El Tribunal de Cuentas ve deficiencias de personal e inspección en el BdE

Nuevo tirón de orejas del Tribunal de Cuentas a las autoridades bancarias del país. Si hace solo dos meses criticó algunas actuaciones del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) en la gestión del millonario rescate de las cajas, ahora alerta de deficiencias estructurales y de fucionamiento en el Banco de España. El organismo avisa en su informe de fiscalización de la función supervisora del organismo dirigido por Luis María Linde que, entre otras cosas, este tiene carencias de personal de inspección y hace un insuficiente control de los nombramientos de banqueros y de las conducta de las entidades financieras.

El informe se refiere a la actuación del Banco de España en 2015, momento en que ya compartía la supervisión de las principales entidades financieras españolas con el mecanismo único del Banco Central Europeo (BCE). Esa tarea se realiza mediante equipos conjuntos dirigidos por el BCE y con la participación de personal técnico del supervisor españo. Al respecto, Cuentas considera que en esos equipos ha habido «dificultades de organización y funcionamiento para el personal del Banco de España derivadas de su doble dependencia jerárquica, por un lado con el BCE a través del coordinador del equipo y por otro con sus superiores en el Banco de España». Esto supone un cierto varapalo a la organización surgida de las puesta en marcha del supervisor único.

Pero el tribunal también critica al supervisor nacional por no haber fijado un procedimiento formal previo para determinar y proporcionar los recursos humanos del Banco de España que fueran a formar parte de esos equipos. Así, una de las recomendaciones finales de Cuentas es que el Banco de España y el BCE desarrollen ese proceso para dotar esos equipos con personal del organismo nacional, «concretando los perfiles profesionales y estableciendo planes de formación que faciliten su composición».

Conducta de las entidades

La falta de recursos humanos sería también la causa de que el Banco de España, según ha corroborado Cuentas, no ejecutase suficientemente en 2015 su programa de supervisión de conducta de entidades en materias como la comercialización de productos bancarios. El tribunal lo achaca a que el supervisor tuvo que asignar recursos a actividades que no había planificado y que surgieron como consecuencia de reclamaciones y denuncias de clientes bancarios, entre otras.

En este punto el organismo parece lamentar que las resoluciones del Banco de España sobre quejas de clientes, que en el 74% de los casos son favorables al usuarios, no son vinculantes para la entidad. Esto, en principio, se va a resolver mediante la creación, a través de la reforma del modelo supervisor, de la agencia independiente de protección de los usuarios de servicios financieros y de los inversores financieros, cuyos dictámenes sí serán de obligado cumplimiento para las entidades y los clientes.

Las advertencias del Tribunal de Cuentas apuntan también a deficiencias en los trabajos ordinarios del supervisor. Por ejemplo, en la supervisión de aquellas entidades más pequeñas que aún están bajo su entera vigilancia, y aunque la conclusión general es que no hubo incidencias, el organismo sí detectó debilidades en el seguimiento posterior del cumplimiento de los requerimientos y recomendaciones que efectúa a las entidades. O, también, llama la atención al Banco de España por no conseguir los objetivos sobre la periodicidad de las inspecciones «in situ» que el propio supervisor se marcó en sus normas internas.

Una de las partes más duras del informe fiscalizador es en la que Cuenta acusa directamente de cierta dejadez al Banco de España en su tarea de chequear la honorabilidad e ideoneidad de los nombramientos de altos cargos hechos por los bancos. El tribunal ha comprobado que los informes sobre cada nombramiento que debe hacer la entidad financiera afectada no son muy exhaustivos, pero también acusa a la división de análisis de idoneidad y registro de altos cargos del supervisor de no realizar las comprobaciones necesarios en cuanto a formalismos legales como que el banquero no puede ejercer como tal hasta su inscripción en los registros del Banco de España o el plazo para enviar la solicitud de registro.

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