Las grandes fortunas trabajan para buscar la mayor rentabilidad posible

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Con los tipos de interés en terreno negativo y la situación geopolítica mundial manteniendo día a día un inestable equilibrio, invertir (y ganar) se parece hoy más a un juego de apuestas que a un análisis de fundamentales. También es así para las grandes fortunas que, aunque cuentan con un equipo profesional detrás que decide el futuro de su capital, han tenido que ajustarse a marchas forzadas a una situación tan excepcional como cambiante.

La política de tipos bajos puesta en marcha por el Banco Central Europeo, la Reserva Federal de Estados Unidos o el Banco Central de Japón es uno de los principales condicionantes de las carteras, pero también lo son los abundantes riesgos que asoman en el horizonte: Brexit, elecciones en España, evolución de la economía China, posibilidad de accidente en alguna economía emergente, desaceleración global...

El primer reflejo de los inversores fue el de protección. «Las grandes fortunas, todas ellas, empezaron a construir diques de contención para intentar protegerse ante la volatilidad en que operan los mercados. Los March, Alicia Koplowitz, Sandra Ortega, Felipe Jove, Juan Abelló, entre muchos otros grandes imperios optaron por reducir riesgo y salvaguardar sus fondos. Y lo que hicieron fue guardar en caja el dinero ante la falta de oportunidades claras de inversión y optar por depósitos que permitieran mantener el capital a salvo aunque la rentabilidad fuera mínima. Uno de los casos más significativos fue Torrenova, la mayor sicav del país con un patrimonio de 1.280 millones de euros, que puso a salvo 207 millones de euros en un «repo», una especie de depósito a muy corto plazo», aseguran desde Foster Swiss, un despacho que está especializado en la creación y planificación de vehículos de inversión colectiva, con sede en Ginebra.

«Muchos millonarios apuestan a día de hoy por mantener elevadas posiciones de efectivo pese a los bajos tipos de interés por las incertidumbres que hay prácticamente a lo largo de todo el año», asegura un banquero privado que prefiere mantener el anonimato. No obstante, y pese a que este colchón de seguridad es una realidad, la búsqueda de rentabilidad está ganando peso en la estrategia.

Patrimonio de las Sicav

«En 2016, la nueva tendencia de inversión de las grandes fortunas son los activos foráneos. El último dato conocido refleja que un 58,7% del dinero que está invertido por las sicav en nuestro país se destina a activos foráneos, sobre todo, a Bolsa internacional. Además, el patrimonio gestionado por las sicav en nuestro país aumenta año tras año. El mes pasado se elevó hasta los 34.439 millones de euros, así como el número de accionistas de estas sociedades, que ya suma más de 484.000 inversores», según asegura este despacho. Desde el banco norteamericano Citi Bank coinciden en la creciente apuesta de los altos patrimonios por la Bolsa, aunque también reconocen que «tiene un mayor peso del que les gustaría, debido a los bajos tipos de interés que ofrecen ahora los bonos». Otra de las preferencias de los multimillonarios es el sector inmobiliario. «Es una tendencia que está ganando peso, tanto para la compra de activos en España como fuera», explican en Citi. Una de las fortunas más activas en este terreno ha sido Amancio Ortega, fundador de Inditex. A través de Pontegadea Inversiones, Ortega es propietario de emblemáticos edificios en España, Estados Unidos y Reino Unido.

Otro de los productos que fueron durante un tiempo apartados y que ahora parecen vivir una nueva juventud son los «hedge funds». A ellos han vuelto los inversores empujados por los bajos tipos de interés. «Se está volviendo a invertir en España a través de los vehículos de inversión colectiva.

Condiciones tributarias

En concreto, las empresas están optando por estructuras holding y sicav, así como «trusts» y «hedge funds» o fondos de inversión, mientras que los grandes patrimonios se están decantando más por las sicav y los «trusts europeos», según explican a este periódico desde Foster Swiss. «Un dato significativo, es que la inversión exterior de nuestro país está soportada principalmente por empresas españolas que actúan a través de Luxemburgo y Holanda, dos paraísos ejemplares para estos instrumentos de inversión, siendo el origen de casi el 60% de toda la inversión extranjera en nuestro país durante el pasado año debido a sus atractivas condiciones tributarias», concluyen.

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