El PSOE teme que la crisis de Podemos imposiblite una investidura

El PSOE no quiere un gobierno de coalición con Podemos mientras que la formación morada lo ve como una condición sine qua non del apoyo para empezar a hablar de la investidura de Pedro Sánchez. Sobre la base de este «imposible» político, ambas formaciones están obligadas a disimular ante el electorado su cada vez mayor desencuentro y lo tendrán quehacer hasta el 2 de mayo, fecha en la cual habrá de convocarse la repetición de elecciones el 26 de junio si no hay presidente del Gobierno. Así se explica la reunión a la que Sánchez y Pablo Iglesias, dos políticos que se intercambiaron agrias acusaciones en el fallido primer debate de investidura del socialista, se emplazaron a llevar a cabo «antes de Semana Santa».

Pero el cese del hasta ahora secretario de Organización de Podemos, Sergio Pascual, afín al «posibilista» Íñigo Errejón, y su sustitución por el líder en Aragón, Pablo Echenique, hace temer al PSOE hoy que sus escasas posibilidades de convencer a la formación morada para que se abstenga en una segunda investidura de Sánchez se hayan esfumado. Por eso, la seguridad con la que se daba por hecha la cita Sánchez-Iglesias hace tan solo tres días, ya no es tal. Hasta ahora, al PSOE le ha venido bien ?las encuestas así lo reflejan? dejar en la opinión pública la idea de que es Iglesias quien no está dispuesto a desalojar a Mariano Rajoy porque su estrategia última es electoral: sobrepasar a los socialistas en una nueva convocatoria. El retroceso demoscópico de Podemos así lo certifica, pero en Ferraz no se fían de que escenificar otro choque Sánchez-Iglesias sea bueno. Con un Iglesias que se ha alineado con los anticapitalistas para hacer frente a Errejón, ya en minoría, nada hace indicar a la Dirección Federal que se vaya a cambiar el «no» por la abstención. Los socialistas venían asegurando en voz baja que Iglesias acabará cediendo porque no puede permitirse ir a nuevas elecciones con un Podemos a la baja y unas confluencias (Galicia y Cataluña, sobre todo) que van por libre.

Nadie quiere otro fracaso en las relaciones entre los dos partidos, y todavía está por ver que el encuentro se cierre. En Podemos desde luego siguen teniendo clara la premisa de formar un Gobierno a la valenciana, que les incorpore no solo a ellos sino también a Izquierda Unida y a Compromís. A preparar esa reunión bajo esa premisa parece dedicado Iñigo Errejón desde el cese de su lugarteniente, Sergio Pascual, como secretario de Organización.

Podemos necesita de la reunión no solo desde el punto de vista de restañar algunas heridas con el PSOE que podrían perjudicarle electoralmente, sino también para desviar el foco mediático de la crisis interna que le atenaza. Por eso abren una vía en la que, con diferente intensidad, y quitando a la corriente de Izquierda Anticapitalista, existe unidad: negociación exigente con el PSOE y manteniendo la apuesta de entrar en el Gobierno. En el partido ven con más optimismo que hace semanas esa posibilidad, después de que Pedro Sánchez concediese en una entrevista en televisión que nunca se había negado a ninguna fórmula de Gobierno, incluída la de que Iglesias fuese su vicepresidente.

Que el PSOE vaya a estar dispuesto a llegar tan lejos cuando llegue el momento parece a día de hoy un imposible. Pero en Podemos destacan al menos que las negociaciones puedan ponerse en marcha, porque, creen, que Sánchez no podía seguir atado a Rivera y a su estrategia de conducirle indisimuladamente hacia un acuerdo con el PP.

Por su parte, Ciudadanos atiende a esta nueva coyuntura con expectación. Y sentimientos que oscilan entre la calma y la resignación. Finalmente su estrategia de mantener estrategias conjuntas no ha tenido el efecto esperado. Ni el PP ni Podemos se han sentado a esa mesa, y mientras Rajoy enfría cualquier contacto a después de la Semana Santa, Rivera contempla como su aliado va avanzando en sus contactos por la izquierda.

PP o «independentistas»

Por su parte, el vicesecretario general de Organización del Partido Popular, Fernando Martínez Maíllo, considera «absurdo» continuar con la vigencia del pacto alcanzado entre PSOE y Ciudadanos «tras un investidura fallida». Maíllo anunció que, tras la Semana Santa, el PP está dispuesto «a dialogar», algo a lo que Pedro Sánchez «se negó antes». La nueva toma de contactos comenzaría «desde cero, no en base a un documento que supone una derogación de las políticas del PP. En estos 90 días desde las elecciones, solo ha habido un problema, que es que quien ha perdido las elecciones pretende ser presidente del Gobierno, lo que ha provocado la situación en la que ahora está España». Por eso motivo, el vicesecretario del PP señaló que Sánchez debe ahora «elegir entre un gobierno con una gran coalición con el partido que ganó las elecciones o por la opción que es la radicalidad, con Podemos y los independentistas».










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