Begoña Gómez no quiere ser «segunda dama»

Begoña Gómez, la esposa del presidente Pedro Sánchez, se ha pedido una excedencia laboral de un año que ha causado un revuelo mediático. Muchos la han bautizado como la «segunda dama» o han augurado que con este movimiento persigue ganar visibilidad. Pero nada más lejos de la realidad. Me cuentan que esta decisión ha sido personal y prudente, casi hasta legal, de Begoña, que no quería perjudicar a su marido con su trabajo, donde hasta ahora se había dedicado a captar fondos para organizaciones no lucrativas como directora de consultoría en externalización comercial del Grupo Inmark para Europa. Ahora Begoña busca su hueco, no quiere quedarse de brazos cruzados porque nunca lo ha estado y como profesional quiere seguir trabajando y estar activa. De ahí que no vaya a abandonar la docencia, y continuará al frente del máster y la diplomatura técnica de Fundraising de la Complutense. Tarea que compatibilizará con algún papel activo, quizá en alguno de los Altos Comisionados del Estado de reciente creación, como el que lucha contra la pobreza infantil.

Tampoco hay que olvidar que Begoña es militante socialista. Es decir, que puede participar activamente en actos del partido. No tendrá gabinete, ni nada más allá de la asistencia que se ha ofrecido siempre en La Moncloa a las esposas de los anteriores presidentes para acudir a actos o eventos puntuales. Y es que ese es el problema y el limbo que existe en la figura del presidente. Hasta ahora solo han accedido hombres. Quizás Begoña abra un camino que otras u otros puedan secundar. ¿Qué pasaría si en lugar de Pedro Sánchez hubiera llegado Soraya al Gobierno? Begoña es una mujer joven y con inquietudes que quiere colaborar, pero no puede ni pretende tener un papel como el de Michelle Obama o Melania Trump, porque nuestro sistema no es el americano. La historia de la democracia ha condenado al ostracismo a las seis mujeres de los presidentes anteriores. De ellas solo nos hemos fijado en su vestuario y en si habían decorado o no el Palacio presidencial. Otra de las leyendas que, por cierto, han ido circulando en los últimos días. Me aseguran que el joven matrimonio Sánchez Gómez ha hecho lo que hacemos todos al cambiar de casa: pintar y cambiar el colchón.

Más información

Ni este artículo, ni sus datos, ni su contenido multimedia o relacionado constituyen recomendación alguna o estrategia de inversión. Inversor Ediciones, SLU (incluyendo a sus profesionales, colaboradores y proveedores) declina cualquier responsabilidad relacionada con el uso que usted dé a los contenidos publicados por finanzas.com y/o la revista INVERSIÓN.