Nadia Nerea, la niña cuya vida ha cambiado por completo por sus padres

El pasado lunes, la Audiencia Provincial de Lérida desestimaba el recurso presentado por los padres de Nadia Nerea contra la medida de suspensión cautelar de la patria potestad de su hija. Dicha medida había sido decretada en diciembre del pasado año por el juez instructor que investiga la presunta estafa cometida por ambos progenitores, Fernando Blanco y Margalida Garau. Esta es, por ahora, la última novedad de un caso que en los últimos cuatro meses ha sido pródigo en noticias y revelaciones de todo tipo.

Las investigaciones sobre el presunto proceder delictivo de los padres de Nadia Nerea empezaron en diciembre. En aquel momento la familia residía en la localidad leridana de Organyà. A raíz de diversas revelaciones periodísticas, empezaron las primeras indagaciones policiales, que se centraron en intentar determinar si los progenitores de la menor podrían haber cometido una presunta estafa económica utilizando la enfermedad rara de su hija, la tricotiodistrofia, para recabar fondos de forma fraudulenta.

Cabe recordar que el matrimonio había estado solicitando y recaudando dinero durante años, a través sobre todo de los medios de comunicación, para, supuestamente, poder sufragar en el extranjero los costes del tratamiento de la tricotiodistrofia que padece Nadia, que en la actualidad tiene 11 años de edad. El juez que investiga el caso piensa que el dinero recaudado habría sido utilizado, esencialmente, para que los padres de Nadia pudieran costear sus propios gastos personales y mantener un «alto nivel» de vida. Inicialmente, se estimaba que los donativos recibidos desde 2008 habían alcanzado los 918.000 euros en total. En estos momentos se cree que la cantidad económica estafada podría superar incluso el millón de euros.

Fernando Blanco fue detenido a principios de diciembre, cuando estaba preparando fugarse de España con su familia. Poco después, el 9 de diciembre, el juez decretó prisión sin fianza para el padre de Nadia, por un presunto delito de estafa, mientras que la madre quedó en libertad con cargos tras declarar ante el magistrado. El juez también empezó a investigar entonces si Blanco sería efectivamente o no el padre biológico de la menor.

Los tíos pasan a tener la custodia

Por decisión del magistrado, los tíos maternos de Nadia pasaron a tener en ese momento la guarda y custodia de la niña, que se encuentra en Mallorca desde el pasado 11 de diciembre. La guarda cautelar es una medida temporal que dura hasta que haya una sentencia firme o hasta que no se solventen las circunstancias que la determinaron. En ese contexto, Margalida Garau sólo ha podido visitar a su hija durante los fines de semana, sin pernoctar.

Por otra parte, a finales de diciembre el Juzgado número 1 de La Seu d'Urgell fijó una fianza solidaria de responsabilidad civil de 1,2 millones de euros para los padres de Nadia, que sería la cifra con la que poder cubrir una hipotética condena futura de ambos.

Fue también en diciembre cuando la Consejería de Asuntos Sociales del Gobierno balear suspendió cautelarmente la entrega de la ayuda a la dependencia que recibían los padres de Nadia Nerea por la enfermedad rara que padece su hija. La menor tiene un grado de discapacidad reconocido médicamente en relación a la tricotiodistrofia que le fue diagnosticada años atrás. La citada prestación social, de unos 400 euros al mes, será reactivada cuando se sepa qué personas se quedarán finalmente con la tutela de Nadia.

Fotos en un pendrive

Con posterioridad, el pasado 10 de enero, los Mossos d'Esquadra encontraron en un «pendrive» del padre de Nadia fotografías de presunto carácter sexual en las que aparecía la menor. Uno de los tíos de la niña, Juan Garau, dijo entonces en una entrevista en televisión que dichas imágenes no tenían «nada que ver» con pornografía. Garau defendió que, por lo que él sabía, dichas fotografías se habrían tomado únicamente para hacer un seguimiento de la enfermedad dermatológica que padece Nadia desde hace años. Por su parte, el abogado que en aquel momento representaba al matrimonio, Alberto Martín, se pronunció en el mismo sentido. Con independencia del hallazgo de las citadas imágenes, la Audiencia de Lleida dictó el 11 de enero un auto en el que confirmaba la prisión provisional sin fianza para Blanco.

Apenas dos días después, el 13 de enero, los progenitores de la niña declararon ante el juez en calidad de investigados ?equivalente a imputados? por los presuntos delitos de elaboración y tenencia de pornografía infantil, exhibicionismo y provocación sexual. En aquellas fechas, el letrado del matrimonio anunció que a partir de entonces sólo se ocuparía exclusivamente de la defensa de la madre de Nadia.

Tras la nueva declaración ante la Justicia, el juez atribuyó a los padres de la niña los delitos de exhibicionismo, provocación sexual y explotación sexual. El magistrado tomó esa decisión basándose en 50 fotografías que aparecían en dicho «pendrive». En 41 de esas imágenes había indicios de que la menor podría haber presenciado «relaciones íntimas de sus padres», al encontrarse los tres en la misma cama, mientras que en las nueve imágenes restantes se veía a Nadia «siempre desnuda en diferentes actitudes». El juez no consideró creíbles las explicaciones dadas por los padres, en el sentido de que la niña dormía cuando mantenían relaciones. El magistrado también puso en duda que las otras fotografías hubieran sido tomadas para seguir la evolución de la enfermedad dermatológica de Nadia o que hubieran sido captadas para tener «recuerdos familiares».

Desde que hace ya cuatro meses empezó toda la investigación policial, la prioridad máxima de las autoridades judiciales y políticas ha sido la de intentar mantener a Nadia totalmente al margen de este caso. Recientemente, la presidenta del Instituto Mallorquín de Asuntos Sociales (IMAS), Margalida Puigserver, afirmó que la niña «está en situación de protección y tutela, y, por tanto, lo importante es trabajar para que no se vulneren sus derechos y para que esté en las mejores condiciones».

Por su parte, el tío de Nadia reconoció en la mencionada entrevista televisiva la complejidad de la actual situación. «Ella tiene ya 11 añitos y pregunta», recalcó Juan Garau, para añadir: «Intentas evadirte un poco, pero cuando vea que no puede ver a su padre ni a su madre, de repente, ¿qué le dices?». La respuesta a esa pregunta sigue aún hoy todavía en el aire.

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