PSOE: La gran batalla está servida

Estamos publicando una serie para analizar la situación de cada partido de cara a los congresos que van a celebrar. Tras Ciudadanos, el PP y Podemos, hoy le toca el turno al PSOE

EL PSOE se juega, sin duda, su futuro en medio de una profunda división que puede poner en peligro la supervivencia del partido en solo unos meses. Celebrará un congreso extraordinario y unas primarias para elegir al nuevo secretario general no antes del mes de junio por decisión de la Comisión Gestora, que ha intentado retrasar lo más posible esta convocatoria para enfriar los ánimos y las posibilidades de quienes apoyan al anterior secretario general, Pedro Sánchez. 

En cualquier caso, la celebración del congreso es inevitable y con ello la apuesta de sus militantes por las tres grandes opciones que, por el momento, se disputan el futuro del partido.

De una parte, aquellos que lograron el cese de Sánchez y desean volver a un panorama político bipartidista que en algún momento llevaría a los socialistas al poder, aunque ello suponga consensuar acuerdos con el Partido Popular para permitir la gobernabilidad. Esa apuesta por el bipartidismo no da cancha a otros partidos de izquierda contra los que se revuelve agresivo. El liderazgo de esta opción le corresponde a Susana Díaz, apoyada por todos los responsables socialistas que en este momento tienen alguna responsabilidad política en sus autonomías, con la excepción de la presidenta balear, y también por los antiguos líderes del partido. Los González, Bono e incluso Zapatero y Rubalcaba, lejos de mantenerse a una cierta distancia del conflicto, han decidido encaramarse a las decisiones del partido. Este sector oficialista controla ahora el ritmo del partido buscando desde el principio la prórroga en la convocatoria del congreso en su convencimiento de que en ella está su oportunidad de ganar y alejar para siempre a Pedro Sánchez y los suyos, a los que lograron descabalgar, no sin esfuerzo. 

Del otro lado, se encuentran una parte nada despreciable de dirigentes y, sobre todo, de militantes socialistas. Son los que apuestan por un partido que asuma, de una forma no negativa, lo que representa el fenómeno "Podemos" para la izquierda española. Dispuestos a pactar, desde una apuesta más claramente de izquierdas que la que propugna Susana. El líder de esta corriente es Pedro Sánchez, decidido a presentar su candidatura tras algunas dudas y la pérdida de una parte de los apoyos con los que creía contar hace sólo un par de meses. 

Entre estas dos alternativas se presenta la de Patxi López, exlehendakari y expresidente del Congreso. Su estrategia y alternativa política apenas la ha desarrollado, pero pretende ser una apuesta integradora de la que representan Díaz y Sánchez. El futuro de Patxi López depende en buena parte de la capacidad de convocatoria que tenga en los próximos meses. Si no logra reunir tras de sí a un grupo importante de mandos intermedios, militantes y altos responsables políticos será engullido por la cruenta batalla entre Díaz y Sánchez. Si se hace un hueco y la corriente oficialista considera que tiene oportunidades de victoria, no es descartable que Susana Díaz se retire y de su apoyo a Patxi López. Sin duda, es más fácil un acuerdo entre López y Díaz que entre López y Sánchez. Y la verdadera importancia de la candidatura de Patxi López está en ser una auténtica alternativa a Susana Díaz en el caso de que ésta tenga dificultades para atraer apoyos por encima de Despeñaperros. 

Cinco meses en política es toda una vida y en las circunstancias actuales todavía más. De lo que no hay ninguna duda es de que el PSOE se enfrenta ya a la crisis más profunda de su historia y que en la batalla decisiva que está por venir asistiremos a prácticas nada edificantes. Tanto es lo que se juega el partido y sus máximos responsables políticos.

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