Podemos: ¿un movimiento o un partido?

Estamos publicando una serie para analizar la situación de cada partido de cara a los congresos que van a celebrar. Tras Ciudadanos y el PP, hoy le toca el turno a Podemos

Podemos celebra el 11 y 12 de febrero la II Asamblea Ciudadana Estatal. En sus prolegómenos han dado ya cuenta de la fuerte pugna existente en un partido joven que, entre otras cosas, ha tenido un gran éxito electoral y absorbido a una formación histórica de la izquierda. Demasiadas cosas para digerir sin que ello produzca una fuerte tensión entre sus dirigentes, aunque podrían haber guardado mejor las formas ante unos confusos simpatizantes de un partido que se dice abierto, pero en el que existe un excesivo protagonismo de sus líderes.

La cuestión que debe aclararse en la próxima asamblea es si el partido opta por la propuesta de Pablo Iglesias o la hace por la de Iñigo Errejón. Iglesias quiere algo más que un partido. Pretende un movimiento con el que apoyar las reivindicaciones políticas y sociales. Iglesias insiste en la necesidad de controlar el poder para llevar a cabo los cambios políticos. La cuestión es si resulta coherente su propuesta con la necesidad de ampliar el número de votantes que se inclinen por Podemos. En la segunda década del siglo XXI, pretender que un votante sea también un manifestante, que se convierta en activista de la protesta ante determinadas situaciones, puede echar para atrás a quienes simpatizan con sus ideas. Iglesias parece estar más cerca de la estrategia política de Izquierda Unida, aunque a través de un discurso más moderno y atractivo. Olvida que esa estrategia limitó siempre sus posibilidades electorales, incluso en los momentos en los que el PSOE comenzaba a desdibujarse tras muchos años de gobierno. Es reacio a cualquier tipo de acuerdo con el PSOE. Esta propuesta de partido se mantiene y tiene grandes posibilidades de resultar ganadora gracias a que su valedor es Pablo Iglesias, sin él parece claro que tendría poco recorrido.

La propuesta de Errejón, que tiene difícil mantenerse en el partido, si sus propuestas no triunfan en la Asamblea Ciudadana, es hacer un partido verdaderamente abierto y con capacidad de atraer a los descontentos votantes del PSOE e incluso de Ciudadanos. Apuesta por valores de la izquierda y se muestra proclive a alcanzar pactos con otros partidos de izquierda o centro-izquierda que marginen a la derecha del poder. No rechaza la movilización en situaciones especiales, pero no las considera un elemento primordial de la actividad política. Más que en la calle, Errejón prefiere dar la batalla en el ámbito del Parlamento.

En este enfrentamiento puede jugar un papel importante Miguel Urbán, líder de los Anticapitalistas, que tienen una cierta influencia en algunas zonas. Sin embargo, los Anticapitalistas coinciden con Iglesias en algunos planteamientos y en otros con Errejón. Su apoyo será una duda hasta el último momento.

El resultado de la Asamblea de Podemos afectará, sin duda, al resto de los partidos, especialmente al PSOE. De hecho, si ganara la opción de Iglesias, el PSOE mantendría un importante caladero de votos con los que afrontar su crisis más profunda. Si el triunfo fuera de Errejón, los socialistas correrían un grave riesgo de huida de votantes, aunque tendrían a un Podemos más proclive a pactar con el partido para formar un amplio frente de izquierdas.

En portada

Noticias de 

Si esta noticia ha sido útil para ti,
apúntate a nuestros boletines

También en nuestro canal de Whatsapp