasado mayo, tras prorrogarse las de 2016 varios meses.

Los contactos del Gobierno con el PNV no han cesado en ningún momento, y Rajoy sigue manteniendo una buena relación tanto con el lendakari Urkullu como con el presidente de este partido nacionalista, Andoni Ortuzar. La aprobación del Concierto y el Cupo en el Congreso es un guiño claro del Gobierno para subrayar que cumple sus compromisos.

El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, explicó en los pasillos del Congreso que el Gobierno no va a aprobar el proyecto de ley hasta no tener amarrados los votos suficientes, al margen de la negociación concreta posterior en la fase de enmiendas. Si hubiera presentado los Presupuestos antes de octubre, como le correspondía, la crisis catalana le habría impedido tener los apoyos necesarios, y si el Congreso tumbara las cuentas del Gobierno, entonces la legislatura sí que correría peligro. Rajoy no quería ningún riesgo y solo dará el paso cuando crea que puede contar de nuevo con todos sus socios presupuestarios.

Las prórrogas

En La Moncloa no preocupa en exceso la prórroga obligada de los Presupuestos de 2017, hasta que se aprueben los de 2018. Si finalmente consigue los votos para sacar adelante las cuentas del año que viene, Rajoy verá despejado el camino hasta el final de legislatura. En el peor de los casos, con los Presupuestos de 2018 podría aguantar todo el año 2019 mediante otra prórroga, siempre que fuera imprescindible. Y de ahí empalmaría con una convocatoria electoral en 2020.

En la reciente entrevista que le hizo Carlos Herrera en la Cope , Rajoy negó que una victoria de los independentistas el próximo 21-D en Cataluña pueda poner fin a la legislatura, y defendió la importancia de agotar el mandato:«Yo siempre soy partidario de que las legislaturas duren cuatro años, porque es transmitir normalidad, es dar seguridad y es que las cosas estén tranquilas. De hecho, en mi primera legislatura las elecciones de 2011 fueron el 20 de noviembre y las de 2015 fueron el 20 de diciembre, cuatro años y un mes después. Por tanto, si está en mis manos, esta Legislatura durará cuatro años».

En La Moncloa retomarán las conversaciones sobre los Presupuestos de 2018 con todos los grupos, y no solo con los que han sido hasta ahora sus socios presupuestarios. Esto incluye, en primer lugar, al PSOE, que de entrada ha dicho «no», aun sin conocer ni una letra del proyecto. Pero Montoro les ha tentado con la idea de incluir la nueva financiación autonómica en las cuentas públicas. El Gobierno intentará un acercamiento al PDECat tras las elecciones autonómicas, aunque admite que será muy difícil y se tardará tiempo en «normalizar» unas relaciones que eran totalmente fluidas hasta hace pocos años.

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