Italia, abocada a elecciones anticipadas en la primavera

El nuevo gobierno italiano de Paolo Gentiloni, de centro izquierda, obtuvo ayer la confianza del Senado, tras conseguirla el martes en la Cámara de Diputados. Pero toda la clase política está ya en campaña electoral y se prepara ya para las generales. En realidad, el país vive en permanente campaña electoral, pues ahora se prosigue la que se inició hace siete meses para el referéndum sobre la reforma constitucional del pasado día 4. Y hay fecha ya muy probable para los comicios generales: primavera. Lo confirma el ministro de Trabajo, Giuliano Poletti, comentando el nuevo escenario que se presenta al gobierno y que llena de incertidumbre la vida política del país.

El 11 de enero se pronunciará el Constitucional sobre la propuesta de un referéndum para abolir la reforma laboral de Matteo Renzi. La CGIL, sindicato mayoritario, cuenta ya con casi tres millones y medio de firmas para derogar la que Renzi consideraba su reforma principal, y que introduce en la práctica el despido libre. La reacción de Confindustria (patronal italiana) ha sido muy dura: «Se hizo la reforma laboral, ahora el referéndum, ¿y el empresario qué hace? Mientras estoy a la espera no contrato a nadie. Esta es una obra maestra italiana de incertidumbre», afirmó Vincenzo Boccia, presidente de Confindustria.

La única alternativa que tiene el gobierno de Gentiloni para posponer el referéndum es adelantarse a convocar elecciones una vez que el Tribunal Constitucional se pronuncie el 24 de enero sobre el Italicum, la ley electoral sobre la que se han planteado recursos de inconstitucionalidad. Este adelanto de las elecciones generales, que el ministro de Trabajo, Giuliano Poletti, las ve ya en primavera, supondría el retraso, por ley, de al menos un año del referéndum sobre la reforma laboral. Lo que evitaría una posible derrota humillante para el Partido Democrático de Renzi, como la del día 4.

Vuelta al pasado

El problema inmediato para los partidos es elaborar una nueva ley electoral (el Italicum no sirve para el Senado y el Constitucional podría rechazarla), tarea que se ve sumamente difícil en estos momentos, dada la abierta confrontación que mantienen los partidos políticos. Los expertos concuerdan en que se hará una ley electoral de carácter proporcional, con el riesgo muy probable de que Italia regrese a los tiempos de la primera república, cuando el Parlamento se llenaba de pequeños partidos y era ingobernable. De la que se avecina en Italia ha habido ya una prueba el pasado viernes: en un solo día el presidente Mattarella tuvo que recibir a 17 fuerzas políticas en las consultas para formar gobierno.

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