Los obispos piden que se protejan los derechos de los menores migrantes

El número de refugiados y desplazados en el mundo supera los 50 millones y más de la mitad tiene menos de 18 años. Del 2000 al 2015, los migrantes menores de cuatro años aumentaron en un 41 por ciento, según las últimas cifras publicadas por Unicef.

En 2014, el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) advirtió de que las víctimas del desplazamiento forzoso superaban por primera vez a la cifra del éxodo registrado durante la Segunda Guerra Mundial.

«Etamos ante un drama de la humanidad al que hay que hacer frente», aseguró Juan Antonio Menéndez Fernández, obispo de Astorga y miembro de la Comisión Episcopal de Migraciones, durante la presentación este viernes de la Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado, que se celebrará este domingo 15 de enero. Este año esta jornada pone el acento sobre la realidad de los emigrantes menores de edad, que suman cerca de 20 millones.

«Los obispos pedimos a los Estados que respeten la Convención del Derecho del Niño porque ante cualquier conflicto, el niño tiene que estar siempre protegido», recordó el prelado, quien recordó que «en la comunidad cristiana, nadie es extranjero».

Monseñor Menéndez explicó que el mensaje del Papa Francisco para esta jornada subraya tres aspectos: la protección del niño, su integración y la búsqueda de soluciones estables.

«No puede ser flor de un día»

El director del Secretariado de la Comisión Episcopal de Migraciones, José Luis Pinilla, destacó, por su parte, «que la preocupación por el emigrante no puede ser flor de un día», por lo que pidió «mantener el reto de la solidaridad y la comprensión durante todo el año». «El emigrante en situación de vulnerabilidad es nuestro hermano», insistió.

Este movimiento forzado de una buena parte de la población mundial a causa del hambre o la guerra deja cifras escalofriantes. El 34% de las muertes que se producen en el Mediterráneo son niños. «Esto es una vergüenza. El tratamiento que estamos haciendo de las migraciones y los refugiados es vergonsoza», advirtió Sebastián Mora, secretario general de Cáritas Española.

Respecto a la situación de los menores migrantes en nuestro país, el secretario general pidió hacer un «esfuerzo» para lograr las reagrupaciones familiares que «cada vez son más complejas». Además, alertó de que el impacto de la crisis económica ha tenido especial incidencia en las familias migrantes y, sobre todo, en los menores. En este contexto, pidió un mayor esfuerzo para establecer mecanismos de integración a largo plazo.

Por otro lado, Mora alertó de que muchos migrantes se hallan en la actualidad en situación de irregularidad administrativa al haber perdido sus empleos, lo cual está afectando a los niños que no tienen acceso a servicios esenciales como la educación o la sanidad. Del mismo modo, denunció la situación de los menores en los CIE y en los CETI.

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